El material estaba originalmente dirigido a los integrantes de esa organización, pero luego se decidió hacerlo público. Para ahondar en estas sugerencias, En Perspectiva conversó con el gerente de operaciones y asesor de seguridad de la empresa Selectron, e integrante de la Comisión de Seguridad de la CNCS, Óscar Baladán. El especialista dijo que una…

El material estaba originalmente dirigido a los integrantes de esa organización, pero luego se decidió hacerlo público. Para ahondar en estas sugerencias, En Perspectiva conversó con el gerente de operaciones y asesor de seguridad de la empresa Selectron, e integrante de la Comisión de Seguridad de la CNCS, Óscar Baladán. El especialista dijo que una de las razones por las que se publicaron estas recomendaciones fue que “los actos de delincuencia” son dinámicos y que “los puntos de prevención que uno tiene que tener en cuenta cambian”. Baladán informó que el librillo se diseñó de acuerdo a los conocimientos de las personas que trabajan en la comisión, de recomendaciones internacionales y de recomendaciones que hace la Policía. Además, opinó que aunque los uruguayos están mejor preparados, todavía no se toman todas las medidas de prevención adecuadas.
Cámara Nacional de Comercio presenta consejos para enfrentar la inseguridad
página 1 de 4

(emitido a las 10.08 Hs.)

EMILIANO COTELO:
Si usted es víctima de un asalto, “ante todo mantenga la calma”, “respire profundamente”, y “nunca mire a los asaltantes a los ojos”.

Esa es una de las recomendaciones que figuran en el librillo que la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS) difundió el jueves pasado durante un seminario organizado por esa gremial para asesorar a sus socios con consejos concretos y prácticos.

En esa oportunidad se enfatizó que el objetivo principal debe ser siempre “sobrevivir al hecho de violencia, por lo cual uno debe valorar la vida evitando las situaciones de riesgo, y si desafortunadamente se es víctima de un asalto, nunca resistirse”.

En los próximos minutos vamos a dialogar con uno de los expositores de ese encuentro, el experto en seguridad Óscar Baladán, gerente de operaciones y asesor de seguridad de la empresa Selectron, y que en representación de esa firma integra también la Comisión de Seguridad de la CNCS.

La semana pasada llamó la atención este librillo que preparó la CNCS con estas recomendaciones para enfrentar la inseguridad pública. Curiosamente, el librillo no está dirigido solo a comerciantes sino también abarca situaciones de eventuales arrebatos en la calle o el robo de una cartera a una señora que conduce un automóvil.

ÓSCAR BALADÁN:
Es correcto. El manual intenta cubrir las situaciones anormales que se nos pueden dar en el comercio, en la vía pública, utilizando un cajero automático, utilizando el estacionamiento, tanto a nosotros como a los integrantes de nuestras familias.

EC – ¿Por qué lo armó la CNCS? No se conocen iniciativas de este tipo en otras gremiales.

OB – La CNCS formó su Comisión de Seguridad Ciudadana allá por el año 2008. Se hicieron varias encuestas de victimización, y a partir de esas encuestas y con las inquietudes de los asociados se elaboró este manual para uso interno que se dio a conocer entre los integrantes de la cámara. Y hace un tiempo surgió la idea de presentarlo en público a sus asociados.

EC – Usted está agregando que es un librillo que tiene sus años, es del 2008. Sin embargo en aquel momento no se difundió.

OB – No fue exactamente en el 2008, fue posterior, pero no se difundió en forma pública sino entre los asociados. Esto es dinámico. Así como cambian los actos de delincuencia, cambian los medios de prevención o los puntos de prevención que uno tiene que tener en cuenta. Por eso hoy este librillo se hace público; no quiere decir que no pueda tener cambios, pero es lo que la Comisión de Seguridad Ciudadana entendió que sus asociados deberían conocer hoy.

EC – ¿Por qué? ¿Porque se han agravado las cosas?

OB – Porque la situación imperante no es la mejor y la comisión entiende que tiene que asesorar. Así como hay otras comisiones específicas dentro de la CNCS, la Comisión de Seguridad entiende que tiene que asesorar a sus asociados en este tipo de medidas.

EC – Pero ustedes podrían simplemente hacerlo circular de manera interna. Distribuirlo a cada uno de los afiliados a la cámara y punto.

OB – Sí, tomó estado público la semana pasada, cuando se hizo la charla con los asociados y se dio a conocer. Ese fue el ánimo de la comisión y de la cámara, según lo que expresó nuestro presidente en ese momento.

EC – Que le llegue también a cualquiera, sea o no comerciante, sea o no familiar de comerciante.

OB ? Sí. También se aceptan sugerencias o críticas a este manual, porque la delincuencia es dinámica y las medidas de seguridad también deben serlo. Pero entendemos que puede ser útil para toda la sociedad, no solamente para los socios de la cámara.

EC – ¿De dónde surgieron las recomendaciones que incluyen en el librillo?

OB – Como habrá observado, hay recomendaciones que son elementales, otras que pueden ser discutibles y otras que tal vez no sean tan elementales. Surgen de la experiencia de quienes trabajamos en la comisión, de recomendaciones que hace la policía ?si vemos los manuales de la policía, veremos que esto está contemplado?, y de recomendaciones internacionales, desde cuando uno realiza un viaje al exterior hasta en su vida normal.

EC – Para no ser víctima de un robo o para salir airoso en caso de que a uno le toque, ¿cuánto inciden las medidas preventivas?

OB ? Es muy buena la pregunta. En seguridad trabajamos en tres aspectos: antes, durante y después. En el antes estamos en las medidas preventivas puras, en lo que se trabaja antes, tanto sean arquitectónicas, electrónicas, de procedimiento, nuestro aspecto o nuestra postura ante un posible hecho delictivo. El durante es qué deberíamos hacer durante la consumación de un hecho delictivo. Y finalmente qué hacer después. En una de las últimas hojas del manual también recomendamos cuándo llamar al 911 y cuándo no, para no saturar innecesariamente a la policía en el momento en que está ocurriendo un hecho delictivo. Tratamos de trabajar en la prevención y en la preparación si este hecho ocurre.

EC – ¿Cuánto cuenta, cuánto incide, qué importancia tiene la prevención?

OB – El porcentaje es muy grande, puede diferir un poco, pero nosotros estamos contestes en que entre el 80 y el 90% de todo son las medidas preventivas.

EC – En su presentación usted dijo que uno de los errores más frecuentes es pensar “a mí nunca me va a pasar”.

OB – Correcto.

EC – ¿Entiende que esa actitud es común entre los uruguayos actualmente?

OB – Sí, y desgraciadamente actuamos en forma desprevenida o no teniendo presentes las medidas preventivas. Las medidas preventivas no van a evitar que un hecho delictivo ocurra, no van a minimizar los riesgos.

EC – ¿Pese a que se habla con tanta insistencia de la situación de inseguridad pública, igual el uruguayo no toma medidas de prevención?

OB – No, desde dejar un auto en marcha con la puerta abierta hasta caminar en forma desprevenida por un lugar que no es del todo seguro. Indudablemente, yo mismo puedo caer en una desprevención y no aplicar las medidas preventivas.

EC – ¿No ha habido cambios en ese sentido en los últimos años?

OB – Sí, la gente está mejor preparada, mejor informada, pero eso no quiere decir que tome las medidas.

EC – Uno de los consejos que figuran en el librillo dice: “Para descubrir la vulnerabilidad propia se debe pensar como si usted fuera el delincuente”. ¿Cuáles son los elementos que hay que tener en cuenta si uno se coloca en ese punto de vista?

OB – Tomemos como ejemplo un comercio. Yo tengo que hacer un análisis de los riesgos que tengo en ese momento y en ese lugar. Así como le expresé que la delincuencia es dinámica, las medidas preventivas también son dinámicas. La delincuencia va a enfocar su acción en el más desprevenido o en el que dé más rédito. Las medidas preventivas son indirectamente proporcionales a la oportunidad, en seguridad privada trabajamos en la oportunidad.

EC – ¿O sea?

OB – El triángulo del delito está formado por motivo o deseo, racionalización o justificación, y oportunidad. Al trabajar en oportunidad tenemos que trabajar en medidas preventivas y en medidas de preparación. Eso es dinámico, y de acuerdo con la delincuencia, cómo va cambiando sus objetivos, como vemos en las noticias ?no voy a detallar rubros?, uno ve que se va desplazando de acuerdo con las medidas de seguridad que tome cada rubro. Eso es prevención. Quiere decir que el porcentaje mayor es la prevención. Si estamos prevenidos no vamos a evitar que ocurra, pero vamos a estar mejor preparados para minimizar las consecuencias.

EC – ¿Podría manejar algunos ejemplos de medidas preventivas de ese tipo que conviene que adopte un comerciante?

OB – Lo que uno ve normalmente en este último tiempo es el transporte de dinero en forma particular, uno ve que están siendo asaltados los comerciantes cuando concurren a hacer los depósitos, por tanto una de las medidas preventivas sería no trasladar dinero, porque uno, aunque no lo quiera, siempre mantiene cierta rutina, y el delincuente tiene las 24 horas para consumar su delito, ese es su trabajo. Nos puede estar observando, puede estar viendo nuestra rutina, y nosotros, con pequeñas acciones, podemos evitar un supuesto delito.

EC – ¿Cómo se hace para no realizar ese depósito de manera personal, directa?

OB – Puede hacerlo por medio de transportes de valores, de diferentes maneras para minimizar los riesgos. Cuando uno transporta efectivo asume sus riesgos, y el riesgo es ser rapiñado.

EC – Pienso por ejemplo en un pequeño comerciante, un microcomerciante; es difícil imaginar que tenga capacidad para contratar una empresa transportadora de caudales.

OB – Obviamente, es correcto, eso es difícil. Pero hay otras maneras, como por ejemplo evitar hacer lo mismo todos los días, salir a la misma hora, transportar el dinero por el mismo lugar. Hay que cambiar el camino, cambiar la sucursal bancaria. Siempre hay maneras más económicas de tratar de minimizar el riesgo.

EC – ¿Cuáles pueden ser otras medidas de prevención pero en el local mismo del comercio?

OB – Un comercio vende estando abierto, entonces es muy difícil decirle al comerciante que cierre sus puertas, que restrinja el ingreso de las personas, porque su fin es que las personas entren y compren sus productos o adquieran sus servicios.

EC – De todos modos, lamentablemente, están existiendo ya desde hace un tiempo restricciones al ingreso. Pienso por ejemplo en las farmacias en horas de la noche o en algunos supermercados.

OB – Sí, que atienden a puertas cerradas o con una reja de por medio. Es correcto, son medidas de prevención.

EC – Pero sin llegar a ese extremo, ¿qué otras?

OB – En un momento el tener filmación era disuasivo, tal vez ahora el delincuente no lo tome como tal. El cerrar las puertas es restrictivo. Hay maneras de poner los productos dentro de un local de modo que sea menos probable que sean robados. Hay diferentes técnicas para minimizar los riesgos, sin llegar a tener la puerta cerrada. El riesgo siempre lo vamos a tener, pero trataremos de minimizarlo con las medidas.

***

EC – Si vamos al plano individual, al de una persona que circula por la calle, ¿qué medidas puede tomar para no ser víctima de un robo en la vía pública?

OB – En seguridad decimos que la distancia es enemiga del delincuente. Cuanta mayor distancia podamos poner entre un sospechoso y uno, es mejor. Por eso en el manual hay una serie de consejos: caminar alejados del cordón de la vereda pero también de la pared, no llevar elementos innecesarios arriba; si uno lleva documentos y dinero, llevarlos en lugares diferentes. Siempre minimizar y tratar de que el riesgo sea el mínimo. Si soy objeto de una rapiña, salvar los documentos o el dinero, no ir con carteras o con portafolios del lado de la calle, caminar en contra del tránsito.

Obviamente, usted estará pensando cómo hacer lo contrario de cada una de las cosas que estoy diciendo. Pero de eso se trata, de minimizar las posibilidades de que ocurra; evitarlo es imposible.

EC – ¿Cuál es la mejor forma de protegerse cuando uno percibe que está siendo perseguido?

OB – Buscar un lugar concurrido, tomar distancia de la persona que creemos que es sospechosa. Es lo que le decía: la distancia es enemiga del delito. Cuanta mayor distancia tomemos de la persona que creemos que va a ejercer un delito contra nosotros, mejor. Entrar en un comercio, en una estación de servicio, en un lugar concurrido, y si no tenemos nada, cruzar la vereda, cambiar de sentido intempestivamente.

EC – Ustedes llegan a hablar en el manual de la posibilidad de gritar; ¿en qué casos?

OB – Si no tenemos más opción, si no tenemos dónde acudir que sea un lugar concurrido, gritar. Tal vez alguien de alguna casa pueda socorrernos.

EC – Hasta aconsejan qué es conveniente gritar, o distintas posibilidades de grito.

OB – Exactamente, en el manual está establecido qué gritar y qué no para llamar la atención.

EC – ¿Por ejemplo?

OB – Por ejemplo, un nombre.

EC – Puede ser bueno gritar un nombre.

OB – Es posible que sea bueno.

EC – Aunque uno lo esté inventando en ese momento.

OB – Sí. De alguna manera llamar la atención, hay maneras que tal vez no estén en el manual pero que puedan ser un llamado de atención para que alguien salga, vea, y al estar acompañados minimizar ese riesgo.

EC – Se cita la posibilidad incluso de gritar “¡Fuego!”.

OB – Sí.

EC – No tendría nada que ver con la situación.

OB – Pero es algo llamativo, fuera de lo común. Al ser fuera de lo común, llama más la atención.

EC – Llama más la atención del entorno.

OB – Obviamente, del entorno.

EC – ¿Qué pasa con la reacción del perseguidor, del que por lo visto estaba por asaltar a esa persona?

OB – Ahí no tenemos más que dos posibilidades: la persona puede asombrarse, le puede llamar la atención y buscar un objetivo más fácil, darse vuelta y retirarse, o cometer el delito igual. Pero por lo menos estamos haciendo algo, estamos tratando de que esa persona cambie su objetivo y no seamos nosotros.

EC – ¿Perciben que está costando que la gente ayude a una persona que está siendo perseguida y a punto de ser víctima de un arrebato, por ejemplo?

OB – Desgraciadamente, sí. Muchas veces vemos que la gente en vez de ayudar, se retira, se cuida. Pero en estos casos lo mejor es ayudar, es lo que uno pretende recomendar, aunque uno ve que el común de las personas trata de retirarse y salvaguardar su integridad. No es bueno lo que está pasando, pero es la realidad.

***

EC – Hablábamos de lo que conviene gritar cuando alguien se siente perseguido en la calle, llegado el caso y si no surten efecto otras reacciones. Es un poco impresionante enterarse de que conviene gritar “¡Fuego!” y no “¡Están por robarme!”, porque si uno grita “¡Fuego!” capaz que consigue una reacción de quienes están alrededor, y si dice “¡Están por robarme!” capaz que la reacción es “me hago el distraído”.

OB – La gente se aparta.

EC – ¿Han comprobado eso?

OB – Sí, es normal que la gente trate de cuidarse y no ayudar a la persona que está siendo víctima de un delito. Por eso recomendamos gritar “fuego” o cualquier cosa que salga de lo normal.

EC – ¿Lamentablemente, “me están robando” ya entra dentro de lo normal?

OB – Puede ser. Entra dentro de lo que decíamos, la falta de solidaridad de las personas puede llevar a que si yo grito “me están robando” no me ayuden, y si digo “fuego” esto puede afectar a la persona también y sí me puede ayudar.

EC – Hablemos de un asalto, por ejemplo en un comercio. ¿Cuál es la mejor forma de proceder?

OB – Primero, permitir una vía de escape al delincuente.

EC – Ustedes insisten mucho en ese punto.

OB – Sí, porque la vía de escape puede evitar males mayores. Si yo le tapo la vía de escape, el delincuente se siente acorralado, eso puede exacerbarlo y puede llegar a hacer cosas que no tenía pensadas para poder escapar. En cambio, si le dejamos una vía de escape, es posible que, consumado o no el hecho delictivo, escape más rápido. La idea es que el delincuente esté el menor tiempo posible en contacto con nosotros. De esa manera, minimizaremos las consecuencias, dejándole una vía de escape para que, consuma o no su fin, la persona se vaya rápidamente.

EC – Usted planteó en la presentación: “Nunca se resista, no debe caer en la tendencia a resistirse al asalto”. ¿Es posible eso, es posible autocontrolarse de esa manera ante una situación con ese nivel de estrés?

OB – Acá hay dos aspectos. Yo también dije en la charla que no aconsejamos ni armarse ni desarmarse, ni reaccionar ni no reaccionar. Lo que aconsejamos es que, vaya uno va a reaccionar o no, esté tranquilo y trate de tranquilizar a su atacante. Si no quiero reaccionar, para que se vaya lo antes posible, pero si quiero reaccionar, para hacerlo con más efectividad. Repito, no aconsejamos ni reaccionar ni no reaccionar, eso va a ser instintivo y personal de cada uno. Obviamente, no vamos a poder manejar lo instintivo. Uno no va a saber cómo reacciona hasta llegado el momento. Sí podemos tratar de memorizar estos tips para, si podemos recordar alguno, ponerlos en práctica.

EC – ¿Por ejemplo?

OB – Por ejemplo, no ponerse nervioso. Obviamente, uno va a estar nervioso en el momento de un hecho delictivo, pero tratar de tranquilizarse, de tranquilizar a quien nos está agrediendo, en cualquier aspecto de una agresión. Trataremos de tranquilizarlo para que no reaccione de una manera impensada; esto colabora con lo que decíamos recién, dejar una vía de escape. Todos esos son elementos que uno puede tener en cuenta antes para tratar de ponerlos en práctica durante. Entiendo que es difícil estar tranquilo si me están atacando con un arma de fuego, obviamente es difícil, sea con el tipo de arma que sea. Tenemos que tratar de estar tranquilos, no quiere decir que lo logremos. Pero cuanto más repasemos estas medidas, más podremos recordarlas durante la ocurrencia de un hecho.

EC – No estamos recorriendo todas las líneas, las recomendaciones, las sugerencias incluidas en el librillo, estamos apenas sobrevolándolo para tener una idea de cuál es el fundamento de varios de esos puntos.

Por ejemplo, llama la atención que aconsejen no mirar a los ojos al delincuente. ¿Cuál es la explicación?

OB – La explicación es que se busca que la persona no se ponga más nerviosa de lo que normalmente debería estar al cometer un hecho delictivo.

EC – Desde la audiencia viene este mensaje de María de Pocitos que dice: “Si no mirás a los ojos no sabés la reacción del delincuente y perdés el control. No entiendo”.

OB – Si una persona está armada no tengo que mirarle la cara para saber la reacción, tengo que mirarle las manos, o si tiene un arma blanca. Ahí yo no estoy mirando los ojos, le estoy dando la opción de que reaccione mientras yo tengo la vista en el arma que me está amenazando. Mirándole a los ojos no gano nada, sí puedo ganar mirando dónde está el arma con la cual me está amenazando, o si está nervioso o no, si mueve las piernas o no. Uno se puede dar cuenta, aunque no esté especializado en el tema, si una persona está nerviosa o no. Indudablemente, alguien que viene a cometer un delito debería estar nervioso, si no está nervioso ya es mucho más llamativo.

EC – ¿Cómo está tenido en cuenta el factor droga en estas recomendaciones?

OB ? La droga y el alcohol influyen mucho cuando se lleva a cabo un delito. Obviamente la persona que está drogada o alcoholizada va a estar mucho más excitada que la que no lo está. Tal vez no nos podamos dar cuenta en el momento, por nuestra falta de experiencia, de si está drogada o no. Por eso recomendamos específicamente estar tranquilos, tratar de tranquilizar al agresor, vayamos o no a reaccionar, porque si la persona está bajo los efectos del alcohol o de drogas va a estar mucho más excitada.

EC – ¿Qué pasa si hay una agresión física contra uno o mismo o contra un acompañante?

OB – Trataremos de evitarla.

EC – Pero si ocurre.

OB – Ahí está lo que yo le decía, el instinto. Todas las personas vamos a reaccionar de forma distinta ante un mismo hecho. Yo le puedo decir “quédese tranquilo y déjese atacar”, pero creo que ninguna persona se deje atacar en un momento determinado.

EC – Supongamos que el asaltante castiga a un empleado del comercio.

OB – Creo que vamos a reaccionar. Por más que uno diga “reaccionar es malo”, va a reaccionar. En las últimas horas un comerciante y su hija fueron heridos de bala por reaccionar ante una rapiña, si entendí bien. El delincuente estaba casi acorralado, no tenía armas de fuego en la mano, y en ese momento saca un arma de fuego y hiere a dos personas. En el momento uno sabe lo que va a hacer, aunque le digan “trate de no reaccionar, de estar tranquilo”. Eso se vio hace pocas horas.

EC – ¿Qué pasa si el asalto ocurre en una casa? Ahí tiene características diferentes.

OB – Es diferente, porque las casas están un poco más desprotegidas, tenemos las puertas cerradas. Hace pocas horas ocurrió un copamiento: a una persona de edad le dicen que tienen dinero de un familiar, los deja entrar, lo copan y es robado. Las medidas de seguridad en la casa son parecidas a las del comercio, aunque uno esté más desprotegido.

EC – ¿Qué tipo de respuesta es aconsejable?

OB – Primero, no abrir a desconocidos, por más que hagan mención a alguna persona que conocemos. También está recomendado, en caso de que entre humo por debajo de la puerta, primero ver qué hay afuera, llamar por teléfono a un vecino y no abrir la puerta innecesariamente. Muchas veces la provocación es el preámbulo de un delito, en la vía pública o en la casa. Hace un tiempo estaba de moda que chocaran de atrás a los autos de gran valor, entonces uno bajaba, era copado y le robaban el vehículo. Entre las recomendaciones está también, si uno es víctima de un choque de atrás, ver qué pasa, el parte del choque se puede hacer después si uno está en una zona descampada o tiene miedo porque quien lo chocó le parece sospechoso.

EC – El viernes, cuando en nuestra Tertulia se comentaba este manual y las instrucciones que contiene, algunos lo criticaban haciendo notar algo que también mencionan algunos oyentes esta mañana: lo puede leer tanto un comerciante como un delincuente. O sea, se cuestionaba el valor de estas recomendaciones en la medida en que el delincuente también puede conocerlas y estar, a su vez, preparado para enfrentar esas formas de actuar que se proponen. ¿Qué se hace con ese círculo vicioso?

OB – En todos los ámbitos de la seguridad hoy todo es público, tanto dispositivos electrónicos como procedimientos. El delincuente va cambiando sus objetivos de acuerdo con la prevención que tenga su posible víctima, lo vemos en la parte de asaltos, cómo la delincuencia va variando de acuerdo con cómo se proteja cada rubro. Hace un tiempo en un programa televisivo salió una persona que se dedicaba a arrebatar gente cuando salía de los cajeros viendo solamente qué acción tomaba dentro del cajero. Si la persona ponía el dinero en un bolsillo, iba a atacarla sobre ese bolsillo; si la persona iba desprevenida tenía más posibilidades de que fuera atacada. En el manual también hacemos mención al uso de cajeros automáticos, a áreas automatizadas de los bancos, cuándo es preferible usarlas. Es algo elemental que puedan estar vigilándonos fuera de un cajero, estamos casi en la vía pública. En todos los aspectos de la vida la prevención es gran parte. Y, obviamente, cuando estamos más desprevenidos podemos ser un objetivo más importante.

EC – Otra de las críticas apuntaba a que el manual incluye consejos en algunos casos demasiado ingenuos y de sentido común.

OB – Es correcto. Hay algunos que son demasiado ingenuos pero igualmente uno no los cumpla. Por ejemplo, si voy a entrar al garaje de mi casa y tengo un control remoto para abrirlo en forma automática, ver si hay alguien alrededor, si hay portero en mi edificio que salga o vea si alguien que yo no pueda ver va a entrar detrás o delante de mí. Eso es muy elemental, pero hasta yo puedo no cumplirlo cuando vengo muy apurado a casa. Las medidas de prevención normalmente molestan un poco, aunque no haya que pagar por ellas, porque estas son gratis, no hay que pagarle a nadie. Pero no siempre las cumplimos.

EC – Más en general, si este manual tan detallado (son 22 páginas de texto con capítulos, sugerencias, recomendaciones, instrucciones) cae en manos de un turista que llega al Uruguay, probablemente lo asuste y le dé la sensación de que la cosa está muy complicada. La misma reacción puede tener un extranjero que esté evaluando venirse a vivir acá: por más que los consejos sean muy útiles, esa persona puede llegar a la conclusión de que lo mejor es cambiar de idea y no instalarse acá. ¿Cuál es su evaluación? ¿Cómo están las cosas? ¿Cómo está Uruguay en materia de seguridad en comparación con otros países?

OB – Tenemos que compararnos con nosotros mismos, porque si nos comparamos con alguien que está peor siempre vamos a estar bárbaro, y si nos comparamos con alguien que está mejor, andamos mal. Tenemos que compararnos con nosotros mismos hace cinco años, 10 años, y ahí sacar nuestras conclusiones. Creo que estamos peor que antes, pero no peor que otros países. Y no estoy de acuerdo en un todo con lo que usted dice, que esto puede asustar a los turistas o a alguien que venga a invertir en el país, porque otros países pueden estar peor. Cuando yo viajo al exterior me hacen recomendaciones de seguridad y eso no me asusta, me hace estar más prevenido.

EC – ¿Este manual fue coordinado con el Ministerio del Interior, por ejemplo?

OB – No, no fue coordinado con el Ministerio del Interior, pero toma parte de recomendaciones del Ministerio del Interior. De hecho, hay manuales del Ministerio que tienen más que esto, porque están vistos desde la parte de la seguridad pública, no de la seguridad privada, pero no difieren en las medidas de seguridad.

Transcripción: María Lila Ltaif