El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Köhler, se fue de Uruguay dando un fuerte mensaje de apoyo a la conducción económica y advirtiendo al mismo tiempo que se requiere evitar la complacencia y encarar reformas en cuatro grandes frentes: la mejora de la eficiencia del sector público, la situación fiscal, el sistema…

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Köhler, se fue de Uruguay dando un fuerte mensaje de apoyo a la conducción económica y advirtiendo al mismo tiempo que se requiere evitar la complacencia y encarar reformas en cuatro grandes frentes: la mejora de la eficiencia del sector público, la situación fiscal, el sistema impositivo y la banca. Estas reformas son imprescindibles para avanzar en la atención de los problemas sociales, consideró.

En una breve conferencia de prensa que brindó en el hotel Sheraton poco antes de viajar a Argentina, Köhler aseguró que la economía uruguaya “ha tocado fondo y ha comenzado a recuperarse, esperamos una recuperación intensa en el segundo semestre de este año y un fortalecimiento del crecimiento en el próximo”. A su juicio, las mejores perspectivas tienen que ver con el éxito del canje de deuda pública que ha demostrado que “Uruguay es un socio confiable de la comunidad internacional”.

“En este contexto, debo decirles que felicité al presidente y al ministro Alejandro Atchugarry por el muy buen trabajo que han desempeñado”, enfatizó.

EVITAR COMPLACENCIA. A la hora de hablar de la agenda futura, mencionó que detectó el consenso de que el país no debe caer en “la complacencia” y consideró que el esfuerzo debe centrarse en incrementar la eficiencia del sector público, en mantener la prudencia fiscal, en diseñar un sistema impositivo que sea simple y eficiente y en reformar los bancos. “Es importante intensificar las reformas porque esto va a permitir fortalecer el crecimiento”, advirtió.

“Me sorprendió el amplio consenso entre políticos y hombres de negocios sobre la necesidad de crecimiento con equidad. Y la equidad implica fundamentalmente proteger a los grupos vulnerables. Tiene que hacerse un esfuerzo por sacar a los muchos niños que están en situación de pobreza”, señaló.

El máximo ejecutivo del FMI opinó que también es fundamental intentar revertir la emigración de los jóvenes para lo que se deben concentrar esfuerzos en la innovación, la educación y la tecnología.

Uruguay, según Köhler, tiene el viento a favor de una América del Sur que ha tenido un punto de inflexión y en la que se destaca la mejoría que experimentan Brasil, México, Perú, Chile y Argentina.

Compromiso. “El FMI está comprometido a trabajar en la región, a ayudarla. Uruguay debe considerarse parte de esta región, sentirse orgulloso de formar parte de esta región y de que las cosas no están tan mal”, aseguró.

En América del Sur, apuntó, “la prosperidad está concentrada en unos pocos” y se debe trabajar para que los mercados funcionando con normalidad permitan llevar a la estabilidad política, la paz y una situación en la que el grueso de la población pueda tener ingresos adecuados. Esto debe complementarse con una estrategia macreconómica que ponga el acento en el equilibrio presupuestal como forma de que la carga impositiva no sea alta y de que la inflación sea baja.

Una forma en la que el FMI colabora en esta tarea se da mediante los esfuerzos que realiza para abrir el comercio mundial y dar oportunidad a países como Uruguay para que coloquen su producción en el mundo desarrollado.

“De hecho, comparto la visión de que la carne de Uruguay es una de las mejores del mundo”, señaló para mencionar el caso de un producto que tiene posibilidades de exportación.

“Hay gente que trabaja duro, que quiere enfrentar sus responsabilidades y uno necesita escucharlas y tratar de encontrar cómo las puede ayudar”, dijo Köhler. Consultado por El País en relación a si Uruguay necesita privatizaciones fue muy cauteloso. “Pueden ser una ayuda, pero no son la gran solución”, consideró.

El FMI emitió un comunicado en el que señala que a mediados de julio quedará terminada la tercera revisión del acuerdo que firmó con el gobierno. Durante la visita de Köhler no se planteó ninguna modificación de las metas fijadas. En el comunicado se exhorta a Uruguay a crear un clima adecuado para la actividad empresarial y al mismo tiempo mantener “una red de contención social bien focalizada y congruente con la capacidad fiscal”.

“Ante las grandes conmociones económicas, el gobierno ha mantenido en forma decisiva políticas fiscales y monetarias prudentes así como el marco jurídico e institucional tradicionalmente fuerte de Uruguay. Esta firme determinación ha contribuido de manera significativa al éxito del reciente canje de deuda que marcó un hito”, dice el comunicado.

La fórmula del FMI

La fórmula para que Uruguay pueda revertir sus problemas sociales pasa por un crecimiento “fuerte” y sano que “se base en un presupuesto equilibrado que permita mantener baja la inflación y también moderada la presión impositiva”, sostuvo el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Köhler.

El FMI, destacó, pone a disposición de los países que lo integran misiones técnicas de asesoramiento para mejorar los sistemas impositivos como forma de involucrarse en la mejora de la situación de los países en el corto plazo.

“Uruguay debe trabajar primero en un marco para un crecimiento fuerte y sustentable que favorece un gasto social equitativo. Esto garantiza bajas tasas de interés y la confianza de los inversores extranjeros que podrán venir a sumarse a los uruguayos. La disciplina fiscal garantiza a los inversores que éstos no serán excesivamente gravados en el futuro”, destacó.

De esta manera, el director gerente del FMI respondió a una consulta sobre si no es contradictorio un proceso de reformas y ajustes, con la protección de los sectores más vulnerables, sacar a los niños de la pobreza y evitar que los jóvenes emigren, y cuál es el orden de precedencia en las prioridades.

“Esta es la fórmula y no hay contradicción entre esto, la prudencia fiscal y el combate a la pobreza”, concluyó Köhler.