EL CAIRO | AP, AFP, ANSA Y EL PAÍS DE MADRID       El Ejército egipcio consideró ayer “legítimas” las reivindicaciones del pueblo y anunció que no recurrirá a la fuerza contra los manifestantes. Una huelga general y marchas en varias ciudades buscarán hoy derribar el régimen de Hosni Mubarak.       El…

EL CAIRO | AP, AFP, ANSA Y EL PAÍS DE MADRID

 

 

 

El Ejército egipcio consideró ayer “legítimas” las reivindicaciones del pueblo y anunció que no recurrirá a la fuerza contra los manifestantes. Una huelga general y marchas en varias ciudades buscarán hoy derribar el régimen de Hosni Mubarak.

 

 

 

El vicepresidente egipcio Omar Suleimán anunció ayer por la noche, durante una breve intervención televisada, haber sido encargado por el presidente Mubarak de entablar inmediatamente un diálogo con la oposición, en el séptimo día de protestas sin precedentes contra el régimen.

 

 

 

“El presidente me encargó hoy (por ayer) lanzar contactos inmediatamente con todas las fuerzas políticas para comenzar un diálogo en torno a todas las cuestiones vinculadas a la reforma constitucional y legislativa”, afirmó.

 

 

 

Dirigiéndose al “gran pueblo de Egipto”, el Ejército juzgó “legítimas” sus reivindicaciones y aseguró que “no recurrirá al uso de la fuerza contra el pueblo egipcio”, en un comunicado citado por la agencia oficial Mena y la televisión estatal. “La libertad de expresión de forma pacífica está garantizada para todos”, afirmó el portavoz.

 

 

 

La declaración tuvo lugar la víspera de “la marcha de un millón” de personas prevista en El Cairo y en Alejandría (norte) para reclamar la caída de Mubarak, quien anunció nombramientos ayer en un gesto de apertura que no convenció a los manifestantes.

 

 

 

La Casa Blanca urgió otra vez ayer a la calma en Egipto antes de la masiva protesta prevista para hoy, y se dijo complacida por la “moderación” exhibida por las fuerzas de seguridad de ese país frente a los manifestantes. Y reiteró el llamado que hizo ayer la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, a iniciar un proceso que lleve “a una transición” y que tenga en cuenta “las aspiraciones del pueblo egipcio”, aunque aclaró que “no corresponde a Estados Unidos determinar el recorrido” para llegar a elecciones. Lo dijo el portavoz del gobierno norteamericano, Robert Gibbs. La Unión Europea también reclamó “elecciones libres y justas”.

 

 

 

Protestas. Con Internet inhabilitado desde hace cinco días, Facebook y Twitter, las herramientas que sirvieron para convocar las primeras protestas, han dejado paso a medios menos sofisticados. Durante todo el día de ayer los jóvenes recorrieron con megáfonos la plaza de la Libertad, el simbólico epicentro de la revolución, llamando a la gente a acudir hoy a la gran protesta. “Abajo Mubarak, todos contra Mubarak”, gritaba una muchacha a través del altavoz. “Pueblo egipcio, únete a nosotros, no dejes que te callen”, se desgañitaba.

 

 

 

“Son los jóvenes los que siguen liderando este movimiento”, explicaban algunos de los representantes del movimiento opositor Ghad, dirigido por Ayman Nour. “Estamos unificándonos en un frente común”, decía un dirigente del grupo disidente Wafd.

 

 

 

“No es el momento de estar pendientes de quién liderará el cambio de Gobierno”, afirmaba Mohamed Waget, líder de los socialistas revolucionarios. “Aún permanecen divididos y es necesario que primero se pongan de acuerdo entre ellos. Nosotros lo único que queremos es ver al mayor número de gente mañana (por hoy) en las calles”. Para lograrlo, señalaba que la línea telefónica fija y los móviles, que siguen dando problemas, han sido los transmisores principales. Waget, uno de los organizadores del movimiento, espera que la plaza de la Libertad volverá a estallar en cánticos contra Mubarak.

 

 

 

El día comenzó ayer con una convocatoria de huelga de transportes que dejaba sin acceso a la capital a quienes se acercan desde las poblaciones del valle del Nilo. Tampoco daba mucha confianza a los manifestantes que permanecían al anochecer en los jardines de la plaza el regreso de la policía a las calles. “Muchos de nosotros hemos decidido pasar aquí la noche, en previsión de que mañana intenten impedírnoslo”, aseguraba Mahmud que, con su padre y sus dos hermanos acarreaba mantas, comida y agua.

 

 

 

Tanto los políticos como la sociedad civil esperan repetir hoy el éxito de participación que las protestas han tenido desde que hace una semana estalló la revuelta que quiere llevarse por delante a Mubarak.

 

 

 

Pero el descontento de la población, que empieza a sufrir los efectos del desabastecimiento, puede incidir en el resultado de la convocatoria. No hay dinero en los cajeros automáticos y, previsiblemente, millones de funcionarios y jubilados no van a poder cobrar sus salarios y pensiones.

 

 

 

Tampoco ayuda el hecho de que comprar pan, la base de la alimentación del pueblo egipcio, empiece a resultar una complicada aventura.

 

 

 

El socialista Waget señaló ayer: “Ya queda cada vez menos. Si no lo conseguimos este martes lo haremos el viernes. Saldremos todos los días hasta que acabemos con el régimen”.

 

 

 

Escaparon. La familia de Mubarak escapó a su mansión de 8,5 millones de libras esterlinas (13,5 millones de dólares) ubicada en pleno centro de Londres, según se informó ayer.

 

 

 

El hijo del mandatario, Gamal, de 47 años, quien supuestamente ideó el plan de escape, se trasladó a Gran Bretaña en un jet privado junto a su familia, llevando al menos 97 valijas y cajas.

 

 

 

La familia Mubarak posee una mansión de seis pisos a pocos metros de la icónica tienda Harrods, en el exclusivo barrio londinense de Knightsbridge.

 

 

 

Según informó ayer la prensa británica, el presidente de Egipto, de 82 años, y su esposa Suzanne, de 69, también planean escapar a la lujosa propiedad londinense, que cuenta con cinco habitaciones.

 

 

 

El periódico inglés The Sun indicó además que empleados del aeropuerto de Heathrow, al oeste de la capital británica, han visto a la esposa del Mubarak arribar a Londres.

 

 

 

En sus 29 años en el poder, el mandatario reunió una fortuna superior a los 40.000 millones de dólares.