LA NACION/GDA, AGENCIAS/ BUENOS AIRES Como les dije en la campaña, para mí la política no es una competencia entre dirigentes para ver quién tiene el ego más grande”, declaró el presidente Mauricio Macri ante el Congreso argentino, luego de ser investido en el mando. Esta fue una de las alusiones al gobierno anterior, pero…

LA NACION/GDA, AGENCIAS/ BUENOS AIRES

Como les dije en la campaña, para mí la política no es una competencia entre dirigentes para ver quién tiene el ego más grande”, declaró el presidente Mauricio Macri ante el Congreso argentino, luego de ser investido en el mando. Esta fue una de las alusiones al gobierno anterior, pero también puede interpretarse como el nuevo enfoque que Macri pretende imprimir a su modo de hacer política y gobernar.

Superado el escollo de la ceremonia de traspaso de mando que concitó la atención de los medios en los últimos días, el acto transcurrió con normalidad. El presidente provisorio, Federico Pinedo, entregó la banda presidencial y el bastón de mando en la Casa Rosada como es tradición en el país vecino, en una ceremonia que duró apenas siete minutos. Luego, el presidente consagrado salió al balcón de la Rosada para dirigirse a una multitud de decenas de miles de personas que bajo un sol impiadoso y una temperatura que rayaba los 33°C saludaba al mandatario, coreando las palabras que Macri usó como eslogan de campaña: “Sí se puede”.

De las dos intervenciones de Macri ya como presidente de los argentinos, el discurso ante la Asamblea General fue, como suele ocurrir, el más cargado de contenidos en materia de anuncios. Su plan de pobreza cero, el combate al narcotráfico y a la corrupción fueron los ejes de su alocución. “La mayoría de los argentinos que votó por nuestra propuesta lo hizo basada en tres ideas centrales. Ellas son: pobreza cero, derrotar el narcotráfico y unir a los argentinos”, afirmación que fue recibida con aplausos.

Por último, un mensaje de unidad y diálogo que dirigió, particularmente a peronistas y a “antiperonistas”.

“Queremos el aporte de todos, de la gente que se siente de derecha y de la gente que se siente de izquierda, de los peronistas y de los antiperonistas, de los jóvenes que están en la edad de la transgresión y de los mayores que aportan su experiencia, porque precisamente esa diversidad es la que nos enriquece y nos hace mejores”, señaló el mandatario.

Justicia y región.

La mención a la Justicia fue un aparte especial en el discurso presidencial, que se refirió a ella como “justicia independiente”.

De algún modo también lo fue en el discurso de despedida de la expresidenta Cristina Kirchner, aunque en su caso la referencia fue a lo que ella denominó “partido judicial”.

“En nuestro gobierno no habrá jueces macristas. No existe justicia ni democracia sin justicia independiente, pero hay que acompañar a la justicia en un proceso en el que se limpie de vicios políticos. No puede haber jueces militantes de ningún partido. No puede haber jueces militantes de ningún partido. A quienes quieran serlo les decimos claramente: no son bienvenidos si quieren pasar a ser instrumentos nuestros”, apuntó Macri en uno de los pasajes más aplaudidos.

Otra de las referencias más esperadas fue la del nuevo relacionamiento con la región y el mundo. Si bien el mensaje fue breve y Macri no se refirió concretamente al Mercosur, sí habló de la región.

“Tenemos una visión nueva de la política. Somos hijos de este tiempo y tratamos de comprenderlo sin prejuicios ni rencores. Creemos en la unidad y la cooperación de América Latina y el mundo”, señaló.

Pero tal vez lo medular de este pasaje del discurso vino después, donde Macri señaló sin nombrarlo sus diferencias con el anterior gobierno.

“Creemos en la unidad y la cooperación de América Latina y el mundo, en el fortalecimiento de la democracia como única posibilidad de resolver los problemas de sociedades diversas ?”señaló el mandatario. Es necesario superar el tiempo de la confrontación. Por supuesto que sostendremos todos nuestros reclamos soberanos y nuestros valores sin que eso impida un normal relacionamiento con todos los países del mundo”.

También Macri dedicó un saludo especial a los gobernadores, comenzando por su reciente rival en la contienda electoral Daniel Scioli, así como a mandatarios provinciales afiliados al Frente para la Victoria como los casos de Santiago Urtubey, Juan Manzur. Lo propio hizo con los líderes de los sectores que compitieron en las elecciones nacionales como Sergio Massa, Margarita Stolbitzer, y Nicolás del Caño.

En esta última parte, Macri citó a uno de los dirigentes políticos de mayor prestigio en la historia argentina, el expresidente Arturo Frondizi ?”que gobernó entre 1958 y 1962, cuando fue derrocado por un golpe militar?”, uno de los pilares de la Unión Cívica Radical (UCR), fuerza cuya alianza fue tal vez determinante para el triunfo que logró en las elecciones. La cita, en consecuencia, fue también un mensaje de unidad con dicho partido.

En el hemiciclo fue notoria la ausencia del núcleo duro del Frente para la Victoria, con varios sillones vacíos, tal como anticiparon.

El tropezón.

La asunción del presidente de centroderecha Mauricio Macri en Argentina promete traer cambios en el eje de centroizquierda de Sudamérica, pero no tan rápido como casi ocurre ayer. Al recibir el saludo del líder ecuatoriano de centroizquierda Rafael Correa, se acercó a saludar a Macri y a su esposa, Juliana Awada, cuando tropezó con la alfombra roja y, para evitar una caída, intentó aferrarse a Macri, empujándolo. “Casi tumbo al Gobierno”, le dijo Correa a Macri con una sonrisa.

“Tan rápido no”, respondió Macri entre risas.

LAS PROMESAS.

Plan para terminar con la pobreza.

“Hablar de pobreza cero es hablar de un horizonte, de la meta que da sentido a nuestras acciones. Nuestra prioridad será lograr un país donde cada día haya más igualdad de oportunidades, en el que no haya argentinos que pasen hambre, en el que todos tengamos la libertad de elegir dónde vivir y desarrollar nuestros sueños”, señaló el presidente Mauricio Macri en un pasaje medular de su discurso. “Pero para que haya en realidad pobreza cero necesitamos generar trabajo, ampliar la economía, aprovechar los enormes recursos naturales y humanos que tiene la Argentina”, apuntó. Y fue más explícito en cuanto al plan al señalar: “El desarrollo de la Argentina llegará a través de una inversión inteligente y expansiva, que mejore la infraestructura, ponga las bases para el crecimiento de la producción, traiga oportunidades y genere la prosperidad que merecemos”. El tema fue uno de sus ejes de campaña y ayer volvió a estar en el primer lugar de las prioridades de su futura política de gobierno.

 

Corrupción: Macri dijo que será implacable.

Aunque breve, en relación con otros temas abordados en su discurso de asunción, el tema de la corrupción mereció una especial mención por parte del flamante mandatario. “Quiero hacer especial énfasis en otra intención básica del período que hoy empieza. Este gobierno va a combatir la corrupción -“dijo en otro de los pasajes más aplaudidos de su discurso. Los bienes públicos pertenecen al conjunto de los ciudadanos y es inaceptable que un funcionario se apropie de ellos en beneficio propio. Voy a ser implacable con todos aquellos que de cualquier partido o filiación política, sean propios o ajenos, dejen de cumplir lo que señala la ley. No habrá tolerancia con esas prácticas abusivas. No hay principio ideológico que pueda justificarlas. Los bienes de la Argentina son para todos los argentinos y no para el uso incorrecto de los funcionarios”. Un mensaje de amplias resonancias.