Especialistas interpretan que Uruguay es caro por el tipo de cambio, el tamaño del mercado y los costos de producción e importaciones que incluyen regulaciones anticuadas. También hay quienes creen que el problema son los márgenes de ganancia discrecionales. La Vertiente Artiguista (FA) presentará un proyecto de ley con sanciones para quienes se salgan de…

Especialistas interpretan que Uruguay es caro por el tipo de cambio, el tamaño del mercado y los costos de producción e importaciones que incluyen regulaciones anticuadas.

También hay quienes creen que el problema son los márgenes de ganancia discrecionales. La Vertiente Artiguista (FA) presentará un proyecto de ley con sanciones para quienes se salgan de ios márgenes “razonables”.

» Por Adolfo Umpiérrez

Volvió la reglamentación “cero kilo”. Esta vez a la frontera con Brasil. La deva­luación del real y el atraso en la corrección cambiaría que viene viviendo Uruguay hace que el país norteño vuelva a ser atractivo para las compras uruguayas. Con seguridad en verano volverá a ser una constante la cantidad de uruguayos comprando en el lado brasilero del Chuy, como pasó durante muchos años, y no su­ cedía en el último tiempo.
Además, el Observatorio Económico de la sede Salto de la Universidad Católica, muestra en su último informe sobre pre­cios fronterizos, que el conjunto de bienes seleccionados resulta 30% más caro en Salto que en Concordia. Analizando por división, el estudio muestra que los ali­mentos y bebidas no alcohólicas tienen una variación de 28% de un lado y otro de la frontera. Por otro lado, las bebidas alco­hólicas, el tabaco y estupefacientes pre­sentan mayor diferencia individual al­canzando un 52%. Los productos del ho­gar alcanzan una variación individual de 35%. Finalmente, salir a comer junto a otros servicios, varían 49% y 28% respec­tivamente. Por otro lado el Semanario Brecha publicó un informe que muestra la diferencia en el precio de algunos pro­ductos importados y el que llega al públi­co. Los valores alcanzan a tener diferen­cias de más de 700%.
Lo cierto es que, en este momento Uru­guay se encuentra encarecido respecto a la región por el tipo de cambio. Para al­canzar niveles de competitividad iguales a la de Brasil, el dólar debería superar los $35 según algunos analistas. “Hoy en día Uruguay, con el tipo de cambio a $30, para cualquier extranjero que venga o para cualquier uruguayo que viaje, Uruguay es caro”, indicó a CRÓNICAS el econo­mista José Manuel Quijano, quien a su vez asegura que Uruguay “es caro porque tenemos una cantidad de costos que son elevados como los combustibles, que son caros. A su vez el sistema de transporte, que si bien se puede subsidiar, está ope­rando con costos elevados. Para el tama­ño del mercado hay insumos, como la electricidad que también son caros. Si a esos indicadores se le agregan otros cos­tos para producir, como por ejemplo los vinculados a la remuneración salarial y eventualmente a las remuneraciones que se lleva el capital, resulta en un encareci­miento”, sostuvo Quijano.
Para producir en Uruguay “hay que ha­cerlo a un determinado nivel de costos que hace que el precio de venta al público dé la percepción en la gente de que es caro. Esto deriva a que cuando se compa­ra con lo que pasa en el resto del mundo, resulta que lo que se vende en Uruguay es caro”, dijo.

Uruguay es caro en términos compara­tivos y la solución no es fácil: “la forma tradicional de arreglar esto es devaluar la moneda, lo que activa las exportaciones y hace al país más competitivo”, dijo Quija­no. De todas maneras aseguró que esta solución tendría “graves daños sociales”. “No es fácil para un país que se ha encare­cido con el tiempo, convertirlo en un país que otra vez tenga precios nacionales competitivos”, aseguró.

Para la economista Florencia Carriquiry de la consultora Deloitte, Uruguay ha te­nido cierta pérdida de productividad re­lativa: “quizá Uruguay no ha tenido la efi­ciencia productiva que se ha tenido en otras partes del mundo como en Asia o Estados Unidos, que son países que tuvie­ron crecimientos muy fuertes de produc­tividad en las últimas décadas”, aseguró. El encarecimiento de Uruguay, “es un fe­nómeno bastante complejo porque Uruguay más allá de lo coyuntural cambiario, es una economía que por esa conjunción de elementos es relativamente cara en términos generales. Es una economía pe­queña donde mucho es importado, una economía donde no se ha visto un creci­miento de la productividad como el resto del mundo y una economía donde ade­más, hay un peso de la carga impositiva, si bien más alta que algunos países, no está entre las más caras”, explicó Carriquiry.
Regular precios misteriosos

Para Milton Castellano, director del Ins­tituto Cuesta Duarte (Icudu) del PIT-CNT los precios en Uruguay responden a “un misterio”. Según Castellano, en Uruguay, nadie puede tener claro cómo se confor­ma un precio, “es una de las cosas menos transparentes en la economía que se rige por criterios liberales, en la que el merca­do es el que asigna y regula los precios. Muchas veces esto puede ser real, pero los mercados también son distorsivos”, dijo a CRÓNICAS. Muchos precios, y fundamentalmente los que incorpora la canasta de bienes de mayor demanda, “se han ido concentrando lo que genera que en casi todos los rubros existan oligopolios muy fuertes”, indicó Castellano.

A criterio del Icudu, es necesario que los precios sean analizados para llegar a un acuerdo “que los controle”. “Los precios siempre están relacionados al poder ad­quisitivo, para medir si es caro o no, hay que ver los ingresos. Lo que nos preocupa en Uruguay es que parte de estos precios, que además es un factor inflacionario, obedecen a una concentración cada vez mayor de oligopolios que deberían tener mayor regulación”, sostiene Castellano.
“Entre que algunos productos están concentrados en pocas manos y las gran­des superficies ocupan el 40% del merca­do, se hace una mezcla peligrosa y que en definitiva tenga una distorsión hacia arri­ba de los precios”, agregó.
Para Castellano, el problema de precios en Uruguay “es serio” porque muchas ve­ces los aumentos responden a que existen rentabilidades “muy grandes”.
Para poder contrarrestar el fenómeno de aumento de precios, Castellano asegu­ra que Uruguay debería tener una políti­ca de precios que asegure transparencia en las rentabilidades. Este acuerdo no sig­nifica imposición ni congelación sino lo­grar un desglose en la composición del precio final: “Yo sé cuál es la incidencia del Estado en un precio, se cuál es la inci­dencia del salario, pero nadie sabe la inci­dencia de la rentabilidad en un precio, y con esto no estamos planteando que no la haya”, aseguró. “El problema de los pre­cios y el encarecimiento tiene una contra­cara que es la inflación que es un flagelo que golpea duro, una forma de lograr transparencia y control en la inflación tie­ne que ver con esto”, concluyó.
A partir de la polémica generada por el informe presentado por el Semanario Bre­cha que muestra los casos de sobreprecios en algunos productos importados, Eduar­do Brenta, ex ministro de Trabajo integran­te de la Vertiente Artiguista (sector del Frente Amplio que hoy carece de repre­sentación parlamentaria), presentará a la mesa política del FA, una vez que se cierre la discusión por el presupuesto nacional, un proyecto de modificación a la ley de li­bre competencia que pueda sancionar a quienes aumenten discrecionalmente los precios por fuera de ciertos límites razona­bles de rentabilidad. Brenta, actual direc­tor de Derechos Humanos de la Intenden­cia de Montevideo asegura que “tener prácticas limitantes que promuevan la competencia van a beneficiar al consumi­dor”, por ejemplo la prohibiciones de fu­siones entre empresas que signifiquen la creación de oligopolios o monopolios. Brenta aseguró que tener ganancias de 20% o 30% por productos son márgenes aceptables, pero en ningún momento lo puede ser aumentos del 700%.
“Creo que el manejo de los márgenes de ganancia tiene que ver con el abuso de posición dominante, creo que ahí podría analizarse. Cuando una empresa ocupa cierto porcentaje del mercado habría que estudiarlo”, sentenció. “Nosotros crea­mos en el ámbito de la Vertiente una pro­puesta que la vamos a organizar como proyecto de modificación de la ley y va­mos a mandar a la mesa política del Fren­te Amplio”, adelantó a CRÓNICAS.

Regulaciones que encarecen
La Cámara Nacional de Comercios y Servicios (CNCS) asegura que en la for­mación de precios “hay que tener en cuenta todo lo que tiene que ver en mate­ria de costos”. Además de lo que tiene que ver con las importaciones “para el sector comercio que es un importador, existe un componente importante como lo es el costo de la mano de obra, que es una va­riable que incide al final del día en los pre­cios”, dijo a CRÓNICAS, Ana Laura Fer­nández, economista de la CNCS.
Además, Fernández agrega como factor en la formación de precios, al peso del Es­tado, que no solo son tributos, sino que existen regulaciones, tasas, trámites y obligaciones para cumplir con las regla­mentaciones que muchas veces encare­cen los productos que ingresan al país. De todos modos, Fernández asegura que “al­gunas [de estas regulaciones] está bien que existan, pero otras exceden el fin en sí mismo que generan un aumento en el costo para el comerciante y que nada tie­nen que ver con lo que fue la intención en un principio”.
Según Fernández, muchas veces esas regulaciones no se adaptan a la realidad del sector, por ejemplo la ley de envases. “Es un precio que termina pagando el im­portador, pero poco sabe qué pasa des­pués con la gestión de envases y la mejora del medio ambiente y a la recolección”, agregó.
Según datos de la CNCS, en promedio, si se compra un producto en el exterior y se introduce en el mercado interno, “solo para sacarlo del puerto, tienen que pagar un 70% más sobre el precio”. Es decir que si compra un producto a US$ 100 en Chi­na, el hecho de sacarlo del puerto, en pro­medio, agrega US$ 70 al precio al que lle­ga al importador. “Ese producto ya no sa­lió 100, salió 170. A veces hay que raciona­lizar que el importador tiene que hacer frente a esto, antes de quejarse porque está todo tan caro”, dijo Fernández. Esto sin mencionar que muchas veces el co­merciante final no es el importador, “son todas cosas que hay que tener en cuenta”, agregó Fernández.
Mercado chico
Con una población que apenas sobrepa­sa los 3 millones de habitantes, Uruguay se presenta como un mercado chico. “A la hora de determinar los precios, uno ve que la demanda es mayor a lo que es la oferta, entonces eso genera que se inflen los precios, porque hay una presión de la demanda sobre la oferta”, asegura Fer­nández. A su vez, desde la CNCS se esti­ma que los aumentos de salarios se han dado por sobre la productividad, a su vez que el aumento del gasto público se dio por encima de lo que se está produciendo. Fernández advirtió que “esto genera una inflación en términos de precios”. Lo que sucede en Uruguay es un híbrido entre el costo de producción y el tamaño del mer­cado, lo que genera, además, que existan presiones inflacionarias. “Desde la CNCS, ambas variables juegan a que ten­gamos precios que vayan creciendo mes a mes”, indicó Fernández.
Para la CNCS, “lo ideal sería abrirse al mundo y comprar lo que es más barato y dediquémonos a hacer lo que nosotros somos buenos. El común denominador de la ropa no lo hacemos nosotros, enton­ces compremos afuera, nosotros nos po­demos dedicar a hacer ropa de diseño, por ejemplo. Muchas medidas [de las que encarecen los productos] son del tiempo en que teníamos una industria pujante, pero ahora ya no es así, y ahí siguen”, ase­guró Fernández.

CRONICAS | CRONICAS ECONOMICAS | 16/10/2015 | Pág . 13