Grado inversor: ¿se encuentra en zona de riesgo? Introducción: 1. El contexto regional actual ha llevado a que en los últimos meses el concepto de “grado inversor” comenzara a resonar de manera notoria. Las calificadoras de riesgo le quitaron dicha categoría a Brasil a fines de 2015 en medio de una severa crisis tanto económica…

Grado inversor: ¿se encuentra en zona de riesgo?
Introducción:
1. El contexto regional actual ha llevado a que en los últimos meses el concepto de “grado inversor” comenzara a resonar de manera notoria. Las calificadoras de riesgo le quitaron dicha categoría a Brasil a fines de 2015 en medio de una severa crisis tanto económica como política, y en la actualidad comienzan a aparecer a nivel local algunas luces amarillas respecto a las capacidades con las que cuenta Uruguay para mantener su situación actual de país con grado inversor. Pero, ¿de qué se trata? ¿qué implicaría la pérdida del grado inversor para la economía uruguaya?
2. Las clasificaciones crediticias buscan evaluar qué tan capaces son los gobiernos de hacer frente a sus deudas o, en sentido inverso, de pagar los intereses por la deuda que emiten, es decir, evalúan su riesgo crediticio. A su vez y a raíz del vasto conjunto de factores y variables económicas que evalúan, brindan información acerca de la confiabilidad de las instituciones y políticas del país en cuestión.
3. Estas evaluaciones son elaboradas por las agencias calificadoras de riesgo crediticio, siendo actualmente las principales Fitch Ratings, Standard & Poor’s y Moody’s. Estas agencias analizan la situación crediticia de los países, y a partir de la misma clasifican a los países entre aquellos que cuentan con grado inversor, y aquellos que tienen grado especulativo. A su vez estas dos grandes categorías se subdividen en diferentes escalas de acuerdo a cuan alto/bajo es el riesgo crediticio.
4. Si bien la escala de cada agencia difiere, en términos generales la mejor nota que puede recibir un país es AAA (grado inversor): implica que tiene una capacidad sumamente alta de asumir compromisos financieros. En el extremo opuesto, la peor calificación es D (grado especulativo), que se traduce en que el país está ante un incumplimiento de pago de un compromiso financiero o de una promesa imputada, o frente a una declaración de quiebra o similar.
5. La ubicación dentro de esta escala se determina a partir de un puntaje promedio alcanzado entre las distintas categorías en consideración:
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a. Evaluación institucional
b. Evaluación económica
c. Evaluación externa
d. Evaluación de la flexibilidad y el desempeño , fiscal y de la deuda
e. Evaluación monetaria
6. A la interna de dichas categorías a su vez, las agencias evalúan el desempeño de los países respecto a distintos indicadores o condiciones cualitativas. Entre ellos, se evalúa: la fiabilidad de la información estadística, la cultura de pago del gobierno, el nivel de ingresos en la economía, las expectativas de crecimiento, la liquidez externa del país, la estructura de la deuda, la credibilidad de la política monetaria, entre muchas otras.
Calificación de Uruguay y sus implicancias:
7. Actualmente y de acuerdo con las tres calificadoras mencionadas, Uruguay cuenta con grado inversor, y se ubica en la zona media, es decir entre uno y dos escalones por encima del umbral mínimo del grado inversor.
Fuente: Datos Macro
8. A comienzos del año 2002 y en un contexto de crisis económica el país había perdido esta calificación, que fue recuperada en abril de 2012. Ello demostró que a nivel internacional se recuperaba la confianza en el país respecto a sus instituciones, la conducción política, la solidez financiera así como en su política comercial con mayor diversificación de los mercados de destino.
9. Contar con grado inversor no sólo genera efectos positivos a la hora de competir en los mercados internacionales como un país atractivo para potenciales inversores, tanto en inversiones financieras como en capital físico, sino también en lo que refiere a la capacidad de financiamiento externo, al poder contar con mejores condiciones de acceso: en términos de plazos y de tasas de interés.
10. Sin embargo, como se mencionara, el comprometido contexto regional y extra regional sumado a una situación económica a nivel local que se ha visto deteriorada en los últimos trimestres, con niveles de crecimiento que se 2016 Moody´s S&P Fitch Ratings Calificación Largo Plazo – Moneda Extranjera Baa2 BBB BBB- Calificación Largo Plazo – Moneda Nacional Baa2 BBB BBB
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desaceleran y con importantes desajustes a nivel macroeconómico, han llevado a las autoridades a enfocar sus esfuerzos en preservar el grado inversor.
11. En particular, el pasado 1º de marzo de 2016 en cadena nacional, el presidente Vázquez destacó esta inquietud:
“Trabajar fuertemente para no perder el grado inversor; siendo este el activo financiero intangible más importante que tiene Uruguay. De perderse el mismo, los impactos indirectos sobre el sector real de la economía serían realmente muy negativos: la confianza en el país se vería afectada, y con ello la IED, la cual ha sido uno de los pilares del crecimiento de los últimos años. Asimismo implicaría un aumento significativo de la carga de intereses de la deuda pública: en el año 2005 representaron 3,5% del PIB, y aumentaría el costo del endeudamiento para todos los proyectos de inversión, tanto públicos como privados, lo que podría reducir el volumen general de inversiones, y por tanto, impactar negativamente en cosas que no queremos: en el número de puestos de trabajo.”
12. Como se desprende del discurso del presidente, un escenario de pérdida del grado inversor tiene para Uruguay un efecto derrame negativo muy importante, no sólo en los aspectos económicos del país sino también desde el punto de vista social.
Variables foco de atención:
13. Si bien, las calificadoras al momento de realizar sus evaluaciones analizan el comportamiento de diferentes factores económicos, políticos y sociales de los países, perecería que algunos de ellos son más primordiales que otros dependiendo de la situación particular por la cual esté atravesando el país en cuestión.
14. En este sentido y en línea con el comunicado emitido por la calificadora de riesgo Fitch Ratings semanas atrás, variables como la inflación, la deuda pública, el gasto del gobierno y las expectativas de crecimiento, si bien no son las únicas, fueron consideradas como las de mayor importancia relativa al momento de analizar la calificación crecidita de Uruguay y definir su revisión o no.
15. En el caso de la evolución de precios, el país está atravesando un período de presiones inflacionarias que son el resultado de diferentes medidas de política económica que se tomaron en pleno auge de la economía. Concretamente, en el mes de marzo de 2016 se superó la barrera del 10%, alcanzándose un nivel de inflación interanual del 10,59%.
16. La preocupación en el mediano plazo, radica en que las herramientas que las autoridades han utilizado este último tiempo buscando frenar la evolución alcista
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de precios, comienzan a agotarse: el elevado déficit fiscal limita las posibilidades de reducir las tarifas públicas, el control de precios introduce nuevas distorsiones en el mercado de bienes y tiene sólo efectos en el instrumento de medición: el Índice de Precios al Consumo, la contención del aumento del valor del dólar repercute negativamente en los niveles de competitividad del país ya afectados.
17. Bajo este escenario las expectativas de inflación para el año cerrado no difieren demasiado de los niveles actuales, oscilando entre el 10% y el 10,5%. Sin señales concretas de parte del gobierno en materia de política fiscal y salarial, parece poco viable ingresar rápidamente en un camino hacia la reducción de presiones inflacionarias.
18. Otro de los puntos en los que se debe hacer foco es la evolución de la deuda pública: el año 2015 cerró con un nivel de endeudamiento neto del sector público del 23,4% sobre el PIB, lo que implica un deterioro de 1,5 p.p. respecto al año previo. A su vez, la proporción de deuda colocada en moneda norteamericana evidenció un notorio incremento respecto a los datos del año previo: en aquel momento, el 40,2% de la deuda del sector público estaba constituida en dólares, mientras que el 2015 cerró con dicha proporción ubicada en 50,3% del total. Por lo tanto el nivel de endeudamiento de la economía uruguaya ha comenzado a crecer, a la vez que la reducción del riesgo cambiario (reducción de la deuda emitida en dólares) que se observaba un tiempo atrás, ya no resulta tan clara. Y pensando en el mediano plazo, ante proyecciones de un aumento del valor del dólar así como del déficit fiscal, es posible esperar que esta tendencia de aumento y dolarización permanezca o incluso se profundice.
19. En cuanto a la evolución del gasto público, si bien el gobierno tiene como meta alcanzar el fin de su mandato con un nivel de déficit global del sector público de 2,5% del PIB, los valores observados muestran un deterioro de las cuentas públicas que no cede. El año 2015 cerraron con un déficit del 3,6% sobre el PIB, valor similar al que se constataba en los inicios de los 2000 bajo un contexto de crisis económica. A su vez, las proyecciones planteadas por el gobierno en términos de actividad económica, y por lo tanto en relación al comportamiento futuro de los ingresos tributarios, fueron notoriamente sobreestimadas, con lo cual se hace aún más complejo el cumplimiento de las metas fiscales en un escenario de estancamiento de la economía local. A ello se suma la estructura rígida del gasto público: el gasto en remuneraciones, pasividades y transferencias corresponde al 84,17% del gasto total primario del sector público no financiero en el año 2015, mientras que el resto del gasto corresponde a inversiones y gastos no personales (15,83%). De esta forma, las posibilidades de aplicar medidas tendientes a su reducción son acotadas, sumado a que no se perciben nuevas decisiones políticas
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en materia de mejora de la eficiencia de manejo del gasto que redunde en un resultado más favorable de las cuentas públicas.
20. Por último, otro de los factores señalados por Fitch Ratings como un elemento de riesgo para la pérdida del grado inversor tiene que ver con las expectativas de crecimiento económico. Los últimos datos de Cuentas Nacionales, correspondientes al cierre del año 2015, arrojaron una tasa de crecimiento de la economía uruguaya del 0,98%, confirmándose el deterioro pronosticado a lo largo del año. A su vez, para el año que corre, las expectativas son en general menos auspiciosas y con un marcado sesgo bajista: finalizando el año 2016 en una situación de estancamiento global. Por lo tanto, sin cambios a nivel local en materia de políticas económicas tendientes a revertir los desequilibrios macroeconómicos y sin cambios en el contexto externo tanto regional como extra regional, resulta casi imposible pensar que las expectativas económicas de inversores y consumidores, hoy ya menos optimistas, se reviertan en el mediano plazo.
Conclusiones:
21. Como se mencionó, el control de las variables antes señaladas es deseable para evitar la pérdida del grado inversor, lo cual tendría implicancias muy nocivas para la economía uruguaya. Retomar un escenario de baja en el escalón de calificaciones internacionales, se traduce en una caída en los niveles de confianza económica respecto al comportamiento futuro del país, hecho que tiende a desalentar la llegada de inversiones extranjeras así como las re inversiones de empresas en funcionamiento a nivel local. Considerando el importante deterioro que atraviesan las inversiones tanto del sector público como del privado, con caídas anuales del 12,5% y 7,0% respectivamente en el 2015, se hace imperioso evitar que se sigan sumando elementos que impacten de manera negativa sobre las decisiones de inversión del sector privado.
22. Por lo cual, si no se procesan los cambios necesarios que sean capaces de revertir los desequilibrios actuales a nivel macroeconómico que se traducen en presiones alcistas sobre los precios, contracción del nivel de actividad, deterioro de las cuentas públicas, aumento del endeudamiento del sector público, aumento de la tasa de desempleo, expectativas poco optimistas en relación a un repunte en materia económica, pérdida en materia de competitividad, las posibilidades de mantener el grado inversor ante un escenario externo que también resultada cada vez más complejo de enfrentar, se acotan.
23. El margen de maniobra que tiene el gobierno se reduce, al mismo tiempo que se percibe un debilitamiento de las políticas monetaria, fiscal y cambiaria como
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