Compañías como Uber en el transporte, Airbnb en el turismo o Netflix en el entretenimiento han puesto en evidencia cuán frágiles pueden ser los modelos de negocio y cómo la tecnología puede redefinirlos, al tiempo que generaron la resistencia de aquellos que se vieron sorprendidos por esos nuevos competidores.

El fenómeno no es ajeno a Uruguay. Airbnb tiene cerca de 3.200 alojamientos –entre viviendas completas o habitaciones compartidas– que ofrece a través de internet. Se han hospedado 46.900 al momento en Uruguay y hay 56.900 usuarios activos. Netflix, que brinda acceso a contenidos audiovisuales a alrededor de 150 mil usuarios que contrataron el servicio, según el Perfil del Internauta Uruguayo 2015 de Grupo Radar. Y Uber, la aplicación para conectar a usuarios del transporte con conductores particulares, en su primera convocatoria recibió 2.500 solicitudes de interesados, cuando se estima que hay alrededor de 3.000 taxis en circulación en Montevideo.

Los expertos se refieren a estas compañías como “disruptivas”, entendiendo la disrupción como “la configuración de una nueva oferta de valor que es brindada por un oferente que no es el líder del momento, pero que presenta prestaciones sutantivamente mejores para el consumidor final”, según indicó el director del Máster en Administración de Empresas Tecnológicas de la Universidad ORT, Marcel Mordezki.

En tanto, el director de Tecnología de Microsoft para América Latina, Eduardo Mangarelli, explicó que existen dos tipos de innovaciones: “Una sostenida, en la que un mismo producto o proceso se hace cada vez de forma más eficiente, y otra disruptiva, en la que el usuario recibe una experiencia mejor pero de forma completamente distinta”.

Netflix, por ejemplo, innovó al ofrecer por primera vez un amplio abanico de películas y series que se pueden ver vía streaming –similar a Youtube– pagando una suscripción mensual. Eso permitió que sus usuarios vean contenidos cuando lo desean, sin quedar sujetos a los horarios de los canales de televisión por cable tradicional, y sin tener que recurrir a la piratería.

En tanto, Airbnb creó un canal para que sus usuarios puedan alquilar u ofrecer habitaciones o propiedades completas para alojamientos transitorios, con la misma flexibilidad que un hotel.

Uber, por su parte, permite que se conecten pasajeros en busca de transporte con conductores que brindan este servicio, entrando en competencia con los taxis –también con los remises, aunque estos pueden sumarse a la aplicación–. En la empresa, que comenzó a tener actividad en Uruguay a finales de octubre, indicaron que el principal atractivo es una mayor calidad de servicio gracias a su sistema de calificación de conductores, y no el precio, ya que todavía no está claro si será más barato que un taxi.

Ver noticia completa