El presidente de la Reserva Federal estadounidense (FED), Ben Bernanke, reiteró ayer que la actividad económica se mantendrá débil a corto plazo en Estados Unidos y que está dispuesto a reducir las tasas de interés, pese al riesgo creciente de una mayor inflación. “Las últimas informaciones recibidas luego de nuestra reunión de enero continúan sugiriendo…

El presidente de la Reserva Federal estadounidense (FED), Ben Bernanke, reiteró ayer que la actividad económica se mantendrá débil a corto plazo en Estados Unidos y que está dispuesto a reducir las tasas de interés, pese al riesgo creciente de una mayor inflación.
“Las últimas informaciones recibidas luego de nuestra reunión de enero continúan sugiriendo que la actividad se mantendrá débil a corto plazo”, declaró Bernanke en un discurso ante el Congreso.

La FED había reducido en medio punto porcentual sus previsiones de crecimiento en esa reunión, para llevarlo a una banda de 1,3% a 2% este año.

“Los riesgos de deterioro de las perspectivas económicas se mantienen”, agregó Bernanke, quien reiteró la disposición de la FED a continuar bajando sus tasas si fuera necesario. El Banco Central “actuará en el momento oportuno y si fuera necesario, para enfrentar esos riesgos”, agregó.

Estos comentarios fueron interpretados en general por los mercados como la promesa de una nueva reducción de la tasa directriz –que hoy está fijada en el 3%– en la próxima reunión de la FED, el 28 de marzo.

“Prevemos una nueva reducción de medio punto en esa reunión. La FED podría luego bajar su tasa hasta 2% hacia mediados de año”, afirmó Stephen Gallagher, de la Societé Genérale.

El presidente de la FED comenzó a inquietarse, sin embargo, por el riesgo de una aceleración de la inflación.

Riesgos inflacionarios. “Existen también riesgos de que la inflación aumente, principalmente si los precios de la energía y de la alimentación no bajan o si en las empresas repercute más que lo previsto el alza de los precios de las materias primas o la debilidad del dólar sobre los clientes”, estimó Bernanke.

“La continuación del aumento de los precios de la energía y de otras materias primas observada en las últimas semanas, asociada a las últimas cifras sobre los precios al consumo, hacen pensar que la inflación podría ser algo superior a nuestras previsiones del último mes”, añadió.

La FED había subido a finales de enero sus previsiones de inflación a un margen de entre 2,1% y 2,4% para la general de este año y de entre 2 y 2,2% para el índice de base (que excluye la alimentación y la energía).

Esta combinación de un crecimiento débil y de una amenaza inflacionaria reavivan el fantasma de la denominada “estanflación” y plantean un serio dilema al Banco Central, ya que cada uno requiere en teoría soluciones contradictorias: bajar las tasas para sostener la actividad o subirlas para detener el aumento de precios.

“Presiones”. Bernanke mencionó tres veces “los riesgos que pesan sobre el crecimiento” en su discurso, anotó Brian Bethune, del gabinete Global Insight, que pronostica una “recesión suave” durante el primer semestre.

Sin utilizar el término recesión, el jefe de la FED enumeró una serie de riesgos para la coyuntura estadounidense, que incluyen la “posibilidad de que el mercado inmobiliario residencial o el mercado laboral se deterioren más de lo previsto, o que las condiciones del crédito continúen ajustándose netamente”.

La contracción del mercado inmobiliario debería continuar afectando la actividad “en los próximos trimestres”, mientras que los mercados “continúan bajo considerables presiones”, advirtió Bernanke. Las ramificaciones de la crisis inmobiliaria, largamente contenidas, comienzan a hacerse sentir en el resto de la economía, con una desaceleración del consumo y una inversión “sin duda débil” en el primer semestre de 2008. (Redacción y agencias).