El presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, Diego Balestra, confesó: “Prefiero no contestar”, y, aunque fue el único que adoptó esa posición, tampoco precisó el significado de su elección.El titular de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, Horacio Castells, dijo que lo malo de este año fue “la incertidumbre que vivimos en…

El presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, Diego Balestra, confesó: “Prefiero no contestar”, y, aunque fue el único que adoptó esa posición, tampoco precisó el significado de su elección.
El titular de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, Horacio Castells, dijo que lo malo de este año fue “la incertidumbre que vivimos en las últimas semanas”, pero a su juicio “lo mejor fue la competitividad que el país ganó con esa decisión”.
María Dolores Benavente, economista y asesora de la Cámara, reseñó que “la devaluación del año pasado era algo esperado”, e interpretó que la pérdida de reservas del Banco Central previa a la decisión de devaluar “estuvo más asociada a la crisis financiera que a la necesidad de reprimir artificialmente un crecimiento en el precio del dólar”. Dijo que la devaluación “recuperó la competitividad de nuestra producción, especialmente con la región, y las exportaciones gradualmente comenzaron a repuntar”. “Era esperable un efecto adverso sobre el consumo interno que agravó la crisis del sector comercio y servicios, que se arrastraba ya desde hacía más de tres años”, y se “generaron distribuciones de rentas entre deudores y acreedores en dólares, provocando toda clase de presiones aun hasta nuestros días”.
Benavente valoró “necesario reconocer que a un año de la medida, las circunstancias son bien diferentes: en lugar del empuje inflacionario que se dio en los meses siguientes a la devaluación, hoy tenemos muy reducidos porcentajes de inflación, y deflación en algunos rubros”. “El precio del dólar ha comenzado a retroceder debido a la tendencia de la región, al ingreso de divisas por la cuenta corriente del balance de pagos, y a la menor necesidad de moneda extranjera para hacer frente a pagos internacionales por parte del gobierno”.
La economista opinó que los “factores de oferta y demanda han llevado el precio del dólar a valores no demasiado diferentes de los que hubiera tenido de haber continuado el sistema de bandas que se sustituyó al devaluar”. “Parecería que es hora de no seguir comprimiendo artificialmente tanto la demanda por las consecuencias recesivas que tiene la colocación de letras en moneda nacional a tasas tan altas, como por la indebida intromisión en la política de inversiones de los fondos de pensión”, advirtió.
El tesorero de la Unión de Exportadores, Edmundo Macchi, confesó que “en ese momento sentimos algo así como un gran alivio, porque pensamos que era el primer paso hacia la regularización de una situación desgraciada”. “Lamentablemente no fue como esperábamos, uno de los pasos, sino que se limitó prácticamente a ser el único, ya que todo lo demás que veníamos sufriendo, tarifas, carga fiscal, bajo consumo, precios internacionales bajos, subsidios por parte de los países poderosos, seguían lejos de ajustarse a nuestras necesidades”. Explicó que “la devaluación nos abrió el panorama, y nos ayudó muchísimo, pero no solucionó la totalidad de los problemas”.
Matizó que “hoy hay un cambio general de las expectativas de los empresarios, y también de la ciudadanía, en el sentido de que se está viendo, en función de los últimos acontecimientos, que el país, con mucho esfuerzo todavía, puede salir adelante”. “Pero acá tenemos que pelear todos juntos, porque donde falle algún sector, inmediatamente cunde el desaliento de nuevo”, previno. “De la misma manera que hemos mejorado un poquito, podemos volver a caer más hondo que antes”.
El presidente de la Federación Rural, Roberto Uriarte, dijo que “la devaluación significó un golpe en la política económica, pero también en la vida de casi todos los uruguayos”. “El país cambió; después de venir unos cuantos años en un sentido, bruscamente empezamos a vivir en otro país, en el cual los sectores productivos no hemos todavía acomodado el cuerpo”. Reflexionó que “volvimos a una realidad, y recién después que podamos acomodarnos todos sabremos si fue para mejor o para peor, pero por ahora hay que aprender a manejarse dentro de las nuevas condiciones”.
El presidente de la Asociación Rural, Fernando Alfonso, dijo que “el balance para el sector agropecuario es positivo desde el punto de vista de la devaluación, porque nos ha dado competitividad, y aire aquí dentro del país”. “Dentro de lo positivo del último año hay que mencionar la reapertura de los mercados para la carne, y que ha crecido la demanda de productos uruguayos, porque por la devaluación hoy se hace más fácil exportar”.
Alfonso mencionó “entre lo negativo, la posibilidad de que se caiga en la tentación de volver al atraso cambiario, algo que estaban intentando hacer manejando la base monetaria, pero el ministro (de Economía y Finanzas, Alejandro) Atchugarry, prometió que no va a seguir sucediendo, y esperamos que así sea”. “Cuidado si las cosas se empiezan a acomodar, como parece, porque es fácil caer en los mismos errores que nos llevaron a esta crisis”, proclamó.
La mayoría de los consultados por Últimas Noticias para este reportaje manifestó sorpresa de que ya hubiese pasado un año desde la devaluación.