El sector inmobiliario observa con incertidumbre su futuro luego de una mala temporada esteña. Los operadores señalaron que descendió sensiblemente la cantidad de alquileres registrados y prácticamente no hubo ventas. Los operadores señalan que la actividad cayó cerca de un 40% en el principio de la temporada y las perspectivas generales no son mejores para…

El sector inmobiliario observa con incertidumbre su futuro luego de una mala temporada esteña. Los operadores señalaron que descendió sensiblemente la cantidad de alquileres registrados y prácticamente no hubo ventas.

Los operadores señalan que la actividad cayó cerca de un 40% en el principio de la temporada y las perspectivas generales no son mejores para el año. Las mayores dificultades las enfrentaron las inmobiliarias de menor porte que no pueden afrontar sus costos fijos y resignan cada vez más su rentabilidad.

En Punta del Este, algunas inmobiliarias concretaron menos de 20 alquileres cuando el promedio general es de unos 100 contratos cerrados durante la temporada.

El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Maldonado (Cidem), Francisco Bistiancic, dijo a El País que hay en el departamento cerca de 400 empresas, pero solamente unas 10 son inmobiliarias grandes. Las demás funcionan como pequeñas y medianas empresas, incluso a nivel familiar.

A éstas, se les hace muy difícil enfrentar los costos operativos de una mala temporada y los operadores sostienen que a pesar de los datos aportados por el gobierno respecto a la temporada, los resultados fueron mucho más negativos.

El secretario general de la Cámara Inmobiliaria del Uruguay (CIU), Assad Hajjoul, señaló a El País que es complicado hacerle entender a los propietarios de viviendas que deben adecuar sus precios cuando las noticias oficiales hablan de una buena temporada.

“Se les dice que deben acomodar los precios, bajar los alquileres de US$ 2.000 por 15 días pero no lo quieren hacer, porque escuchan que la temporada es buena. Pero al contrario, ha sido muy mala”, dijo Hajjoul. Eso genera un cortocircuito entre lo que percibe la inmobiliaria y las noticias que reciben los propietarios a través de los medios de información, dijo el empresario.

Una de las mayores complicaciones que tuvo el sector inmobiliario en Maldonado fue la escasa llegada de turistas argentinos.

En ese aspecto tuvieron que ver los controles cambiarios que adoptó el gobierno de Cristina Fernández para el retiro de dólares en su país. Otro aspecto que impactó en la compraventa de viviendas fue el acuerdo de intercambio de información tributaria con Argentina que rige desde el 7 de febrero, aunque su firma se concretó a principios del año pasado.

El acuerdo establece que ambos países se prestarán asistencia mutua mediante el intercambio de información vinculada, entre otros aspectos sobre la compra de propiedades para la determinación, liquidación, control y recaudación de tributos. Desde el anuncio del acuerdo de intercambio, se previó que disminuiría la llegada de capitales argentinos para la compra de propiedades en Uruguay.

“En octubre dijimos que esta temporada iba a ser celeste, para los uruguayos”, señaló Hajjoul. Los operadores informaron que una de las características de la temporada fue la de registrar contratos de alquiler por pocos días.

La mayoría de los turistas argentino llegaron a la península por cuatro o cinco días y no por quincena como se acostumbraba anteriormente. Esto generó un cambio operativo y los agentes inmobiliarios necesitaron de mayor personal para cumplir con las tareas de asesoramiento, limpieza y puesta a punto de las viviendas para su alquiler. “Los costos operativos son altos para las inmobiliarias, alquilar un local tiene un precio, las cargas sociales son altas. Se perdió la rentabilidad en casi todos los negocios. Cobramos en dólares, con un tipo de cambio bajo y los gastos se incrementan considerablemente”, dijo Bistiancic.

La pérdida de rentabilidad que afecta a las inmobiliarias más chicas generó preocupación tras los malos números de la temporada y algunos empresas observan con incertidumbre su futuro.

“No hay anuncios de cierre, pero la realidad marca que cuando los costos no dan el paso siguiente es cerrar”, dijo Bistiancic.

“Cuando hay una temporada donde no se pueden cubrir los costos y un año donde se deprimieron las ventas, la expectativa para adelante no es buena”, agregó Hajjoul.

El directivo de la CIU señaló que hubo un “enfriamiento” de las operaciones inmobiliarias en general en el segundo semestre del año pasado. Y la tendencia para el primer semestre de 2013 no muestra cambios positivos. Por eso, el sector inmobiliario ve el resto del año con incertidumbre y preocupación por la baja rentabilidad que obtuvo en los últimos meses. La preocupación de este sector de servicios se suma a la de industriales y comerciantes.

En un último informe de la Cámara de Comercio sobre actividad en el último trimestre se informó sobre una desaceleración de las ventas, sumado a la pérdida de rentabilidad y una advertencia por los costos salariales, aspectos que podría impactar en una reducción de la mano de obra contratada para este año.

Fuente: EL PAIS  ECONOMIA 25/02/2013 Página 11