El 44% lo hace en forma parcial y 6% de manera total en moneda foránea.

A contramano de lo que pasa en la mayoría de los países, los uruguayos se topan con el dólar a cada rato. Por lo menos, al momento de realizar un número importante de decisiones de compra. Ya se trate de un apartamento, un paquete turístico para las próximas vacaciones o un nuevo electrodoméstico, es casi seguro que la persona interesada en adquirir cualquiera de ellos se encontrará con su precio en la divisa estadounidense.

Con la dolarización como telón de fondo, un grupo de expertos del Banco Central (BCU) realizó una investigación para responder a la siguiente pregunta: ¿en qué moneda venden sus productos las firmas nacionales?

Los autores del trabajo “Moneda de facturación de las empresas uruguayas” —Andrea Barón, Gerardo Licandro, Miguel Mello y Pablo Picardo— recurrieron para esto a una encuesta (un módulo especial dentro de la Encuesta de Expectativas Empresariales que realiza el BCU), que se llevó a cabo en junio de 2016. La muestra contempló a firmas de todos los sectores de actividad (con la excepción del público y agrícola) que contaran con más de 50 trabajadores, y se obtuvieron 364 respuestas.

Con esta información —a la que le sumaron datos de otras fuentes, como la Dirección Nacional de Aduanas (DNA) y de la Encuesta Anual de Actividad Económica del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2012— los investigadores llegaron a la conclusión de que 50% de las empresas que componen la muestra, factura en moneda extranjera en el mercado doméstico, ya sea en forma parcial (44%) o totalmente (6%). Se trata de una peculiaridad de Uruguay. “La facturación en el mercado doméstico en una moneda extranjera no es una práctica usual a nivel mundial”, precisa la investigación.

En la vereda de enfrente, el 50% restante de las empresas que conforman la muestra no factura nada en moneda extranjera.

Si, en cambio, se pone la lupa en las firmas que venden más de un 10% del total en una moneda distinta al peso uruguayo, el guarismo inicial de 50% desciende a 34%.
También se detalla la proporción de facturación doméstica en moneda extranjera, cuya media es 24,3%. Es decir, uno de cada cuatro pesos que se vendieron a nivel local, no se cobraron en esa moneda sino en una foránea. La industria manufacturera fue la mayor exponente de esto, con un promedio de 31,8%.

“El pricing doméstico en moneda extranjera y la facturación en moneda extranjera lo que hacen es que los movimientos de tipo de cambio pasen a los precios más rápido, lo cual puede afectar a la política monetaria”, dijo el jueves en la presentación de la investigación en el BCU una de sus autoras, Andrea Barón.

La economista añadió que una de las hipótesis manejadas es que algunas firmas usan la facturación a nivel local en moneda extranjera “como una forma de diversificar los riesgos”, fundamentalmente los asociados a las fluctuaciones del tipo de cambio.

“Pensamos también que a empresas con poco poder de negociación les imponen que en determinadas transacciones deben utilizar una moneda que no es la que ellos preferirían usar”, indicó.

“Ningún motivo”.
Además, los datos obtenidos permiten afirmar que este fenómeno —no cobrar en pesos uruguayos en el mercado local—no es exclusivo del sector transable (definido por los autores como los que venden fuera de fronteras o son del sector comercio y tienen insumos importados) sino que también se extiende al no transable (no exportan ni son parte del sector comercio con insumos importados).

La investigación señala, también, que hay empresas que no presentan “ningún motivo aparente” para realizar parte de su facturación en una moneda que no sea el peso —dado que no tienen insumos en moneda extranjera ni tampoco exportan— y de todas maneras lo hacen.

Sobre el final de la presentación, los investigadores recurrieron a una anécdota personal para ilustrar cómo, más allá de en qué moneda se cobre por un producto o servicio determinado en el territorio nacional, la fijación de los uruguayos con el dólar tiene el poder de impactar en diferentes sectores. En la peluquería donde va uno de ellos los precios aparecen en pesos. Sin embargo, en ocasiones en que la tarifa ha subido y ante la pregunta de su cliente de por qué fue que tomó esa decisión, la respuesta del comerciante ha sido tajante: “por el dólar”.

El rol del comercio exterior y los insumos
Los investigadores profundizaron acerca de la relación que tenían las empresas de la muestra con el comercio exterior. El 32% de ellas vende fuera del país, aunque solamente el 18% destina por encima del 10% de sus ventas al mercado externo.

El dólar fue la divisa por excelencia para realizar este intercambio con el extranjero: 88,7% respondió que era lo que usaba para exportar, aunque solamente 11% dijo que Estados Unidos fue el destino número uno de sus colocaciones en 2015 (año al que corresponde la información recabada). De hecho, el dólar es la moneda que se usa en mayor medida para cobrar por las exportaciones, independientemente de qué zona y país se trate. Así, el 98% de las colocaciones de las empresas que integran la muestra a Argentina fue en esta divisa, el 91% que se comerció con Brasil también y el 74% del intercambio con China.

En tanto, solo 1,3% dijo utilizar el peso uruguayo a la hora de colocar su producción en el extranjero.

“Muy pocas empresas declaran utilizar la moneda doméstica para facturar las exportaciones y se trata de firmas que tienen como principal zona de exportación a Europa”, señala la investigación.

Por el lado de los insumos, en tanto, el 55% de las empresas dijo comprar insumos importados. Asimismo, 65% de los consultados indicaron que compran insumos domésticos, pero lo hacen en moneda extranjera.

El sector transable es el que tiene un mayor promedio de insumos facturados en moneda extranjera, de acuerdo a los hallazgos de la investigación llevada adelante por los expertos del BCU. “De todos modos, el sector no transable tiene un promedio de insumos facturados en moneda extranjera que parece elevado”, sostiene el trabajo.

A su vez, la facturación doméstica en moneda extranjera “depende positivamente” del porcentaje de insumos en moneda extranjera y de las exportaciones, agrega.

Fuente: El País