La marcha de la economía uruguaya cobró impulso desde el tercer trimestre de 2016 con una expansión de 2% sobre igual período del año pasado que sorprendió a más de un analista privado. Ello sirvió para que el gobierno y las autoridades del equipo económico ingresen al 2017 con un aire renovado y dejen atrás…

La marcha de la economía uruguaya cobró impulso desde el tercer trimestre de 2016 con una expansión de 2% sobre igual período del año pasado que sorprendió a más de un analista privado. Ello sirvió para que el gobierno y las autoridades del equipo económico ingresen al 2017 con un aire renovado y dejen atrás el rótulo de una actividad estancada.

De todas formas, lejos de disiparse, la volatilidad e incertidumbre sobre el rumbo de la economía global sigue latente en medio de agudas crisis políticas en varios países, incluida la región. Desde el segundo semestre de 2016 comenzaron a emerger algunos indicios de mejora en el desempeño de algunos motores que tuvo la economía uruguaya a lo largo de la última década como el consumo privado.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) –elaborado por Equipos Consultores y la Cátedra Sura de Confianza Económica de la Universidad Católica– aumentó 3,3% en noviembre y quedó a un paso de ingresar a la zona de moderado optimismo. El ánimo de los consumidores uruguayos mejoró producto de la desaceleración que viene mostrando la inflación -cerró en 8,2% en los 12 meses a noviembre- y también a expectativas más moderadas respecto a la suba del dólar a futuro. Un crecimiento de 22% en la venta de automóviles 0 km en noviembre reforzó esa clima de mejora en la confianza de los consumidores. Lo mismo ocurrió con las exportaciones ,que crecieron 5,5% en noviembre tras varios meses de caída. En tanto, los primeros datos que están llegando sobre turismo ratifican que la temporada estival 2016-17 será récord para el arribo de turistas, producto del empuje que le darán los visitantes argentinos.

Pese a este veranillo de datos promisorios para la actividad económica a futuro, por ahora, nadie se arriesga a vaticinar una recuperación plena y vigorosa para 2017. El equipo económico mantiene oficialmente una estimación de crecimiento de 0,5% para la economía en 2016 y de 1% para 2017, aunque el propio subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, anticipó a El Observador TV esta semana que el dato de 2016 estará en torno de 1%. Fuentes del Ministerio de Economía indicaron que se aguardará tener el dato definitivo de 2016 -que saldrá a mediados de marzo próximo- para tener más elementos a la hora de revisar al alza las cifras de crecimiento. “Seguimos teniendo un vecindario muy complicado”, dijo una fuente del MEF, en alusión a las dudas que persisten sobre la recuperación de la economía argentina y brasileña. Además de la recesión que atraviesan ambos vecinos, el clima político dista de ser el ideal, sobre todo en el gigante norteño donde la denuncias de corrupción están salpicando a todo el espectro político, incluido el presidente de Michel Temer.

De hecho, el gobierno uruguayo arranca el 2017 con un ajuste fiscal que tiene como objetivo elevar los ingreso del Estado en unos US$ 470 millones, para cumplir con la meta de llevar el rojo de las cuentas públicas en 2,5% del PIB para el final del período. Los empresarios y expertos privados consultados por El Observador se inclinan a transmitir una posición similar al MEF, aunque en algunos sectores como la inversión hay perspectivas alentadoras. En concreto, para una economía pequeña y abierta como la uruguaya, la suerte mucha veces está echada a los vaivenes y humor de los mercados globales.

El arranque del 2017 estará pautado por la asunción en la Presidencia de la principal economía del mundo -Estados Unidos- del controvertido y polémico líder republicano Donald Trump el próximo 20 de enero. A nivel interno, el oficialismo tendrá un examen inédito con la próxima ley de Rendición de Cuentas en la que se definirá la ejecución del gasto para 2018 sin la certeza de alcanzar la mayoría parlamentaria.

Atractivo para la inversión

Los expertos que asesoran y están en contactos con los inversores del exterior coinciden en que las condiciones para que Uruguay se mantenga como un polo atractivo para el arribo de capitales se mantendrán para 2017, incluso podrían “potenciarse” con la confirmación de la mayor inversión privada en la historia del país: la segunda pastera de UPM que demandará US$ 4.000 millones. Para Nicolás Herrera del estudio Jiménez de Aréchaga, Viana & Brause, es “muy probable” que el ritmo de inversión extranjera en Uruguay aumente el próximo año, producto de las condiciones atractivas que el país sigue ofreciendo para el capital foráneo como la seguridad jurídica y el cumplimiento de los contratos, o el mantenimiento del grado inversor.

El experto vaticina un año con movimientos en el segmento retail, tomando como ejemplo lo que sucedió este año con la venta de Tienda Inglesa de la mayoría de su paquete accionario al banco de inversión estadounidense Goldman Sachs. En una línea similar el socio de Guyer & Regules, Nicolás Piaggio, considera que si bien el país no alcanzará el boom de capitales extranjeros que arribaron en el momento de “mayor ebullición” -como ocurrió en 2012 y 2013- el 2017 se presenta como un año de crecimiento para la inversión, aunque a un ritmo más moderado.

“Hay abundancia de liquidez y se están buscando oportunidades”, aseguró. Prueba de ello fue el movimiento que se dio en Uruguay con el ingreso de nuevos jugadores a proyectos energéticos eólicos que ya estaban en marcha. La industria frigorífica es otro sector que constantemente recibe sondeos de inversores para quedarse con alguna planta industria uruguaya. Otro de los puntos fuertes es la expansión que vienen confirmando empresas latinas como Falabella, Sura o Enjoy. Finalmente, de confirmarse la segunda pastera de UPM, el derrame en servicios de logística, transporte y la forestación, verían potenciado su atractivo para que arriben nuevos capitales del extranjero, explicó Piaggio.

Empleo atado a suerte del PIB

Cómo se comportará el mercado de trabajo, es una de clásicas preguntas que muchos uruguayos suelen hacerse cada vez que arranca un nuevo año. Algunos porque han perdido su empleo o pretenden ingresar al mercado laboral, y otros porque quieren testear qué clima puede presentarse para buscar oportunidades de mejora. Los últimos datos del INE parecen confirmar una recuperación en la creación de puestos de trabajo y descenso de la desocupación. En octubre se observó de manera simultánea un crecimiento de la tasa de empleo (creció un punto porcentual en términos interanuales, de 58,1% a 59,1%) y una reducción de la tasa de desempleo (de 8,5% en octubre de 2015 a un 7,1% en el mismo mes de 2016). En tanto, en noviembre, la demanda laboral creció por tercer mes consecutivo y cerró su primer trimestre móvil de crecimiento desde 2012, según el monitor laboral de la consultora Advice. Precisamente para el director de esa firma de reclutamiento de RRHH, Federico Muttoni, luego de un cierre de año más “optimista” en 2016 que el que se había presentado en igual período del año anterior, el 2017 podría pautar una “recuperación en la demanda por puestos de trabajo” aunque estará lejos de alcanzar los niveles récord que tuvo el mercado laboral en 2014. Una de las debilidades que aún no ha logrado resolver el país es la elevada conflictividad laboral y el rezago en la ganancia de productividad respecto a economías más desarrolladas. De todas formas, el comportamiento de la inversión y el ritmo que muestre la economía terminarán pautando la suerte del mercado laboral a lo largo de 2017. Algunos sectores que pueden mostrarse más activos para la contratación de trabajadores puede venir por el lado del turismo, gastronomía y hotelería, áreas que han mostrado dinamismo en los últimos meses como consecuencia de una temporada turística que se avizora será récord. Otras áreas donde también se aprecia avidez por RRHH es en telecomunicaciones, logística y tecnología. Muttoni considera que si el clima acompaña al agro, la demanda de empleo en ese rubro cobrará protagonismo.

Consumo con señales positivas

En 2015 el consumo se estancó. Este año, y de manera suave, los datos mostraron una mejora paulatina: el primer trimestre creció 0,3% frente a igual lapso de un año atrás, 0,6% el segundo y 0,8% el tercero. Para la economista Silvia Vázquez -docente del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Ucudal- el desempeño del tercer trimestre permite trazar dos conclusiones: “En el marco de un nivel de actividad que mostraría señales de estar, tímidamente, reactivándose, el consumo crece” y, por otro lado, esto se logra “muy lentamente”. La experta es parte del equipo que elabora el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), de la Cátedra SURA de Confianza Económica. Comentó que el subíndice Predisposición a la compra de bienes durables (uno de los que componen el ICC) desde julio muestra signos de recuperación, luego de tocar en mayo su mínimo histórico. En los diferentes sectores de la actividad prima más que nada la cautela a la hora de hablar acerca de cómo evolucionará el consumo en los próximos meses. El aumento del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el de las tarifas públicas -según el ministro de Economía, Danilo Astori, el 80% de la población “no va a estar contribuyendo con un peso más de lo que ya está pagando”- también se ponen en la balanza a la hora de pensar en el 2017. La asesora de la Cámara de Comercio, la economista Ana Laura Fernández, entiende que además de las modificaciones en materia tributaria, el escenario internacional añade incertidumbre para confiar en una recuperación más acelerada del consumo durante el año próximo. De todas maneras, dijo que esta temporada turística será “un factor positivo”.

El presidente del Centro de Almaceneros Minoristas, Baristas, Autoservicistas y Afines del Uruguay (Cambadu), Mario Menéndez, dijo que la actividad empezó a dinamizarse en los últimos meses. En tanto, el gerente comercial de Barraca Europa, Marcelo Zador, destacó que “la gente empezó a demandar más”. Este año se espera cerrar “un poquito más bajo” que 2015, y sobre 2017 pende todavía la interrogante, apuntó.

La producción es cautelosa

La perspectiva que tienen los industriales y exportadores uruguayos para el 2017 está pautada por un moderado optimismo y son cautos a la hora de proyectar una recuperación de sus negocios. Quizá porque vienen de dos años duros de descensos en sus niveles de producción y por la incertidumbre que aún impera en la región y la economía global. El vicepresidente de la Unión de Exportadores, Álvaro Queijo, recordó que el sector arrastra una caída en los ingresos en dólares por las ventas al exterior de 15% en 2015 y en torno de 10% en 2016. Para 2017, la gremial considera que un buen dato sería abandonar los números rojos pero quedará muy lejos del pico de facturación que obtuvo en 2014. “Quizás tengamos una mejora de precios, pero no esperamos mayores volumen para casi ningún sector”, vaticinó el empresario. Agregó que con la “pérdida de competitividad” que enfrentan los exportadores y dudas sobre la recuperación de socios claves como Brasil, hay que ser cautos a la hora de proyectar. Un informe del Instituto Uruguay XXI prevé una expansión de las ventas al exterior del orden del 3% para 2017.

Por su lado, la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) tampoco proyecta un “rebote” en el desempeño del núcleo duro del sector -que excluye la producción en zonas francas (UPM, Montes del Plata y Pepsi), así como la refinería de ANCAP–. El presidente de la gremial, Washington Corallo, comentó que tras el descenso de 4,5% que tuvo el grueso de su sector en 2015, en 2016 la contracción será algo menor. Añadió que si bien los datos del tercer trimestre de 2016 mostraron ciertas señales que podrían indicar que “la fase más recesiva estaría culminando”, el último dato a octubre volvió a mostrar una nueva disminución del 4,1%. A esto se sumó un deterioro en las expectativas empresariales industriales, en un contexto de mayor pesimismo a nivel regional. La escasa demanda proveniente de la región, así como la pérdida de competitividad de los productos nacionales respecto a sus principales competidores, son factores que inciden negativamente respecto a las perspectivas de crecimiento del núcleo industrial para 2017″, explicó Corallo. Respecto al empleo industrial indicó que si bien sigue mostrando una tendencia bajista, el ajuste más fuerte en términos de empleo ya se habría realizado.

Fuente: El Observador