"Las Zonas Francas constituyen uno de los factores relevantes en la llegada de inversiones extranjeras no solo por los incentivos fiscales sino también por la infraestructura" que ponen a disposición al servicio de las empresas que allí se instalan, comentó Javier Peña Capobianco, jefe de Comercio Internacional de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS).

Uruguay está entre los principales destinos para procesos de outsourcing, según las firmas globales A.T. Kearney, Tholons y Gartner.
a exportación de servicios es una de las líneas de negocio que alimenta el desarrollo de las Zonas Francas en Uruguay. En cifras, la venta total de servicios globales a mercados del exterior (proceso conocido como outsourcing) se ubica en US$ 1.330 millones anuales y a unos 16.000 puestos de trabajo, según un documento elaborado por el instituto Uruguay XXI en febrero de 2015.
Aunque la exportación de servicios no es exclusiva de las Zonas Francas, éstos son uno de los principales motores que impulsan estas operaciones comerciales. “Las Zonas Francas constituey uno de los factores relevantes en la llegada de inversiones extranjeras no solo por los incentivos fiscales sino también por la infraestructura” que ponen a disposición al servicio de las empresas que allí se instalan, comentó Javier Peña Capobianco, jefe de Comercio Internacional de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS).
A propósito de los desafíos, Peña Capobianco estimó que estos emprendimientos con proyección global activan una demanda de personal altamente calificado, un aspecto que puede presentar algunos problemas en el mercado local. Por ejemplo, “el nivel de inglés, considerando que
la mayoría de las empresas vienen de EE.UU. y Europa, sigue siendo un desafío” entre los profesionales uruguayos, consideró.
El experto también observa dificultades en las “competencias blandas” ?como liderazgo o aptitudes para gerenciamiento? con que algunos jóvenes salen de la Universidad.

Por esa razón es que se han lanzado iniciativas como el programa Finishing School (de Uruguay XXI y el BID) para cubrir la falta de personal adecuado a los perfiles buscados por las empresas. El programa facilita la capacitación en áreas técnicas y para fortalecer o desarrollar las habilidades blandas.
Un último desafío se refiere a la flexibilización laboral, “no entendida para quitarle derechos a los trabajadores sino porque muchas veces estas empresas necesitan por ejemplo sistemas de trabajo por proyecto”, analizó Peña Capobianco.

 

Fuente: EL PAIS SUPLEMENTO ESPECIAL 15/09/2016 Página 7