El Producto Interno Bruto (PIB) del primer trimestre de 2003 registró un descenso de 9,1% respecto a igual período del año anterior (variación interanual). Además, de acuerdo con el criterio de desestacionalización oficial, el nivel de actividad creció 0,5% con respecto al trimestre inmediato anterior. Todos los componentes de la demanda agregada verificaron variaciones interanuales…

El Producto Interno Bruto (PIB) del primer trimestre de 2003 registró un descenso de 9,1% respecto a igual período del año anterior (variación interanual). Además, de acuerdo con el criterio de desestacionalización oficial, el nivel de actividad creció 0,5% con respecto al trimestre inmediato anterior.

Todos los componentes de la demanda agregada verificaron variaciones interanuales negativas.

Así, la demanda interna se redujo 13,2% contra igual trimestre de 2002, en tanto que las exportaciones cayeron 6,3% en el mismo lapso. Las importaciones de bienes y servicios, por su parte, se redujeron 17% medidas a precios constantes de 1983, determinando una contracción de la oferta agregada de 11,3%. Los resultados de las Cuentas Nacionales fueron dados a conocer ayer por el Banco Central.

PISO. Los números del PIB estarían marcando el “aterrizaje” del nivel de actividad, luego de las abruptas bajas registradas en el segundo semestre de 2002. Durante el cuatrienio 1999-2002, la economía uruguaya atravesó la recesión más profunda de su historia. El PIB en el primer trimestre de 2003 se ubicaba un 23% por debajo del nivel del tercer trimestre de 98, pico previo al inicio de la recesión. Las expectativas de todos los uruguayos están puestas en que se pueda quebrar el círculo recesivo, y se comiencen a percibir mejoras en la situación económica durante 2003.

Si bien en el primer trimestre del año se habría alcanzado el piso de la recesión, aún no es posible afirmar que se haya iniciado un proceso de reactivación sostenido. En primer lugar, el crecimiento desestacionalizado verificado durante el primer trimestre del año (0,5%) fue reducido y bastante menor a lo esperado por el gobierno (es de recordar que fuentes del Ministerio de Economía habían anunciado la semana pasada una suba del PIB de 1,5% contra el trimestre anterior).

En segundo lugar, en términos técnicos se requieren dos trimestres consecutivos de crecimiento desestacionalizado para poder afirmar que un ciclo recesivo ha finalizado.

Por otra parte, los principales indicadores indirectos de actividad, como los de comercio exterior (exportaciones e importaciones) mercado laboral (empleo y desempleo) y recaudación tributaria (especialmente de IVA e Imesi) no han mostrado hasta el momento un crecimiento significativo.

SECTORES. La mayoría de los sectores detuvieron su caída. Incluso algunas actividades presentaron leves alzas. En efecto, considerando los datos desestacionalizados, los sectores con una performance favorable en comparación con el último trimestre de 2002 fueron la Industria Manufacturera (3,2%), el sector Electricidad, Gas y Agua (1,4%), el sector Transporte y Comunicaciones (1,0%) y el agregado Otros (2%), el cual incluye todos los servicios, los derechos de importación, la remuneración imputada de las instituciones financieras y otros subsectores de menor importancia.

La actividad agropecuaria disminuyó 3,7% en la comparación interanual y 5% contra trimestre anterior. Cabe acotar que el agro había sido el único sector que había logrado crecer el año pasado.

Dicha caída estuvo totalmente explicada por el resultado negativo de la producción pecuaria. La producción vacuna disminuyó debido a la reducción de la faena de animales; en tanto que la producción de leche volvió a decrecer, por la postergación de la implantación de pasturas y la menor suplementación alimenticia.

La leve mejora del nivel de actividad habría sido impulsada por el sector agrícola, algunas industrias vinculadas a la exportación (como textiles, vestimenta y cueros, papel, etc.), la reapertura de la refinería de petróleo y las actividades vinculadas al turismo.

Mostraron un pobre comportamiento los sectores más vinculados a la demanda doméstica, particularmente la construcción, el comercio, la industria orientada al mercado interno y buena parte de los servicios (especialmente los servicios financieros, los servicios prestados a las empresas y los servicios comunales, sociales y personales).

CUENTAS NACIONALES. Del lado de las cuentas nacionales, la fuerte caída interanual del PIB se explica por la disminución de la absorción o demanda doméstica, la que no pudo ser compensada por la mejora registrada en las exportaciones netas.

El consumo privado habría detenido su caída y en los próximos meses podría comenzar a observarse una mejora asociada a diversos factores, entre los que se destacan la mejora en los indicadores financieros, la detención de la caída del salario real como resultado de la desaceleración de la suba de precios, la tendencia a la normalización del sistema financiero y cierto retorno del crédito, aunque por ahora a tasas muy elevadas.

La inversión privada en cambio, continuaría cayendo a tasas considerables en lo que resta del año.