2. Esta situación se da como producto del deterioro en las variables macroeconómicas con mayor incidencia en las decisiones de consumo de los hogares, y del mayor pesimismo sobre la evolución de la actividad económica que restringe las decisiones de inversión por parte de las empresas. A ello se suma el entorno regional adverso y la apreciación del dólar.

 

3. Particularmente, en esta oportunidad se consultó a los empresarios acerca del escenario esperado para los próximos meses, de lo que se desprendió en primer lugar un importante pesimismo respecto a las expectativas de rentabilidad de las empresas: el 78,8% de los informantes consideran que la rentabilidad de su negocio empeorará en los próximos meses, lo que ha llevado a una readecuación de la estructura de costos de las empresas, tomando medidas tales como revisar los planes de inversión, mejorar la eficiencia en los procesos o incluso procesar ajustes en la plantilla de trabajadores.

4. A su vez, más de la mitad de los empresarios consultados entiende que en los próximos meses los niveles de demanda de los productos (o servicios) que su empresa comercializa tenderán a la baja, mientras que solamente el 1,9% piensa que la situación se revertirá.

5. Durante el tercer trimestre del 2015 en particular, tan solo un 27% de los rubros relevados mostraron aumento en sus niveles de ventas reales en términos interanuales. Si bien se trata de una proporción mayor a la observada en el último informe (19%), es un valor muy bajo, a lo que se suma el hecho de que aquellos sectores que mostraron caída en sus niveles de ventas, han evidenciado con una profundización de la misma.

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