Ninguna oferta se presentó y el rematador declaró la subasta desierta luego de varios minutos de ofrecer la explotación del aeropuerto por 15 millones de dólares. El gobierno, de todos modos, reconoció ayer que el desenlace casi seguro sería éste. Por tal motivo, el Poder Ejecutivo anunció un nuevo remate en un plazo aproximado a…

Ninguna oferta se presentó y el rematador declaró la subasta desierta luego de varios minutos de ofrecer la explotación del aeropuerto por 15 millones de dólares.

El gobierno, de todos modos, reconoció ayer que el desenlace casi seguro sería éste.

Por tal motivo, el Poder Ejecutivo anunció un nuevo remate en un plazo aproximado a 20 días, con un precio base menor a los 15 millones de dólares fijados para la instancia de hoy.

La polémica sobreviene a partir de hoy, puesto que hay quienes sostienen que el precio base no puede modificarse porque está fijado por ley. Otros, en cambio, argumentan que el precio está fijado en un decreto y por lo tanto el Ejecutivo podría modificarlo sin problemas.

Entre el lunes y martes de esta semana, el gobierno había analizado qué hacer con la subasta del aeropuerto, y evaluó la posibilidad de una suspensión o de una nueva prórroga, en virtud de que dos de los tres interesados desistieron, y de que era incierta la actitud del tercero.

Lo que parece ser el palo en la rueda de la subasta es el precio base, de 15 millones de dólares, y que los tres interesados consideran excesivo. Ese precio mínimo sería reducido a la luz de que la subasta fue declarada desierta, como se preveía.

Proceso complicado

– En el año 1997 el gobierno llamó a licitación para conceder por 25 años, con opción a cinco más, la explotación del aeropuerto de Carrasco. En 1999 tres consorcios se presentaron a la licitación para reconstruir el aeropuerto de Carrasco y ofrecieron pagar cánones anuales de entre U$S 13 y U$S 15 millones.

– En julio de 2000 el gobierno anuló la licitación, luego de que se produjeran numerosos cuestionamientos contra el Consorcio Montevideo Servicios Aeroportuarios, al cual inicialmente le había sido adjudicada la polemica licitación.

– Para mantener en funcionamiento la principal terminal aérea del país, el Poder Ejecutivo resolvió que el Estado tomara a su cargo las obras de refacción del aeropuerto, a través de los Ministerios de Defensa y Transporte, quienes fueron encomendados de convocar a las licitaciones para refacción de pistas e instalación de mangas. A partir de ese momento, el gobierno comenzó a estudiar nuevas soluciones para el aeropuerto.

– Como solución momentánea, licitó algunos de los servicios que se prestan en el aeropuerto. En diciembre de 2001, la empresa Neutral ganó una licitación para gestionar los dos free shop de Carrasco por ocho años. Esa empresa, que ganó con una oferta de 14,6 millones de dólares, es la misma que tiene a su cargo los free shop desde 1993. Sin embargo, Neutral no pudo cumplir su oferta, y si bien había ganado la licitación, cedió al Estado el depósito de garantía de fiel cumplimiento del contrato, y se retiró.

– Como no aparecían soluciones rápidas, el gobierno mantuvo a Neutral como operadora de los free shop, situación que se mantiene hasta la actualidad. En los meses siguientes, el Poder Ejecutivo comenzó a definir un mecanismo de subasta de acciones, similar al que se empleó en la terminal de contenedores. La Corporación Nacional para el Desarrollo creaba una sociedad anónima concesionaria del aeropuerto, cuyo total de acciones sería subastado a privados que cumplan con determinados pliegos de condiciones.

– La subasta se iba a realizar en febrero de 2003, pero la falta de oferentes obligó al gobierno a postergarla hacia abril. En ese mes, el Ministerio de Economía y Finanzas pidió una nueva prórroga dado que aún no había culminado el canje de deuda pública. Entonces se postergó hasta hoy el acto