Para cualquiera de los dos objetivos, lo que se considera es la expectativa del precio del dólar a futuro. La suba del último mes tiene varios componentes coyunturales pero es difícil que se vuelva atrás y se baje a los niveles de mayo o junio. Lo que ocurrió en julio en Brasil y los mercados internacionales repercutió en lo local y vino a acelerar los tiempos previsibles por las tendencias a un nuevo equilibrio monetario internacional.

El mercado cambiario acusó recibo de algunos acontecimientos que generaron gran nerviosismo. El impacto fue un aumento de la cotización del dólar en el mercado local, que alcanzó un nivel que supera la mediana de las expectativas del mercado para el cierre del año de acuerdo a la última encuesta del BCU. La cotización interbancaria cerró ayer a $ 28,22 cuando la expectativa para cierre del año se ubicó en la encuesta de junio en $ 27,87. De hecho, en lo que va del mes el tipo de cambio se apreció 4,75%.

Julio fue un mes en el que las noticias económicas acapararon gran parte del interés internacional. Las primeras semanas fue la crisis griega quien acaparó la atención. No obstante su importancia y las eventuales repercusiones políticas a futuro, el mercado financiero no sufrió mayores sobresaltos y lentamente fue pasando a un segundo plano. Como resultado, el euro no sufrió grandes variaciones en comparación con el dólar.

Devalúa Brasil. Pero, nuestra moneda depende mucho de lo que suceda con el real en la gran economía vecina. La situación en dicho país es altamente compleja con problemas políticos, de producción y falta de competitividad, financieros y como consecuencia para el manejo fiscal. El trasfondo político negativo asociado a los problemas detectados en Petrobras y la red de corrupción montada a su alrededor debilitan todos los demás frentes y dificultan la resolución de las dificultades que se plantean. La situación política es crítica y se habla de un posible juicio político a la presidenta Dilma Rousseff.

Pero, lo que más afecta al mercado es el desempeño de la propia economía y la posibilidad cierta de perder el grado de inversión. La calificadora Standard & Poors si bien le mantuvo la nota, le bajo la perspectiva, lo que fue interpretado como un primer paso hacia el abandono del club de los países considerados más confiables.

Los problemas de Brasil no son nuevos. La economía norteña vivió el mismo boom de los commodities que el resto de sus vecinos latinoamericanos, con una alta concentración de sus exportaciones hacia China. Esto trastocó sus precios relativos y afectó seriamente al sector manufacturero, otrora poderoso motor de esa economía.

Dado su particular mix de exportación, la caída del precio internacional de los commodities le pegó antes a Brasil que a nuestro país, y ya en el año 2013 sufrió un deterioro en sus términos de intercambio.

Año electoral mediante, con un resultado incierto hasta el último momento impidió efectuar los ajustes necesarios, por lo que la economía acumula dos años de recesión y deterioro en sus indicadores macroeconómicos. En particular resalta un aumento de la deuda y una aceleración de la inflación que se acerca peligrosamente a los dos dígitos.

El gobierno anunció un duro ajuste fiscal y no se descarta una suba de la tasa de interés para combatir la inflación. A diferencia de años atrás, cuando la suba de las tasas atraía capitales, al tiempo que el nulo costo del financiamiento externo financiaba la inversión doméstica, en el nuevo contexto de subas, tanto local como internacional, los efectos recaerán sobre un menor nivel de actividad.

La coyuntura por la que atraviesa Brasil determina que, al igual que en Uruguay, el tipo de cambio se deba apreciar. De hecho ello es lo que viene aconteciendo desde el pasado año y es uno de los tantos factores que explica la suba del dólar en nuestro país. Pero, esa trayectoria ascendente se ve afectada por ruidos que van apareciendo y provocan saltos y vueltas a la tendencia.

Bolsa china.
Otro elemento, no menos importante que está influyendo en la suba del dólar es el comportamiento del mercado accionario chino. El índice de la Bolsa de Shanghai cayó un 30% en el último mes. Una caída espectacular, pero que vista en perspectiva es relativa, ya que al alcanzar el pico máximo mostraba una valorización del 150% en el último año.

De todas formas se trata de una burbuja que explotó, y si bien en términos relativos la cantidad de ahorristas chinos es inferior al de otros países occidentales, el impacto que pueda tener sobre la conducta de los consumidores es impredecible. Por lo pronto afectó con una fuerte devaluación de todas las monedas de la región asiática. Por lo tanto, la recuperación de la competitividad de nuestros productos debido a la devaluación es solo relativa pues es algo que está sucediendo con escala global.

Los fundamentos económicos están todos alineados para dar sustento a una suba del dólar a nivel internacional. La paulatina normalización de la economía estadounidense permite ir dejando atrás las medidas de estímulo implementadas para enfrentar la crisis financiera del año 2008 y la Reserva Federal anunció que pronto comenzará a aumentar las tasas de interés. En términos prácticos ello significa una menor oferta de dólares, y como todo manual básico de economía indica, cuando cae la oferta, sube el precio. Es decir se valoriza el dólar frente a las restantes monedas, a diferencia de lo que aconteció en los últimos años.

“La recuperación de la competitividad de nuestros productos debido a la devaluación, es solo relativa pues es algo que está sucediendo a escala global”.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/economia/finanzas/brasil-china-aceleran-tendencia-dolar.html