Entre padrenuestros y salmos, la ministra de la iglesia de Fray Bentos, Gisella Yanni, recordó en la noche del martes la fulminante caída del avión de Austral que diez años atrás se desintegró en las afueras de la ciudad junto a decenas de ciudadanos argentinos. Con el Cristo crucificado a sus espaldas y el intendente…

Entre padrenuestros y salmos, la ministra de la iglesia de Fray Bentos, Gisella Yanni, recordó en la noche del martes la fulminante caída del avión de Austral que diez años atrás se desintegró en las afueras de la ciudad junto a decenas de ciudadanos argentinos. Con el Cristo crucificado a sus espaldas y el intendente de Río Negro, Omar Lafluf, sentado a sus frente en la primera fila de bancos de la nave principal, Yanni dejó por un momento el recuerdo de aquel accidente y, dirigiéndose a los parientes de los muertos, aludió al conflicto por la pastera Botnia. “Dicen que las relaciones no andan muy bien entre uruguayos y argentinos. Pero el Señor no conoce de banderas y de fronteras. Pidamos por nuestros hermanos sin resentimientos”, dijo la religiosa.Poco más de 12 horas después, Lafluf pasó del silencio de la misa y de escuchar palabras de concordia, a enfrentarse con los gritos hostiles de decenas de trabajadores municipales que se reunieron ayer desde las 9 de la mañana alrededor de la sala de conferencias del balneario Las Cañas donde se reunió el Congreso de Intendentes. Los jefes comunales, que se juntaron para recibir al ministro de Economía, Danilo Astori, y realizarle varios reclamos (ver nota aparte), no tuvieron más remedio que dar la cara ante los gremios municipales de todo el país quienes reivindicaron la vigencia de la lucha de clases y pidieron mejoras salariales.El balneario Las Cañas se convirtió en una romería donde se mezcló la discusión del paro que los trabajadores de la intendencia de Río Negro le infligieron ese día a Lafluf, la movilización de la asociación de funcionarios municipales de todo el país, la polémica por el conflicto de la pastera.Zimmer recién había terminado de pronunciarse sobre el conflicto de las pasteras (ver Apunte) cuando llegó su par Carmelo Vidalín (Durazno) para participar de la reunión entre la Mesa Ejecutiva del Congreso de Intendentes con una delegación de los trabajadores municipales. “Esto lo arreglamos en media hora”, le dijo Vidalín a El Observador. La reunión entre intendentes y trabajadores duró unos treinta minutos pero los gremialistas no se fueron conformes.Los jefes comunales rechazaron la propuesta de negociar en conjunto el salario de todas las intendencias del país, aunque admitieron que el CI llegue a acuerdos sobre condiciones de trabajo.Idas y venidas. Los gremialistas se quedaron rodeando el salón de conferencias de Las Cañas mientras el intendente Vidalín se ofrecía para mediar en el conflicto desatado en la comuna de Río Negro.A las 11 y 30 llegó el ministro Astori. En el mismo momento que el secretario de Estado escuchaba los reclamos de los jefes comunales, afuera los sindicalistas realizaban un cabildo abierto. “Tenemos que decirle a la gente que, cuando cada cinco años elige gobierno, debe observar quienes son los que atienden la calidad de vida de los trabajadores municipales. La lucha de clases no ha dejado de existir”, arengó el integrante del secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, Washington Beltrán. Desde allí, los sindicalistas se fueron al centro de Fray Bentos para manifestar frente al edificio de la intendencia de Río Negro.Lafluf se fue con sus colegas y con el ministro Astori a recorrer la planta de Botnia donde esperaba encontrar la calma que, hasta entonces, le había sido esquiva.