Escribe Ana Morales Para entrar a un local de venta de celulares un guardia de seguridad abre la puerta y rápidamente la tranca otra vez. Las chicas que atienden al público han tenido que declarar a la Policía por los sucesivas rapiñas que sufrió el negocio, que cuenta con cámaras de vigilancia. Nada parece detener…

Escribe Ana Morales

Para entrar a un local de venta de celulares un guardia de seguridad abre la puerta y rápidamente la tranca otra vez. Las chicas que atienden al público han tenido que declarar a la Policía por los sucesivas rapiñas que sufrió el negocio, que cuenta con cámaras de vigilancia. Nada parece detener a los delincuentes.

Esa realidad se tornó habitual entre comerciantes y empresarios de otros giros, lo que repercutió en el mercado de pólizas frente a ese tipo de delitos. Los informativos centrales de televisión ocupan varios minutos al día en reportar estos hechos, muchas veces dramáticos y en los que los testimonios de los propietarios de los locales son de frustración y miedo.

Algunas compañías aseguradoras ya no cubren el riesgo de hurto o asalto a determinados comercios ?salvo que estén instalados en un shopping? y en algunos barrios de Montevideo a donde “no entra la Policía”, por la “muy alta” siniestralidad que registran, dijeron a Búsqueda gerentes del sector asegurador. También por decisión comercial dejaron de dar cobertura en algunas localidades de Canelones, informaron.

Es que si bien el aumento de los delitos ?especialmente a mano armada de dinero en efectivo? hizo crecer la venta de esas pólizas (que desde 2011 rondaron los U$S 15 millones, una cifra que se mantendría este año a la luz de los datos del primer trimestre), se trata de coberturas que resultan deficitarias para las compañías de seguros, afirman.

También por la elevada siniestralidad las aseguradoras subieron los precios de las pólizas de robo, limitaron el capital cubierto y la cantidad de situaciones delictivas por año incluidas, e incrementaron los requisitos de seguridad que piden a los clientes como condición para hacer el contrato. “Pero no le puedo pedir a una panadería que ponga un oficial 222”, afirmó un agente de seguro para ilustrar las dificultades que tienen con este tipo de pólizas.

Robos. Una nueva encuesta de victimización (2012-2013) realizada entre socios por la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, a la que accedió Búsqueda, concluye que es “creciente la sensación de inseguridad” en esos sectores: el 86% piensa que la delincuencia aumentó. La ocurrencia de delitos aumentó a 45% desde 30% en 2010 y 2011; el hurto fue el más frecuente y casi 7 de cada 10 de los que lo sufrieron ya habían sido víctimas, según la encuesta.

El monto promedio de la pérdida padecida por la empresa se ubicó en U$S 7.600 y el costo anual individual en medidas de seguridad fue de U$S 8.610, de acuerdo con ese informe.

Según datos del Ministerio del Interior, en 2012 hubo 15.400 rapiñas (robos violentos), 2,7% más que en el año previo, mientras que se produjeron casi 94.000 hurtos (baja de 3,7%). Esas cifras refieren tanto a comercios como a individuos indistintamente.

Varios de los gerentes del área de siniestros de empresas aseguradoras consultados aseguraron que el robo “está disperso” en el sector comercial tanto por el tipo de negocio, los horarios y la ubicación.

Estaciones de servicio, restaurantes, casas de venta de equipos electrónicos, farmacias, distribuidoras de alimentos, supermercados, almacenes, etcétera, son víctimas frecuentes, indicaron.

El cartel “Sonría lo estamos filmando” perdió novedad en los comercios montevideanos, dado que usar cámaras de seguridad se volvió algo cada vez más común y requerido. Hoy al dueño de “cualquier kiosco o comercio” le interesa controlar su empresa por Internet o celular, afirmó un vendedor de estos sistemas, y explicó que antes era una práctica restringida a empresas grandes.

Para Andrés Pérez, coordinador ejecutivo comercial de Seguros Surco, el problema de la alta siniestralidad por robo en el sector comercial sigue “con plena vigencia”.

Informó que en esas pólizas los indicadores de siniestralidad no bajan de 80%, cuando en 2009 estaban en torno a 60%. Ello significa que si se cobran $ 100 por una prima, actualmente la compañía paga 80 por siniestros.

“Es totalmente deficitario” ese segmento del negocio asegurador, afirmó Pérez, porque lo que se cobra no alcanza para cubrir el pago por siniestro más los gastos administrativos.

Indicó que en Canelones esos delitos muestran niveles “muy altos”, y el mayor problema es que “no se recupera nada” de lo hurtado.

Dijo que debido a ello en el balneario San Luis, en Canelón Chico y algunas otras zonas del interior del país, no brindan más coberturas.

Además ?indicó? han requerido que los comercios incrementen las medidas de seguridad, y mencionó como ejemplo la alarma con respuesta telefónica y radial. Igual, según ese ejecutivo, la tecnología “corre atrás del ingenio del ladrón”.

También hay “mucho robo a mano armada” y las pólizas para ese tipo de riesgo están siendo más contratadas, observó. “Los comercios están pidiendo cada vez más esa cobertura y se enojan porque no le cubrís U$S 1.000 o U$S 2.000 de robo de dinero en caja”, señaló.

Informó que en general Surco cubre hasta U$S 500 de robo de efectivo y no más de dos o tres eventos de ese tipo al año, de forma que los comerciantes realicen depósitos de dinero más asiduamente.

Por su parte, el gerente general de AIG, Jorge Ferrante, apuntó que “está subiendo” la siniestralidad tanto en comercio como en residencias.

Dijo que la compañía trata de “proteger el riesgo” con mayores medidas de seguridad en aberturas, rejas, alarmas con respuesta y cámaras en superficies grandes.

El gerente de seguros patrimoniales de Mapfre, Aurelio Pastori, señaló que en el comercio los delitos violentos se volvieron algo “común”. Ilustró: “Los copamientos a mediados de los noventa eran algo insólito, ahora son como un accidente de tránsito, un dato de la realidad”.

En términos cuantitativos, Pastori afirmó que en el último año “se duplicó” la cantidad de clientes que contrataron seguros por robo de dinero en efectivo, y que en general la cartera de hurto aumentó más de 30%.

Como otras compañías, dijo que Mapfre no toma la cobertura de tiendas de celulares, excepto las que están instaladas en centros comerciales.

“Lamentablemente se está segmentando en un sentido negativo, porque de los lugares más complicados vienen a contratar y de los más seguros no. Si (la venta) fuera más generalizada se podrían distribuir algo los riesgos, pero así no hay prima que soporte porque les pega a todos parejo”, comentó.

Desde el Banco de Seguros, su gerente general, Raúl Onetto, informó a Búsqueda que esa institución no tiene restringidos rubros de actividad en las carteras de rubro, aunque sí segmenta la cobertura o el precio por “perfil de riesgo” según las zonas.

El ejecutivo aseguró que no se nota un aumento de la siniestralidad, si bien “es verdad que la gente ha preferido migrar de la contratación de una póliza a sistemas de seguridad”.

Fuente: BUSQUEDA  ECONOMIA 13/06/2013 Página 24