Hasta ahora los diferendos eran resueltos con comunicaciones telefónicas o encuentros personales entre autoridades ministeriales o en última instancia de los presidentes Mujica y Cristina Fernández. Pero las últimas medidas restrictivas de Argentina llevaron al gobierno a revisar los temas pendientes de solución antes de intentar un nuevo contacto. La flamante política proteccionista impulsada por…

Hasta ahora los diferendos eran resueltos con comunicaciones telefónicas o encuentros personales entre autoridades ministeriales o en última instancia de los presidentes Mujica y Cristina Fernández. Pero las últimas medidas restrictivas de Argentina llevaron al gobierno a revisar los temas pendientes de solución antes de intentar un nuevo contacto.

La flamante política proteccionista impulsada por Argentina fue analizada ayer por Mujica y sus ministros y “no se mencionó aplicar medidas espejo”, comentó una fuente ministerial a El Observador. El presidente no está de acuerdo con responder imponiendo las mismas restricciones de Argentina, y tampoco a nivel de privados se cree que ese sea el camino.

Marcelo Lombardi, titular de la Cámara de Comercio y Servicios, dijo ayer a El Observador que “las medidas espejo son contraproducentes”, y explicó que “Uruguay tiene que ser un país lo más abierto posible al mundo en virtud de su tamaño relativo”.

En cuanto a las posibles soluciones, mencionó que “los mecanismos de queja tienen que ser dentro de los ámbitos que hoy están planteados como el Consejo del Mercosur y, eventualmente, la Organización Mundial del Comercio (OMC)”. El viernes el presidente de la Cámara de Industrias, Washington Burghi, mostró su disposición a que Uruguay denuncie a Argentina ante la OMC, extremo que fue rechazado por Mujica.

El mandatario, en declaraciones al diario La República, dijo el domingo que los “señores industriales” que piden ir a la OMC “seguramente no hablaron con los interesados en el turismo. Esto no es un problema simple y a mí me espanta la enorme ingenuidad con que se planta el sistema empresarial del Uruguay, que tiene razones para rezongar, pero a veces hacen propuestas que no las piensan”, afirmó. En la nota, el mandatario reconoce que las relaciones comerciales con Argentina “están complicadas”.

Según fuentes gubernamentales de El Observador, en el Consejo de Ministros de ayer el presidente pidió que en el análisis técnico del relacionamiento con Argentina “se tenga en cuenta el panorama global de las relaciones”, es decir que, además del comercio -donde hoy se registran dificultades-, se analicen las inversiones inmobiliarias y el turismo, sectores en los que los argentinos son los principales clientes.

Según supo El Observador, entre las posibilidades está enviar una delegación de alto nivel a Buenos Aires, integrada por ministros y técnicos, con una lista de los temas que deban resolverse.

De todos modos, más allá de las molestias que generaron en el Poder Ejecutivo las decisiones de la administración de Fernández, se mantendrá abierto el diálogo que es la vía, según el oficialismo, que mejor resultados dará al país.

Las medidas tomadas por Argentina para proteger su industria y evitar la fuga de capitales comenzaron con licencias no automáticas a las importaciones que frenaron el flujo exportador uruguayo, sobre todo de textiles. Concomitante, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, presionó a los supermercados para que no compren fuera de frontera productos fabricados en Argentina, lo que impactó en las ventas uruguayas de alimentos. Luego surgió la idea de exigir declaraciones anticipadas para la importación de bienes, que se convirtió en otro obstáculo, y siguieron las trabas para adquirir dólares. Finalmente, la semana pasada se publicó en el Boletín Oficial argentino que desde abril las empresas que compren servicios afuera por más de US$ 100 mil al año o mensualidades superiores a US$ 10 mil deberán presentar una declaración anticipada. Esta última medida provocó desconcierto a nivel de los ministerios de Industria y de Economía.

El impacto sobre los servicios aún no está determinado. Por eso la Cámara de Zonas Francas solicitó a sus usuarios información de los efectos que tienen las medidas argentinas para los usuarios de esos enclaves. El presidente de la cámara, Daniel Carriquiry, dijo ayer a El Observador que una vez determinada la magnitud del impacto solicitarán una entrevista con el ministro Fernando Lorenzo (Economía).

Argentina es el principal destino de la exportación de servicios logísticos, dijo Carriquiry, pero además también demandan servicios profesionales, de auditoría, informáticos y de software, financieros y call center, entre otros.

En la reunión del gabinete, el subsecretario de Relaciones Exteriores, Roberto Conde, hizo un informe sobre su viaje a Brasilia y destacó la comprensión y buen vínculo con el gobierno de Dilma Rousseff.