Fernández llegó en la mañana al aeropuerto de Ayolas, 300 kilómetros al sur de Asunción, donde fue recibida por el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos. Ambos líderes habilitaron ayer parte de la represa tras la conclusión de los trabajos de canalización y protección del valle del arroyo Aguapey, el cual afecta a la represa binacional…

Fernández llegó en la mañana al aeropuerto de Ayolas, 300 kilómetros al sur de Asunción, donde fue recibida por el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos.

Ambos líderes habilitaron ayer parte de la represa tras la conclusión de los trabajos de canalización y protección del valle del arroyo Aguapey, el cual afecta a la represa binacional erigida sobre el río Paraná que comparten los dos países.

La construcción del canal de 12,5 kilómetros de extensión, cuyo costo de 40 millones de dólares fue financiado por el Banco Interamericano de Desarollo (BID), es una de las etapas más importantes en el plan de terminación de Yacyretá, pues evitará la inundación de unas 30.000 hectáreas destinadas al cultivo (básicamente de arroz) mediante el aumento de la altura del embalse de la represa de 73 a 83 metros.

Las obras ubicadas en la margen Este del proyecto (en territorio paraguayo), a 60 km de las ciudades de Encarnación (Paraguay) y Posadas (Argentina)- para alcanzar esa altura finalizarían en el año próximo. Tras ello, Yacyretá que actualmente produce 13.000 gigawatt/hora anuales y 14% del consumo eléctrico de Argentina, pasará a generar 19.680 gigavatios de electricidad por año, es decir un 25% de la demanda actual de Argentina.

A su vez, habrán gastos adicionales como la relocalización de familias afectadas por el embalse y otras obras, costarán 325 millones de dólares.

“La energía la quieren quienes desean trabajar, producir y vivir. Por eso se hizo el compromiso entre los gobiernos de mi país y de Paraguay de terminar la construcción de Yacyretá“, dijo Fernández tras la inauguración de la represa.

Dirigiéndose al presidente paraguayo, Cristina dijo que “podemos ser punta de lanza de la región para ser modelo de acumulación” de energía.

VISITAS. La puesta en funcionamiento -parcial- de Yacyretá, es sólo uno de los proyectos energéticos que proyecta la futura presidenta argentina. Prueba de ello es que el de ayer fue el tercer viaje a la región de Cristina Kirchner en carácter de presidenta electa, previo a su asunción este 10 de diciembre.

La ida a Santiago con motivo de la participación de su esposo, Néstor Kirchner, en la Cumbre Iberoamericana le sirvió a Cristina para iniciar un acercamiento con la presidenta chilena, Michelle Bachelet, a fin de profundizar la relación bilateral entre ambos países. Chile, como lo señalan los indicadores económicos, es una referencia mundial de la que Fernández ha mostrado simpatía.

Su próxima escala fue Brasilia, donde la recibió el presidente, Luiz Inacio Lula da Silva. Ese encuentro sirvió para reafirmar la “alianza estratégica” de intercambio comercial y básicamente enfocada en el tema energético. Una de las apuestas más importantes entre los colosos del sur, fue la oferta de Lula a Cristina para la búsqueda de un yacimiento de petróleo en aguas argentinas, tal como se descubrió al sur de Brasil.

“El Mercosur es nuestra casa y con el avance de estas obras estamos dando testimonio de nuestras convicciones, de ideas de integración y cooperación”, dijo ayer la primera dama.

Sin embargo, algunos hechos ponen en entredicho esa afirmación, como por ejemplo, la creación de una comisión binacional entre Brasil y Argentina, que excluye a Uruguay y Paraguay, los socios minoritarios del bloque.

En el caso de Uruguay, el conflicto por la instalación de las plantas de celulosa ha colocado a Montevideo como la última escala regional para Cristina Kirchner, el próximo 18 en la Cumbre del Mercosur, ya ungida presidenta.