Si bien la inflación moderó su ritmo en octubre, la inflación subyacente, aquella que permite visualizar la tendencia de mediano plazo de los precios, aceleró su aumento y alcanzó la mayor variación interanual en más de un año, tanto por un agravamiento de las presiones domésticas como externas. Según los datos difundidos ayer por el…

Si bien la inflación moderó su ritmo en octubre, la inflación subyacente, aquella que permite visualizar la tendencia de mediano plazo de los precios, aceleró su aumento y alcanzó la mayor variación interanual en más de un año, tanto por un agravamiento de las presiones domésticas como externas.

Según los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios al consumo tuvieron una suba de 0,82% durante el último mes relevado. Ese aumento estuvo en línea con la expectativa de los analistas privados, que en el relevamiento de octubre realizado por el Banco Central (BCU) previeron un aumento de 0,76%.

De esa manera, en los últimos 12 meses los precios aumentaron 8,67%, lo que implicó una desaceleración de casi medio punto respecto al registro de 9,02% que tuvo lugar en el año móvil finalizado en setiembre. Esa desaceleración se explicó por completo por el efecto de los beneficios de UTE otorgados en 2012 a los clientes que registraran consumos energéticos menores a los del año anterior.

Entre julio y setiembre, la medición interanual de la inflación comparaba la tarifa eléctrica normal de 2013 con una tarifa bonificada excepcionalmente en iguales meses del año anterior. Eso llevaba a que los registros de inflación se encontraran sobreestimados en medio punto porcentual durante el tercer trimestre.

Sin cambios

El dato de inflación de octubre estuvo en línea con la proyección que manejaban los analistas privados consultados ayer por El Observador, y que no prevén grandes cambios para lo que resta del año, con una inflación que cerrará en torno al 9%.

Para la economista Tamara Schandy, de Deloitte, el impacto del plan UTE Premia que aplicará el ente en diciembre será “clave” para que la inflación cierre por debajo del 9,1% acumulado anual a octubre. “Ese pronóstico también supone que no hay nuevos aumentos de frutas y verduras, pero son rubros muy volátiles y siempre pueden dar alguna sorpresa”, alertó.

Precisamente, Aldo Lema, de Vixion Consultores, dijo que a consecuencia de la bonificación de UTE en diciembre habrá una caída en el nivel de precios, pero no una deflación. “Los registros del último bimestre no necesariamente serán tan bajos como en 2012 porque ahora no regirán los acuerdos que congelaron precios transitoriamente”, recordó.

En ese sentido, Mercedes Comas, de PwC, señaló que este año parecen no estar dadas las condiciones para que el gobierno vuelva a insistir con acuerdos de precios, producto de que se está en plena etapa de negociación para la renovación de los convenios de ajustes salariales que vencieron el pasado 30 de junio.

Por otra parte, los analistas tienen algunos matices respecto de la presión adicional que puede generar sobre el IPC el retraso en los Consejos de Salarios y el pago de retroactividades en los últimos dos meses del año. Para Schandy, de Deloitte, el atraso en la negociación es “efectivamente un riesgo alcista. En el pasado hemos visto que algunos aumentos se incorporan a los precios en el mes que efectivamente terminan confirmándose. Eso le podría poner algunas décimas más al componente no transable del IPC”, advirtió.

No obstante, para Comas es “difícil” de medir si esta variable tendrá una gran incidencia sobre la evolución del IPC en los próximos dos meses. Explicó que varias empresas optan por “adelantar” los ajustes de precios a cuenta de la negociación. “Seguramente sí tenga más impacto en aquellos sectores intensivos en mano de obra”, indicó. Los expertos no visualizaron el dólar como un factor determinante para la evolución de los precios en lo que resta del año. Para Cinve, “el menor tipo de cambio a nivel doméstico durante el último mes, en línea con lo acontecido en Brasil, se vería reflejado en menores presiones sobre los precios”.

Subyacente

Los registros de inflación tendencial no solo dejan de lado las variaciones de precios de la tarifa energética, sino también del resto de los servicios públicos y de los alimentos sin procesar, debido a que no obedecen a una lógica de mercado o están sometidos a una fuerte volatilidad.

Durante el mes de octubre, la inflación subyacente se aceleró desde un registro interanual de 8,3% a 9,1%, el mayor registro desde setiembre del año pasado, según el indicador que elabora la Unidad de Análisis Económico de El Observador. Eso se debió a un agravamiento tanto de las presiones internas como externas.

La incidencia externa se mide a través de los bienes y servicios transables de la canasta de consumo, aquellos que se comercializan con el exterior. La inflación transable pasó de 5,8% interanual a 6,3% en octubre, debido al tipo de cambio.

A pesar de que en el promedio de las cotizaciones de octubre el dólar bajó 2,3% respecto a setiembre, en la comparación interanual, la tendencia a la baja que enfrentó el tipo de cambio en los últimos meses del año pasado juega en contra de la moderación de las presiones externas. Al comparar con igual mes de 2012, el dólar pasó de subir 4,4% a setiembre, a 7,5% en los 12 meses finalizados en octubre.

En tanto, las presiones domésticas -no transables, medidas a través de los bienes y servicios que se elaboran en la plaza local únicamente para el mercado doméstico- se aceleraron fuertemente, de 9,5% interanual a 10,4%, el mayor registro desde setiembre de 2012. Los salarios tienen una importante incidencia en este componente de la canasta y la aceleración se dio a pesar del atraso en la finalización de la última ronda de negociación colectiva de este período de gobierno.

Alimentos y recreación incidieron en la suba

El rubro que tuvo una suba más pronunciada durante el mes de octubre fue el de recreación y cultura, con un aumento de 2,5% respecto al mes anterior. Eso se debió fundamentalmente el encarecimiento de 12,5% en los juegos de azar.

La suba más significativa debido a su impacto en la canasta de consumo fue la de alimentos y bebidas, de 0,81% en el mes. Los panificados en su conjunto subieron 1,3%, al igual que la carne. En tanto, las frutas y verduras aumentaron de precio 2,6% y 3,3%, respectivamente.

En tanto, el rubro vivienda subió 0,72%, explicado por una suba en el valor de los alquileres, de 1,06% en promedio y el encarecimiento de los gastos comunes (2,74%) y el supergás (3,38%). Si bien el ajuste del gas -al igual que el del boleto y los combustibles, entre otros- tuvo lugar en setiembre, una parte de esa suba fue recogida por el indicador general de precios a partir de octubre, debido a su metodología.

Fuente: EL OBSERVADOR ECONOMIA 05/11/2013 Página 13