Ayer renunció otro pesado de Scotland Yard y murió el periodista que denunció el espionaje telefónico; hoy comparecerán Rupert y James Murdoch -responsables de News Corp, empresa a la que pertenecía el periódico News of the World- en el Parlamento, al tiempo que la jefa del imperio mediático en el Reino Unido -Rebekah Broooks- logró…

Ayer renunció otro pesado de Scotland Yard y murió el periodista que denunció el espionaje telefónico; hoy comparecerán Rupert y James Murdoch -responsables de News Corp, empresa a la que pertenecía el periódico News of the World- en el Parlamento, al tiempo que la jefa del imperio mediático en el Reino Unido -Rebekah Broooks- logró salir bajo fianza tras ser detenida el domingo. Pero será el primer ministro David Cameron el que deba dar explicaciones, aclarar algunos puntos y despejar un panorama que oscurece cada día.

La crisis en Scotland Yard, con la marcha de su jefe, Paul Stephensen, el domingo y ahora con la renuncia del número dos, John Yates, forzó a Cameron a regresar antes de su gira por Sudáfrica y a demorar el receso parlamentario. El premier convocó para hoy una sesión de emergencia del Parlamento. Ya no podrán bajar persiana, como tenían previsto hacerlo hoy luego de escuchar a Rupert Murdoch, dueño de News of the World -el tabloide sensacionalista por el cual estalló el escándalo de las escuchas-, a su hijo James y a Brooks, la ex directora de la prensa británica del magnate y directora de ese dominical entre 2000 y 2003. Brooks declaró por nueve horas el domingo en una comisaría de Londres, pero logró zafar de la detención, por ahora.

A los británicos, y en especial a la oposición laborista, no les queda claro el vínculo de Cameron con Murdoch y sus medios, entre ellos The Sun y The Times en el Reino Unido, Fox News y The Wall Street Journal en EEUU. Por lo pronto, Andy Coulson, otro ex director de News of the Wold y una de las 10 personas arrestadas por el escándalo, fue jefe de prensa del primer ministro, cargo al que renunció en enero.

“En este momento, Cameron parece incapaz de proveer la dirección que el país necesita”, espetó Ed Miliband, líder de la oposición para añadir que el premier necesita responder “muchísimas preguntas”.

El primer ministro ordenó la semana pasada una serie de investigaciones cuando la Policía señaló que el espionaje telefónico de News of the World, que cerró sus puertas el domingo 10 de julio tras 168 años de vida, no solo había alcanzado a famosos y personajes de la realeza, sino también a parientes de las víctimas de terrorismo y de las guerras en Afganistán e Irak, y a familiares de asesinados. Incluso, el medio obstruyó la investigación de un homicidio, en el que intervinieron el celular de una chica de 13 años.

El caso de las escuchas ilegales estalló a inicios de 2006 cuando se denunció que habían espiado al príncipe William. La Policía ahora es criticada por no haber recabado más información en ese momento y por no haber detenido y encerrado a más personas (solo dos, en 2007). Especialmente, los medios apuntan a Yates, el vicecomisionado de Scotland Yard que renunció ayer.

Bajo el argumento de que no creía que hubiera pruebas nuevas, Yates decidió hace dos años que no se reabriera la investigación sobre escuchas telefónicas y sobornos a policías en los que estaban implicados periodistas de la prensa sensacionalista. Los detectives reabrieron la investigación a principios de año y ahora afirman que tienen los nombres de 3.700 víctimas potenciales.

Muerte que traerá cola

Para hacer más entreverado el asunto, ayer apareció muerto Sean Hoare, el primer periodista que denunció la implicación de Andy Coulson en los pinchazos telefónicos del News of the World. En principio, el fallecimiento del reportero, con problemas con la bebida y las drogas, no se vincula a un suicidio o a causas violentes, según el diario The Guardian.

Hoare, cuyo cuerpo fue hallado en su casa de Watford, trabajó en The Sun y en News of the World, donde coincidió con Coulson, cuando este era director del tabloide entre 2003 y 2007. El periodista aseguró que el ex jefe de prensa de Cameron no solo lo sabía, sino que alentaba a los reporteros a pinchar los teléfonos de famosos para lograr exclusivas.

La semana pasada, Hoare denunció que los periodistas del News of the World tenían acceso a tecnología policial para poder localizar a gente mediante señales de celulares a cambio de sobornos a los agentes. Sin embargo, cuando en setiembre de 2010 fue requerido en una comisaría en Londres, Hoare no quiso relacionar a Coulson con las escuchas.

Ese último detalle, las presiones sobre Cameron, la situación de Murdoch, las renuncias de los hombres fuertes del Scotland Yard hacen de este caso uno de los más sonados en toda la historia del Reino Unido. El nivel de liderazgo del primer ministro tendrá mucho que ver en el desenlace.

Las claves

Información. La Policía británica está siendo muy presionada en la crisis porque, además de cerrar la investigación de las escuchas ilegales con la mera detención de dos personas en 2007, varios agentes aceptaron durante años sobornos del tabloide a cambio de información.

Espionaje. El News of the World llevó a cabo durante años, al parecer de forma sistemática, un espionaje de teléfonos móviles de famosos, periodistas y gente corriente.

Público. En 2006 se hizo público este espionaje pero la investigación fue cerrada por la Policía.

Interceptados. El detonante del actual escándalo fue la divulgación, hace dos semanas, de que en 2002 uno de los celulares interceptados fue el de una niña asesinada, lo que desencadenó una ola de indignación que provocó el cierre del News of the World y la renuncia de Murdoch a adquirir la totalidad del canal BSkyB.