El uruguayo Tabaré Vázquez llega al primer año de su segunda presidencia con muchos pendientes: mejorar la economía, mantener a raya el desempleo y probar que la izquierda puede gobernar en tiempos de vacas flacas, dijeron a Sputnik Nóvosti empresarios, sindicalistas y analistas. MONTEVIDEO (Mesa Américas) (Sputnik) — “Este año ha sido más bien de…

El uruguayo Tabaré Vázquez llega al primer año de su segunda presidencia con muchos pendientes: mejorar la economía, mantener a raya el desempleo y probar que la izquierda puede gobernar en tiempos de vacas flacas, dijeron a Sputnik Nóvosti empresarios, sindicalistas y analistas.
MONTEVIDEO (Mesa Américas) (Sputnik) — “Este año ha sido más bien de supervivencia”, resumió el economista Pablo Garrocha, del Instituto Cuesta Duarte, centro de pensamiento de la central obrera PIT-CNT.
El complejo contexto económico regional e internacional profundizó algunas malas decisiones del Poder Ejecutivo, consideró el analista.
Lejos “de poder aliviar las presiones inflacionarias, estas continuaron”, explicó Garrocha, para quien el “empeoramiento” del escenario regional y global “coadyuvó a que no se pudieran concretar ni llevar adelante ninguno de los temas de agenda” del Gobierno.
Pero las dificultades económicas que enfrentó Vázquez durante sus primeros 12 meses como presidente no se explican únicamente a partir por la situación económica regional.
Las proyecciones del Gobierno en inflación y crecimiento “no coincidieron” con lo que luego finalmente terminó ocurriendo, lo que “generó dificultades no previstas por el Gobierno”, que lo obligaron a hacer “un cambio de agenda”, consideró Garrocha.
Uruguay tiene una inflación anual de 9,68 por ciento, según los datos de enero, muy lejos de la meta del Banco Central, que aspira a mantenerla por debajo del siete por ciento, mientras el crecimiento del Producto Interno Bruto para este año está estimado por debajo del dos por ciento.
Para la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, “el Gobierno ha entrado en complicaciones”, dijo su presidente Carlos Perera.
“Eso ha traído algo de desocupación, una pérdida de unos 60.000 puestos de trabajo el año pasado, y caída del consumo”, explicó Perera a esta agencia.
La tasa de desempleo llegó en diciembre a 7,5 por ciento de la población económicamente activa, mientras un año antes se ubicaba en 6,5 por ciento, según cifras oficiales.
La caída de los precios internacionales de la carne y los lácteos, entre otros productos de exportación, la imposibilidad de contener la inflación y un déficit fiscal cada vez más grande, marcan la pauta del primer año de Gobierno de Vázquez, quien ya había presidido al país entre 2005 y 2010.
“Los años de bonanza ya desaparecieron”, y en 2016 “habrá que ser muy prudentes”, advirtió Perera.
Sin iniciativa política
Más allá de la economía, en 2015 el Gobierno tuvo ante sí otros desafíos, como negociar los salarios de maestros y profesores y definir un presupuesto para la educación pública.
En agosto, ante una huelga de maestros que rechazaban el aumento ofrecido, las autoridades emitieron un decreto que ilegalizaba los paros en la educación, recurriendo a una normativa de la dictadura militar (1973-1985) que ningún Gobierno democrático había aplicado en este sector.
La impopularidad de la medida obligó a las autoridades a dejar sin efecto el decreto.
El Gobierno “pareció perder un poco el control” de la situación y al presidente Vázquez le faltó “capacidad de iniciativa política” para abordar un tema “muy sensible”, estimó el politólogo Gerardo Caetano.
Con todo, el Gobierno emergió del conflicto victorioso, porque los sindicatos terminaron aceptando el aumento inicialmente ofrecido.
Pero subyace un conflicto más profundo: la resistencia de los sindicatos de maestros y profesores a una reforma de la educación conducida por el Poder Ejecutivo, en un país donde los órganos directivos de la enseñanza son autónomos.
Un tercio de los jóvenes de 17 y 18 años no culminan la educación básica en Uruguay, según datos oficiales correspondientes a 2014.
Otros hechos que profundizaron la impopularidad del Gobierno fueron las subas de los servicios de agua, electricidad y telefonía.
Pero el problema que puede tener más consecuencias políticas para la coalición gobernante Frente Amplio, es el escándalo por el mal manejo de la empresa petrolera estatal y monopólica ANCAP, que se estima perdió unos 800 millones de dólares en cinco años.
En picada
A mediados de 2015 la aprobación de Vázquez medida en encuestas superaba el 70 por ciento.
El expresidente José Mujica (2010-2015) se retiró del cargo con una aprobación del 60 por ciento, y el propio Vázquez había conseguido índices similares en su primera gestión.
“El Frente Amplio encuentra un gran desafío, que es probar que puede gobernar, que tiene programa y libreto, no de mera administración, sino de una profundización de las reformas, en un contexto de desaceleración económica”, observó Caetano.
Vázquez fue de hecho el político que llevó al Frente Amplio al Gobierno por primera vez en 2005.
El 1 de marzo de 2015 fue investido presidente por segunda vez, tras vencer en el balotaje al candidato centroderechista Luis Lacalle Pou.
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