La cuenta corriente, que releva los pagos por concepto de bienes y servicios, exhibió un superávit de U$S 88 millones en enero-marzo, menor que el alcanzado en igual período de 2002 (U$S 138 millones). A grandes rasgos, la caída se originó por menores ingresos por concepto de turismo (en cantidades la temporada fue buena, pero…

La cuenta corriente, que releva los pagos por concepto de bienes y servicios, exhibió un superávit de U$S 88 millones en enero-marzo, menor que el alcanzado en igual período de 2002 (U$S 138 millones). A grandes rasgos, la caída se originó por menores ingresos por concepto de turismo (en cantidades la temporada fue buena, pero no en términos de dólares), y por menores intereses cobrados sobre activos en el exterior.

La cuenta capital mostró también un saldo positivo por U$S 25 millones, frente al déficit de U$S 312 millones en enero-marzo de 2002. La diferencia más relevante consistió en el freno del fuerte retiro de depósitos de no residentes de la banca privada. De hecho, este año verificaron un leve crecimiento.

Estos dos superávits fueron parcialmente compensados por la cuenta “errores y omisiones”, que recoge la salida de capitales del sistema formal (atesoramiento, fuga de capitales, etc.) y el contrabando. De todas maneras, este “rubro” presentó un monto sensiblemente menor al de 2002.

Así, el Banco Central registró una leve ganancia de activos de reserva, de U$ 10 millones en el trimestre, frente a una pérdida de U$S 907 un año atrás.

DEUDA. La deuda bruta del Sector Público Global se ubicó en U$S 11.411 millones al cierre de marzo. Este monto representa aproximadamente un 103% del PIB. A dicha fecha, el endeudamiento del Estado uruguayo se componía por U$S 5.606 millones de títulos públicos, U$S 5.176 millones de préstamos internacionales, U$S 136 millones de deuda con proveedores y U$S 493 millones de depósitos netos.

Considerando el tipo de acreedor, el 44% de la deuda correspondía a acreedores oficiales (multilaterales y bilaterales), en tanto que el restante 56% se encontraba contraída con acreedores privados.

Casi un 60% de la deuda pública vencía en los próximos 5 años. Esta fragilidad financiera condujo al gobierno a implementar la operación de canje de títulos públicos, culminada exitosamente el pasado 29 de mayo, la cual despejó los vencimientos de estos instrumentos por los próximos 5 años.