Carlos Perera es corredor de bolsa desde 1985 y asumió la presidencia de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios el mes pasado. Algunas de las preocupaciones que lo llevaron a aceptar el cargo es la pérdida de competitividad que sufre el sector y la convicción que la gremial está siendo discriminada y no logra…

Carlos Perera es corredor de bolsa desde 1985 y asumió la presidencia de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios el mes pasado. Algunas de las preocupaciones que lo llevaron a aceptar el cargo es la pérdida de competitividad que sufre el sector y la convicción que la gremial está siendo discriminada y no logra que su voz se escuche. En una entrevista con El País, señaló que los sindicatos cada vez tienen más poder y por eso adoptan posturas que no son razonables. El empresario sostuvo que el camino a seguir debe ser el del diálogo franco entre el empleador y los trabajadores, y no como se produce actualmente donde los Consejos de Salarios “dividieron al país en dos”.

Lo que sigue a continuación es un resumen de la entrevista realizada al presidente de la Cámara de Comercio.

-¿Cuáles son sus mayores preocupaciones que lo llevaron a asumir como presidente de la Cámara de Comercio?

-La Cámara de Comercio y Servicios representa el 60% del Producto Interno Bruto (PIB) y entre el 60% y 70% de los puestos laborales. Y la verdad es que no está siendo escuchada. En varias oportunidades la Cámara opina o habla y es como si no fuera oída. Una de las metas es tratar de que sea escuchada. La veo discriminada en cuanto al poder que tienen los sindicatos, por ejemplo. Otra meta es cuidar absolutamente lo que es la función del comercio y el servicio. Tuvimos años buenos, pero avizoramos que ya no estamos tan así, hemos perdido competitividad. Nos incumbe la pérdida de competitividad, el gasto público desmedido, los impuestos. Queremos resaltar que el empresario que representamos no es el empresario de todas las letras, el fuerte y grande; para nosotros un empresario también son las miniempresas, las pyme. En el comercio y en el servicio hay muchísimas. Para nosotros un panadero, un quiosquero, un almacenero, un taxista es un comerciante. Ese es el que invierte todos los días en Uruguay y es el que queremos que sea tenido en cuenta con nuestra voz. Desde lo económico y social estamos viendo de qué forma podés influir en el tema de la educación. Vimos que viene cayendo y para nosotros la educación en el tema laboral, para lograr trabajadores con calidad y con cultura se está viendo menguada.

-¿Esa postura que observa de no ser escuchados también la nota en las relaciones laborales, con el gobierno y con los sindicatos?

-A nivel de la convivencia lo estamos viendo. Pongo un ejemplo: el guarda del ómnibus que tenía 12 sanciones y se bajó antes para ir a jugar al fútbol, era parte de la seguridad de ese ómnibus. Pero hacemos paro defendiendo que el individuo vuelva. Capaz que tiene todo el derecho a hacerlo. Pero ni siquiera dejan analizar las cosas, estudiar los casos, se arranca con los paros de entrada.

-¿Ese poder que señala de los sindicatos fue fomentado para usted cuando el Frente Amplio llegó al gobierno?

-Surge a partir de este gobierno. Empezó en el gobierno anterior, pero con éste se agudizó, sin duda alguna. Si tenemos un nuevo gobierno de izquierda y gana Tabaré Vázquez será bienvenido, junto con (Danilo) Astori como ministro de Economía. Parecen ser mucho más sensatos.

-Sin embargo, durante el gobierno de Vázquez varios jerarcas afirmaron que anteriormente a la llegada del Frente Amplio las relaciones laborales habían estado desbalanceadas a favor de los empresarios.

-Es probable. Yo busco equiparar; hoy estamos desfasados para el otro lado. Lo ideal es equiparar. En la actualidad, la situación no es razonable.

-También los sindicatos decían que durante los gobiernos de los partidos tradicionales era el sector empresarial el que estaba más cercano al poder y se relegaba a los trabajadores.

-En el último gobierno de derecha, ¿quién bancó la crisis de 2002? Fue el sector privado. Los públicos son inamovibles. ¿El 20% de desocupación dónde se vio? En el sector privado. También nosotros tenemos castigos en uno y en otro gobierno.

-En una entrevista publicada en el semanario Búsqueda, usted dijo que no hicieran enojar a los empresarios, porque podría haber consecuencias e incluso los dueños de las empresas podrían hacer piquetes. ¿Eso no suena a amenaza?

-Lo que sucede es que cuando uno trata que lo escuchen y no pasa, ¿cuál es la forma? Aparentemente, lo que estamos viendo es que la forma es esa. El empresariado no tiene esa forma de ser. Vea cuántos almaceneros, quiosqueros y repartidores y cobradores nos matan. ¿Y qué hacemos? Sería horrible que se llegara a eso.

-¿No sería más sensato que las partes (empresarios y sindicatos) se acercaran y buscaran puntos de acuerdo en vez de estar enfrentadas?

-Estoy absolutamente convencido de que todo esto pasa por el diálogo. Los Consejos de Salarios han dividido al país en dos. ¡Usted habla de empresarios y tenemos una imagen! ¡Somos los malos de la película! Hay tantas empresas donde se llevan bien el personal y el patrón y funcionan y salen para adelante. Lo mejor que puede pasar es ser lo mayormente comunicativos y que se puedan resolver las cosas entre seres humanos. Pero parece que se persigue dividir.

-¿Prefiere la negociación bipartita o tripartita?

-La que nos lleve a la mayor comodidad y sinceramiento con los gremios. Creo que se podría negociar con los gremios, pero entre medio está el Estado.

-¿Y el Estado dificulta la relación?

-El Estado tiene mucha injerencia. Yo quiero lo justo, ni más para un lado ni para el otro. Pero veo que estamos siendo relegados. Me encantaría tener el mismo poder que tienen los sindicatos, no más, para que seamos escuchados igual que ellos. Yo pienso siempre en el diálogo, no en la radicalización. Pero no hemos sido muy escuchados.

-Señala varios frentes abiertos, ¿cómo se arreglan?

-Hay que ir hincándole el diente a todo. Hay que ver lo que son los resultados de las pruebas PISA; si no se educa no va a haber buena calificación en el rendimiento o en la calidad de los trabajadores. Si no tenemos seguridad es lo mismo. Comentábamos el otro día cosas comparativas no reales. ¿No habrá que promover una ley que le dé seguridad a los empresarios? Lo podemos decir entre nosotros en forma graciosa, pero la situación lleva a que esas cosas se comenten.

Atraso cambiario, la heladera y la ley de inclusión financiera
-¿El tipo de cambio actual es el que precisan las empresas del comercio?

-Tengo doble calidad, represento al comercio y los servicios, pero no dejo de ser corredor de bolsa. Creo que tenemos atraso cambiario, sin ningún lugar a dudas. Hay que mirar lo que devaluó Argentina y Brasil y nosotros ni siquiera estamos cerca de cifras como esas. Esas cifras dan competencia internacional, le sirven al exportador, al sector agropecuario. Pero no podemos perder de vista que también hay un sector al que quizás no le venga tan bien. Hoy en Uruguay es más barato comprar una heladera que llenarla.

-¿Está de acuerdo con la ley de inclusión financiera que se aprobó recientemente?

-La Cámara tradicionalmente ha sido liberal. Y lo seguimos siendo. En este tipo de cosas (como la ley aprobada) deberíamos estar de acuerdo. El tema es la forma en cómo se aplica y en eso no estamos para nada de acuerdo. Desde el punto de vista bancario hay una imposición. Un banco tiene que tomar a la persona que la empresa o alguien le manda por obligación. ¿Y si ese individuo es un lavador? ¿O si estuvo penalizado por mala conducta financiera, el banco igualmente tiene la obligación de tomarlo? Después, se prevén ocho movimientos sin costo. En la parte salarial es utilizar la herramienta bancaria y no darle ningún beneficio. El trabajador tiene un ingreso y después siete retiros en el mes. Con eso alcanza y sobra para que no le gaste un peso al banco, no le está haciendo ningún negocio. Las cooperativas tuvieron toda la razón con lo que dijeron. Habría que haberlas escuchado. Como también debieron escucharnos a nosotros algunas veces y no lo hicieron.

MAXIMILIANO MONTAUTTI

Fuente: http://www.elpais.com.uy/