El gobierno ratificó en el Parlamento que el proyecto sucro alcoholero de Bella Unión seguirá adelante. En conocimiento de la evolución de los mercados a futuro, la petrolera estatal intenta alcanzar un acuerdo con Citibank para la baja de los precios de referencia máximo y mínimo de parte del crudo que adquiere, hoy en US$…

El gobierno ratificó en el Parlamento que el proyecto sucro alcoholero de Bella Unión seguirá adelante.

En conocimiento de la evolución de los mercados a futuro, la petrolera estatal intenta alcanzar un acuerdo con Citibank para la baja de los precios de referencia máximo y mínimo de parte del crudo que adquiere, hoy en US$ 54 y US$ 95 el barril, respectivamente. A cambio, Uruguay ofrecerá extender el contrato original de seguro firmado en octubre pasado y que expira en junio, afirmó ante la Comisión Permanente del Poder Legislativo el presidente de la entidad, Raúl Sendic.

Apoyado por el ministro de Industria, Energía y Minería, Daniel Martínez, el representante de la empresa petrolera brindó detalles sobre la operación que Ancap emprende durante un llamado a sala promovido por el diputado herrerista Pablo Abdala sobre las inversiones del ente, particularmente en la empresa Alcoholes de Uruguay (ALUR).

LA BOLA DE CRISTAL. Los precios de referencia del seguro que contrató Uruguay en relación con el actual valor del crudo Brent a nivel internacional, que ronda los US$ 47 por barril, sumado al reconocimiento que hizo Sendic en nombre de Ancap de que en José Ignacio hay 3 millones de barriles como stock, provocaron la reacción de los legisladores de la oposición que criticaron fuertemente la política oficial en la materia.

Básicamente, tanto Abdala como el senador nacionalista Carlos Moreira y el diputado independiente Iván Posada criticaron el seguro en sí y los parámetros sobre los cuales fue concebido. Martínez explicó que el mismo se hizo en octubre, cuando el crudo venía en descenso pero existía la tendencia en los mercados a futuro de revertir su valor. “La bola de cristal no la tiene nadie”, precisó el ministro. Pero reconoció que “tal vez” los resultados no fueron como se previeron.

Tanto Martínez como Sendic defendieron el contrato. Por ejemplo, el presidente del ente dijo que en 2008 Ancap llegó a pagar un embarque de crudo a US$ 147 el barril. Ancap compra 16 millones de barriles por año, es decir un millón de barriles cada 22 días. Este argumento sirvió para, al mismo tiempo, rechazar el pedido de Abdala para cesar la inversión en el proyecto de Bella Unión y otorgar un subsidio a los productores de caña de azúcar. Según Sendic, la inversión desarrollada en Bella Unión en biodiesel, que ronda los US$ 70 millones, corresponde al consumo de petróleo de 11 días a valores del año pasado. “Con lo que gastamos en 11 días estamos montando dos complejos industriales que van a sustituir el 5% de los combustibles líquidos del país a futuro”, afirmó.

El diputado Abdala planteó en su intervención central el cierre del establecimiento ALUR debido a “la pérdida constante” de recursos que vierte el Estado. Indicó que, por ejemplo, en el mes de enero la pérdida será de US$ 7 millones y que en conjunto las inversiones públicas en el emprendimiento sucro alcoholero suman US$ 100 millones.

Desde Ancap no se compartió ese análisis y, en cambio, se explicó que la inversión total es inferior.

CIERRE Y SUBSIDIO. Abdala reclamó metas no cumplidas, como subir la producción a 60.000 toneladas de azúcar, y la generación de energía a través de la producción de bioetanol. “Está demostrado que el Estado pierde. No ganan los trabajadores. Lo dice la Unión de Trabajadores del Azúcar de Artigas (UTAA) denunciando un problema de precios. ALUR les paga poco porque el negocio no da”, reflexionó el diputado herrerista.

Por eso pidió “parar” el negocio en Bella Unión, a lo cual el gobierno se negó. “El negocio se debe parar. En cualquier actividad productiva, industrial o comercial cuando una inversión sale mal lo peor que puede ocurrir es no reconocerlo, no asumir la realidad y no buscar una salida. Yo prefiero toda la vida un subsidio directo y transparente”, dijo Abdala.

El ministro Martínez respondió a Abdala que se apuesta a los biocombustibles “por una cuestión de soberanía estratégica” del país.