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Incertidumbre económica en tiempos electoralesTranscripción del Desayuno de trabajo (22 de abril de 2004) INVITADO: SR. MINISTRO DE ECONOMÍA Y FINANZAS, EC. ISAAC ALFIETEMA: INCERTIDUMBRE ECONÓMICA EN TIEMPOS ELECTORALESSr. Horacio Castells Buenos días, agradecemos al Equipo Económico, al Sr. Ministro, al Sr. Subsecretario, al Sr. Ministro de Industria, al Sr. Director de Impositiva, al Sr. Representante en el Uruguay del Fondo Monetario Internacional y a todos Uds. Por estar con nosotros hoy. El tema que tenemos es el de la incertidumbre económica en tiempos electorales. Tal vez el título no esté bien elegido. Cuando hace un tiempo asumió el actual Ministro Alfil, nosotros expresábamos que sin quitarle mérito a toda la brillante gestión que había hecho su antecesor, el Ministro Atchugarry, en todo lo referente a la renegociación de la deuda – donde en muchos aspectos también estuvo el Ec. Alfie con esa firmeza que es necesaria en ese tipo de gestiones – era bueno que un técnico estuviera al frente del Ministerio de Economía en un período pre-electoral. Por eso creo que en tiempos electorales, este Ministro nos da más que incertidumbres, certezas. Por suerte para todos los uruguayos. Yo creo que el crecimiento del país en este momento es un hecho. Estamos convencidos de que muchas de las medidas que se tomaron en el momento con la firmeza necesaria, la forma en que se defendieron los contratos en el país, hizo que la Banca extranjera respondiera de la manera que respondió y quizás no hubiera sido así si el Uruguay hubiera tomado el camino de otros países. Por eso esa gestión firme del equipo económico todo ha hecho que el Uruguay esté en un período de crecimiento, y en condiciones de salir adelante. De todas maneras, entendemos que el Uruguay necesita cambios de estructura que son fundamentales para el crecimiento y que en nuestro sector, el sector Comercio y Servicios está, como en todas partes del mundo, la salida del país. El Uruguay nace por una situación geográfica muy especial en donde sin duda hoy, en todo lo que es servicios puede tener un crecimiento prácticamente ilimitado. Sabemos lo que está creciendo el sector agropecuario y bienvenido sea. Pero difícil que esos sectores crezcan en porcentajes tan importantes como puede crecer el sector servicios. Estamos convencidos de que ese sector hoy es el gran relegado y lo único que estamos pidiendo es condiciones para que pueda competir en condiciones similares a otros sectores para que ahí sí, con todos en iguales condiciones, pueda salir el país adelante como un todo. Los dejo con la palabra del Sr. Ministro.
Ec. Isaac Alfie Gracias, Presidente. Quiero agradecer a la Cámara de Comercio y Servicios de Uruguay la invitación para estar presente en esta charla. Me estaba acordando cuando estaba entrando a esta sala que la primera y única vez que estuve aquí fue hace un poquito más de un año, para presentar el canje interno de Uruguay. Y sentado aquí, aquí mismo con algunos asesores del Banco que nos asesoró, hicimos el lanzamiento general de toda la oferta del canje. Fue un período crítico y de quiebre a favor respecto a lo que pasó en el país. Y por eso, lo que quiero mostrar es la gráfica que indica la evolución del Riesgo País (UBI de República AFAP). Claramente, niveles de más de 1000 o 1200 puntos son niveles de “no crédito”. Veníamos con esos niveles aproximadamente desde junio o julio del año 2002, obviamente, después los precios reflejaban el riesgo de no pago de corto plazo, y las cosas cambian drásticamente cuando logramos hacer el canje de la deuda. Entonces los niveles de riesgo país bajan a los 800, 900 puntos básicos inmediatamente y luego, paulatinamente se van colocando entre 550 y 600 puntos básicos, que es lo que estamos teniendo hoy. En algunos momentos estuvimos consistentemente por encima de Brasil, hoy estamos consistentemente por debajo de Brasil en riesgo país. Aunque la correlación entre Uruguay y Brasil todavía es muy fuerte y se empezó a dar a partir del canje. Creo que este es el punto clave y a partir de allí podemos ver cantidad de gráficos e indicadores que nos muestran cómo el cambio de perspectiva, cómo la confianza que esta certidumbre hizo que la gente pudiera empezar a pensar más en el largo y no en el corto plazo. Y créanme que los que estábamos del otro lado, pensábamos que era muy importante pero nunca nos imaginamos que iba a ser tan importante. Lo que sí nos imaginábamos era que, a partir de tener resuelto el drama diario de conseguir el dinero para pagar lo que se nos vencía ese día, íbamos a poder ponernos a pensar en otras cosas y poder armar y realizar un poco mejor otras cosas. Es eso lo que intentamos hacer desde junio del año pasado. Un reflejo de esto también son las tasas de interés anuales que pagamos en las Letras de Tesorería. Al principio con plazos muy cortos, luego con plazos más largo. Esta es una serie no ensamblable pero la ensamblamos igual. Se puede ver que pagamos menos tasa por plazos más largos. Otra señal más de certidumbre y de perspectivas estables para el futuro. Lo mismo sucede con el tipo de cambio. Prácticamente el Tipo de Cambio hoy es el mismo en promedio, que el de setiembre del 2002. Con una caída después del canje que en la gráfica se ve en la segunda pendiente negativa, y una subida paulatina en los últimos meses, reflejando cierta mayo demanda pero en especial mayor demanda por parte del sector público. En este mes es público y notorio que el Banco Central está comprando más que en meses anteriores. Pero algo que Uds. no saben y yo se los puedo decir es que el Gobierno Central está comprando muchos millones de dólares en este mes también, de manera tal de evitar el “ruido” que puede provocar una caída abrupta del tipo de cambio. En este mes si el Gobierno Central no estuviera comprando lo que está comprando, seguramente el tipo de cambio se hubiera desplomado. Hay un exceso de oferta de dólares en la plaza que lo está absorbiendo el Gobierno Central con sus fondos propios, sin recurrir a la emisión. El Gobierno Central no compra a través del Banco Central sino a través del sistema bancario normal para no enturbiar las aguas ni dirigir el tipo de cambio. Obviamente que estuvo comprando desde enero, más o menos en el monto del superávit primario. Precisa comprar –es una demanda genuina- para hacer frente a pago de intereses y amortización de capital. Pero en este mes la compra es bastante más que el superávit fiscal. Otro dato de certidumbre es la variación de precios al consumo en doce meses móviles. (La gráfica quedó trunca en noviembre del año pasado) Si seguimos mirando los meses posteriores, esa gráfica sigue bajando. Hoy estamos en 8.4% aproximadamente, el año móvil cerrado a abril. Estamos dentro de la banda entre 7 y 9 que nosotros estimábamos a principios del año. Será entre 7 y 9, no es un número exacto. Tampoco esa es la quintaesencia de lo que va a marcar la política económica: medio punto más o menos de inflación. Estando dentro del rango de certidumbre, nada va a cambiar sustancialmente. Lo que el Gobierno está tratando de hacer es tener una política económica que dé certidumbres. Las razones son obvias y más en un año electoral donde siempre –hay que mirar todos los años electorales desde el 84 hasta aquí- las incertidumbres se manifiestan sobre el mercado cambiario y obviamente sobre las tasas de interés de corto plazo. Aún en el año 99, con una estabilidad de bastante más larga data, hubo algún período de aumento del tipo de cambio y de turbulencia en la tasa de interés. Por lo tanto, tampoco vamos a esperar que nada de esto ocurra. Lo que estamos tratando es de minimizar cualquier salto discreto en las variables. Todas estas gráficas nos conducen a un sendero de certidumbre de mediano y largo plazo, en la medida que se continúe con determinadas políticas en especial, de manejo fiscal. Es fundamental que el frente fiscal se mantenga sólido, o aún más, tiene que mejorar su solidez en el mediano plazo. Estamos recién saliendo de quizás la crisis más profunda que vivió el país. Seguramente más profunda que la del 82 debido a que acá hubo fraude bancario y hubo dañados, realmente dañados. En el 82 la sociedad asumió todos los costos. Aquí no se han asumido todos los costos. Hubo que reprogramar depósitos. Hubo que subir los impuestos de manera muy importante, en medio de una situación de crisis pocas veces vista, y en medio de un entorno internacional absolutamente desfavorable como tampoco se vio tiempo atrás, no sólo regional sino internacional. Hoy las variables se revierten prácticamente todas. Y estamos aprovechando al máximo esta reversión de tendencias. Y tenemos el deber de considerar esta situación. Si bien el crecimiento es muy alto y yo creo que tenemos capacidad para crecer a ritmo importante este año, e importante el año que viene y quizás por dos años más sin grandes cambios de política como tal ni grandes inversiones del sector privado por la capacidad ociosa que tenía el sector privado, tenemos necesidad también de impulsar la infraestructura básica. Y como bien decía el Sr. Presidente Horacio Castells, el sector Servicios. El sector de infraestructura básica es un sector de servicios y ese sector es fundamental para lograr un crecimiento sostenido de largo plazo. A nadie se le puede ocurrir que Uruguay pueda crecer si no tiene puertos (puertos, no un puerto) eficientes y libres, que ganen competencia frente a la región. A nadie se le puede ocurrir pensar que Uruguay no deba aprovechar su condición de país pequeño y de país abierto para impulsar el desarrollo de la cadena de agregación de valor en cualquiera sea el área de que estemos hablando. Creemos que la negociación que se dio a fin del año en el MERCOSUR, brinda un marco adecuado por siete años para esto. Y después de siete años, si las cosas están muy bien, nadie va a querer cambiar mucho. Obviamente tenemos un punto crítico en la energía, ahora surgió por la falta de agua. Pero tanto el Ministro acá presente, como otros que estamos en el Gobierno hace mucho tiempo, sabíamos que el déficit de energía había que cubrirlo, y por eso el tema de la Central a gas, y por suerte ayer se presentaron cuatro empresas importantes, tres de ellas principales en el mundo, para construir la Central, cosa que hace un año y medio no era posible. Y ¿por qué no se presentaba nadie si el marco era el mismo? Tanto allí como en cualquiera de las cosas que uno quería hacer? Porque el entorno no era bueno. Yo recuerdo una vez que una persona, en medio de negociaciones bastante duras me dijo “Ustedes me dicen que han hecho todo esto y que han liberalizado, pero acá no viene nadie, no entiendo cómo no están explotando de inversiones” Y la respuesta nuestra fue: “¿Sabe lo que pasa? Que en un país donde el Producto se está cayendo a pedazos no invierte nadie. Es eso. Tenemos que revertir esto y las inversiones van a aparecer”. Y de hecho empezaron a aparecer, aparecen interesados en ferrocarril, aparecen interesados en puertos, aparecen interesados en todas las áreas básicas donde tenemos el potencial más grande. Tenemos algunas inversiones grandes también en el futuro. Básicamente en el sector forestal: dos inversiones de plantas de celulosa muy importantes. Que seguramente van a desarrollar infinidad de cosas. O sea que nosotros logramos dar incertidumbre de mediano plazo. Y en especial, la certidumbre mayor que debe dar el sector público es que las reglas se van a respetar y que el sector público va a ser solvente. Y nada más que eso. No precisa emitir más señales que eso. Para que el agente verdaderamente generador de riqueza que es el sector privado sepa a qué atenerse y busque las mejores oportunidades. No es el sector público el que sabe y que puede ver, salvo en algún caso que sólo va a confirmar la regla, en dónde va a estar el mejor futuro. Siempre van a ser los particulares quienes mejor van a evaluar la rentabilidad, las oportunidades, y que conocen el mercado aquí y afuera. Nadie sentado atrás de un escritorio, por más papeles que le pasen por delante de su vista, puede darse cuenta de un milésimo de lo que se da cuenta un empresario que está operando en un sector. Por lo tanto, me parece bastante iluso pensar que el sector público, haciendo políticas selectivas sobre determinados sectores, vaya a desarrollar algo en serio. Va a desarrollar algo artificialmente que va a tener la prueba de cómo se desarrolló y cómo creció. Pero evidentemente si la tasa de retorno requerida de ese sector es mucho menor porque no tiene que pagar impuestos, frente a la tasa de retorno requerida del resto de los sectores, evidentemente va a mostrar un desarrollo bárbaro. Pero ese desarrollo, generalmente, termina destruyendo Producto y no creando riqueza, porque el costo del subsidio explícito o implícito es mayor que el valor agregado que genera el sector. Y tenemos aún hoy, sectores en el Uruguay en los que pasa eso. Entonces, en medio de este marco que yo creo que son más bien certidumbres que incertidumbres, vamos a ver el desarrollo de la economía de corto plazo. Naturalmente que el primer motor de desarrollo fue el sector exportador o agroexportador producto de una mejor coyuntura externa y no –como un estudio de la Universidad lo está demostrando- producto de la devaluación. La mejora de los precios es mucho más que una devaluación de corto plazo. Las exportaciones en trimestres móviles, prácticamente crecen 50% desde un piso por enero-febrero-marzo del año pasado. Creo que en promedio el primer trimestre cierra con un 40% arriba que el año pasado. Este año las exportaciones van a tener un crecimiento muy importante. Siempre se puede ver el vaso medio vacío porque son pocos ofertantes, pero el valor agregado que ha crecido porque han crecido los precios, también se distribuye. Y de hecho estamos viendo una distribución de este valor agregado. Cuando empezamos el proceso de recuperación que comenzó lentamente en el primer trimestre del 2003 y se acelera obviamente después del canje, no se veía en el resto de la población un efecto diseminador. De hecho cuando se comparaba la cantidad de trabajo, todavía estaba cayendo. Ya sobre fin de año se empezó a ver: primero un efecto importante en el empleo general y segundo un efecto de recuperación de los niveles de ingresos reales de las familias. Y esto se traduce en el consumo. Hasta el tercer trimestre del año el consumo estaba muy caído y empieza a subir en el cuarto trimestre del año. Y seguramente, - no tenemos datos del Banco Central pero sí tenemos datos de la recaudación que nos informa todos los meses el Director de Rentas- se está mostrando un crecimiento del IVA de 23 – 24% en términos reales en el primer trimestre y eso es básicamente consumo. Ahí está la prueba de que el crecimiento está llegando a la gente, si no no habría consumo. Esa es la prueba más fehaciente y es el cambio en la “sensación térmica” como se le dice ahora: la gente dice “ sí, las cosas están mejorando”. Y eso genera un círculo virtuoso que antes no se podía generar porque faltaba esa dosis de confianza que hace que las cosas vayan mejorando mes a mes. Un índice indirecto para medir crecimiento, más allá de los índices de producción que los tenemos siempre rezagados, son algunas importaciones. Las importaciones no petroleras de bienes intermedios pasan de 150 millones de dólares por trimestre hasta abril-mayo del 2003 a prácticamente 350 millones de dólares por trimestre ahora. Las importaciones de bienes de capital prácticamente duplican las del primer trimestre del año pasado. Aún tenemos niveles bastante bajos. Estamos en niveles de 75 millones de dólares por trimestre y llegamos en las épocas de gloria a 200 millones de dólares por trimestre. Tenemos mucho camino para recorrer. Esta variable no va a ser las estrella este año, pese a que esperamos un crecimiento del 50% pero va a quedar en niveles inferiores a los que el país supo tener por esa capacidad ociosa de la que hablamos. El tema es que si seguimos en este ritmo, en algún tiempo no muy lejano, volveremos a esos niveles. Una de las resultancias de eso es el nivel de Producto Industrial desestacionalizado, que está recuperando rápidamente niveles de tres años atrás (no en niveles promedio sino extremos) La recaudación de DGI y el Comercio Exterior en datos preliminares de marzo en doce meses móviles, estamos arriba en términos reales que al fin del año 2001. Esto conjuntamente con la recaudación de IVA que está a niveles similares a los del fin del 2001, nos indica que –a menos que Zaindesztat esté mejorando brutalmente la eficiencia recaudatoria , cosa que creo, pero no para exagerar – indicaría que el nivel de Producto está más o menos en esos niveles, seguramente un poco menos, porque creo que sí ha mejorado la eficiencia de la DGI. Vemos mes a mes que las cosas en ese aspecto están bastante más bajo control, por suerte. Pero de todas maneras, este es un indicador que nos está mostrando estática comparativa. En materia dinámica estamos en un claro proceso de crecimiento, en todos los indicadores. No hay ningún indicador que nos muestre que estamos cayendo o estancados. Entonces nuevamente en el primer trimestre del 2004 habría habido crecimiento importante de la economía. Ahora vamos a la esencia de las cosas. El resultado global del sector público en 12 meses móviles está en menos que menos 3%, a marzo, en cifras preliminares. Lo importante es la tendencia. El peor mes fue mayo de 2003, el mes del canje, aunque en ese mes se pagaron todos los intereses acumulados hasta ese día para poder canjear los Bonos. Entonces hubo un pago imponente de intereses el 29 de mayo de 2003. Pero la tendencia más allá de ese punto, se advierte que el resultado fiscal empezó a mejorar desde enero de 2003. Este resultado es aún de déficit y por tanto, aún insuficiente en el mediano plazo para que el país y el sector público muestren su solvencia real en materia intertemporal. El resultado primario, también estimado en 12 meses móviles. En nuestras cifras, a marzo de este año está en 3,5% positivo. Para mantener esto en un período de crecimiento, no es necesario seguir bajando los salarios reales, no es necesario seguir cortando los gastos reales. Seguramente sea muy necesario hacer una racionalización profunda de algunos gastos, quizás menos de lo que se imaginan cuando los ven de a uno, y una racionalización también de la plantilla de personal de sector público en algunas áreas. Pero sí es necesario mantener la disciplina en el sector público para que no aumenten o aumenten menos de lo que aumenta el Producto. Una disciplina espartana para que nos gastemos los frutos del crecimiento en el corto plazo y después tengamos que empezar a pedalear si las cosas empiezan a cambiar. De todas maneras, les quiero mostrar algunas cosas. En este año, el sector público, el Gobierno Central, está comprometido a tener 3.2 % de superávit primario. Para este año y recién saliendo de una crisis puede ser razonable, pero en el mediano plazo claramente debe crecer y llegar entre 3 ¾ y 4% para abatir el ratio de deuda-Producto en un plazo de 10 años, más o menos y llevarlo a niveles donde las dudas sean pocas a nivel de la solvencia del sector Público y que ello se refleje en el riesgo país, que como todos sabemos es la tasa mínima del costo de capital en la economía. El riesgo país al final se traslada a las empresas y a la gente, no hay modo de evitar eso. En este año tenemos algunos gastos extraordinarios, algunos son de una sola vez, otros son cada cinco años. Los de una sola vez, son: la partida especial de tickets alimentación a funcionarios del Gobierno Central, empresas públicas y a jubilados. Yeso cuesta aproximadamente 592 millones de pesos, quizás más. El costo de las elecciones, 450 millones de pesos. Y estamos haciendo un esfuerzo –y quizás eso se note en el nivel de quejas- para abatir atrasos con los proveedores del Estado que en el medio de la crisis quedaron bastante dañados. El abatimiento de atrasos previsto para este año en el programa financiero es de 1250 millones de pesos. Puede ser un poco mayor porque en el programa se prevé –y así se hizo saber a todos los incisos- porque en algún momento el Gobierno se atrasó un mes, un mes dejó de pagar y en este año se prevé pagar 13 meses, para ponernos al día y el año que viene seguir pagando 12 meses. Todos estos gastos dan 0,6% del Producto. De manera que una previsión pasiva, aún sin crecimiento, arroja un resultado primario bastante mejor que el de este año. Lo cuál no deja de ser importante y no deja de ser una tranquilidad, porque en nuestro programa estamos previendo que las cosas queden ordenadas y que no haya grandes niveles de deuda. Por último les quería mostrar algo que mostré y que fue actualizado: la velocidad de la salida de las crisis. La base es siempre el último trimestre de caída del Producto. La velocidad de salida de la crisis uruguaya, comparada con cualquiera de las otras crisis que han vivido en la región y en el mundo: Argentina, Brasil y países asiáticos, en especial Corea que es un caso exitoso y paradigmático, muestra que Uruguay está saliendo mucho más rápido. El crecimiento desestacionalizado en los primeros cinco trimestres desde el “pozo” que está en el último trimestre del año 2002, estaría indicando (estimación aún no oficial) algo así como 18% arriba, frente a 7 y algo de Argentina, 7 y algo de Brasil, más o menos lo mismo en Tailandia, y en Indonesia y algo así como 12 o 13% en Corea. Es evidente que detrás del crecimiento debe haber algo más que un mero efecto rebote. Yo en realidad no creo en los efectos rebote, en los arrastres estadísticos y esas cosas. De hecho, se conocen civilizaciones que por más de 2000 años se han empobrecido constantemente, algunas en el medio del África. Tiene que haber algo que lo posibilite. Si no, no sé para qué se hace política económica ni para qué se eligen Gobiernos, “dejemos todo así como está, no importa la organización ni la política que se aplique, vamos a subir y a bajar solos, sin que nada pase”. Estos indicadores de Producto se reflejan en una posición financiera mucho más sólida del Gobierno y del Banco Central. No nos olvidemos que el Banco Central hoy tiene algo así como 2000 millones de dólares de reservas y el 20 de marzo del 2003 teníamos 450 millones de dólares. Las multiplicamos por más de cuatro en un año. Obviamente que vinieron recursos del exterior, pero también, el Banco Central ganó solidez financiera mediante compra de divisas en el mercado y mediante los depósitos de la Banca, básicamente por encajes. En realidad, el Banco Central ha mostrado por primera vez en muchos años, una posición neta de moneda extranjera positiva. Los activos en moneda extranjera superan los pasivos en moneda extranjera. Y las Reservas internacionales netas (no las brutas que señalamos) que eran fuertemente negativas, hoy son superiores a 500 millones de dólares positivas. Esta mejor situación del país se traslada al Gobierno y al Banco Central y nos da, nuevamente bastante más certidumbre que incertidumbre y por lo menos nos deja con bastante margen de maniobra para este año. Eso es todo lo que quería expresarles. Solamente quiero repetir que la única certidumbre real que puede otorgar un Gobierno es que respeta las normas y que pone a las finanzas del país en un camino de solidez de mediano y largo plazo. Después está la política económica pura, donde esta solidez se tiene que lograr con determinada estructura tributaria y determinada estructura del gasto y donde las reformas macroeconómicas deben potenciar la competencia y la apertura de los mercados para que efectivamente el crecimiento sea sostenido y sea real en base a cosas transparentes y puras de mercado y no en base a cosas creadas artificialmente por alguna mente iluminada. Muchas gracias
Horacio Castells Abrimos un espacio de preguntas. Tengo el privilegio de estar sentado acá y voy a hacer la primera pregunta. Nos gustó mucho lo que decía el Ministro acerca de que el Estado no debería meterse en las inversiones privadas. Cada vez que lo ha hecho no ha sido positivo. Y la comparación que hacía con respecto a otros países. Como decíamos al principio, el Estado debe dar condiciones. Y cuando analizamos a dónde está viniendo la inversión al país, es en los sectores que tienen condiciones. Un análisis hecho por el BID en el mundo dice que las condiciones fundamentales para el crecimiento de las empresas –y a eso es a lo que todos aspiramos porque eso mejora el empleo, en un país que tiene un índice de desempleo bajo, sea el gobierno de centro o de izquierda o derecha , ese país está bien- son: el crédito, que es fruto de la confianza y la presión fiscal. En este sentido, nuestro sector está altamente gravado y por eso no hay inversión ni el crecimiento que nosotros esperamos. La situación tributaria limita el incipiente crecimiento de nuestro sector. El mundo, a través del tiempo se ha ido basando en diferentes riquezas. En principio se basaba en la riqueza agropecuaria y hoy en nuestro país ésta sigue siendo importante, luego el mundo se basó en la industria y aquí se erró el camino porque se pretendió hacer surgir industrias artificialmente quitándole recursos al agro y cerrando la economía. Y hoy el sector que tiene unas posibilidades de desarrollo formidable en el de servicios. Y Uruguay dada su ubicación, tiene posibilidades en MERCOSUR y en el mundo muy grandes. Hoy Uruguay exporta servicios arriba de los 1000 millones de dólares, cuando tenemos exportaciones de bienes de 2200 millones de dólares. Y creemos que ese crecimiento de las exportaciones de servicios puede ser casi ilimitado en relación al otro. ¿cómo darle a este sector condiciones para que pueda competir en el resto del mundo?
Isaac Alfie Antes que nada una precisión: la tasa de desempleo baja indicaría una buena cosa, salvo que sea artificialmente baja. Y hay ejemplos de desempleo encubierto en América Latina que los tuvimos a lo largo de la historia y los tenemos hoy. No en Uruguay naturalmente, que tenemos tasas de desempleo muy altas y que no hay programas ni a través de las empresas públicas ni a través del Gobierno para tener gente que dice que está trabajando cuando en realidad es totalmente improductivo lo que hace. Es evidente que la fluidez del crédito y tener un mercado financiero desarrollado es una condición básica y una condición muy importante para crecer a mediano y largo plazo. Resulta claro que Uruguay fue una plaza financiera por “aluvión” y no fue una plaza financiera planificada: recibía depósitos, hacía banca Off Shore, cobraba alguna comisión y ahí se acababa todo. Genera valor, peor quizás eso no sea lo más importante. Lo más importante es tener un sistema financiero donde el empresario como tal sólo deba preocuparse de su especialización y no deba estar pensando en los valores del dólar o en los riesgos de crédito, de los cambios en las tasas de interés o en los riesgos de las variaciones de la paridad del dólar con otras monedas internacionales. Hemos visto en Uruguay – y por eso la gran profundidad de la crisis- cómo la falta de un sistema financiero desarrollado, profundiza brutalmente los ciclos y las crisis. ¿Cuántas empresas en Uruguay quebraron porque un cliente grande fue a la quiebra.? Y sólo uno y cuando uno mira dice: “¿cómo uno le puede dar 800 mil dólares o 1 millón de dólares a un solo cliente? Y bueno, es que no tengo a nadie donde diseminar este riesgo como hay en otros países del mundo. Entonces su principal preocupación no es vender, su principal preocupación es hacer el análisis de crédito de esas personas y entonces, evidentemente está perdiendo capacidad productiva. Pero yo estoy de acuerdo con Castells en que el sector Servicios es el sector más dinámico en términos de crecimiento. No hoy en Uruguay. Hoy en Uruguay los sectores más dinámicos son el Agro y la Industria. Pero en el mediano plazo, como bien dice él, en el mundo, los sectores más dinámicos, de punta, los que lideran el crecimiento son los sectores de Servicios. Los sectores que agregan valor, que agregan “pienso”. No podemos pensar en un país que se desarrolle eternamente en base a la exportación de “commomdities”. Ya sabemos que eso no funciona. Pero vuelvo a repetir: desde mi perspectiva, no hay un sector más importante que otro. Porque si no hubiera Agro no habría dónde agregar servicios a la producción agrícola. Y hay muchos servicios para agregar, servicios técnicos, el de trazabilidad, que es un servicio, muchos servicios profesionales que se agregan para mejorar la producción, para mejorar los rindes. Lo mismo pasa con la industria, servicios vinculados a los fierros, al hardware, o vinculados a la estructura organizativa, o el software, o el “pienso” de la estructura de la organización. A veces en Uruguay cuando pensamos en Servicios pensamos sólo en el Comercio, en la intermediación. No es sólo eso, es mucho más importante e incluyo a los servicios financieros, que son importantísimos. Desde que el mundo es mundo los servicios financieros fueron algo fundamental. Y los países que tuvieron sistemas financieros más desarrollados y más estables, son países que se desarrollaron mejor. Es una pata más de todo el engranaje de la sociedad. En el tema de tributos, es evidente que el sector Servicios como tal – no todos porque algunos están menos gravados- tiene la carga tributaria más pesada. Es evidente que esta carga hay que tratar de nivelarla a mediano plazo, pero también parece imposible tratar de nivelarla en un período corto. No se puede jugar una aventura de bajar los impuestos porque va a aumentar la recaudación. Si fuera así no se subirían los impuestos en los ajustes fiscales. Es cierto que si se bajan los impuestos, la caída no es uno a uno, así como si suben, el crecimiento no es uno a uno. Pero hay que tener presente que cuando se bajan los impuestos los que pagaban dejan de pagar esa cuantía seguro y los que no pagaban algunos empiezan a pagar y otros siguen sin pagar. Comparto que hay que hacer un cambio en la estructura tributaria para hacerla mucho más equitativa porque va al tema de fondo que hoy planteábamos: cuando un sector tiene mucho menos carga tributaria que otro, la tasa de retorno requerida para la inversión es menor, y puede ser un buen negocio para la empresa, pero socialmente, el retorno no es el mismo, porque por algo se hace sólo si existe un subsidio explícito o implícito. La tasa de retorno en el fondo es el rendimiento que le da la sociedad a la inversión, no a una persona, sino a la sociedad en su conjunto. Por eso es bueno que exista una nivelación en la carga tributaria. Es bueno pensar en un proceso de nivelación y equiparación de todos los sectores
Sr. Pererera Ministro, dos cosas: primero quiero defender el sistema financiero uruguayo ya que pese a todas las turbulencias, terremotos financieros etc, creo que es un sistema financiero sumamente importante. Si pensamos que es un país que tuvo un retiro masivo, arriba del 50% de los depósitos, con una corrida bancaria excepcional y miramos la foto de ese momento y la de hoy, vemos que Uruguay quedó castigado, todos sufrimos de alguna manera, pero el sistema financiero no colapsó. Cayeron cuatro bancos, dos de ellos por estafa. El canje de deuda fue un ejemplo de los uruguayos para el mundo. Creo que Uruguay va a seguir siendo un ejemplo de lo que son los servicios financieros en el mundo. Tenemos cosas que corregir, por supuesto, pero creo que tenemos que defender el sistema financiero. Quería preguntar respecto al dólar. He escuchado que si Uruguay no hubiera devaluado cuando devaluó y si hubiéramos seguido con la banda cambiaria, al día de hoy, estaríamos con un dólar muy parecido al actual. Otro tema importante es el tema de lo que es el nivel de competitividad que tiene Uruguay en la región. Ya se ha escuchado en algún sector que Uruguay podría empezar a perder competitividad porque el dólar ha quedado muy quieto en los últimos tiempos. ¿Cómo lo ve Ud?
Isaac Alfie Primero que nada, Perera: que fue una corrida bancaria excepcional, excepcional por el lado malo, sí. Ahora yo no estoy tan seguro que nuestro sistema financiero sea un ejemplo en el mundo. Quizás un ejemplo de buena respuesta, de que todos los bancos que el Gobierno no tocó, respondieron bien, pero era lo que tenían que hacer. Yo creo que el mundo tiene cosas mucho más desarrolladas que lo que tiene el sistema uruguayo. Y eso de que no colapsó el sistema bancario, tengo mis dudas. Yo creo que sistema bancario como tal no fue y ahora está teniendo algunas posiciones básicas de sistema bancario: está creciendo el crédito, está captando ahorros. El tema del dólar y la competitividad. Si hubiéramos seguido con la pauta de devaluación el dólar estaría a unos 25 pesos. Pero el tema no es sólo el dólar, el tema es también cuánto hubieran crecido los precios, tal vez tendríamos un tipo de cambio real parecido porque hubiéramos tenido inflaciones bastante menores. Hubo un fortalecimiento del euro bastante importante, que también influye en una depreciación del valor del dólar. Lo que importa es el tipo de cambio real y no el nominal. Cuando se tomó la decisión de acelerar la devaluación, el argumento final era “evitar la deflación”. Porque las presiones para la baja de precios eran muy fuertes. De hecho, pudimos ver, que, con un dólar que subió prácticamente 100% en dos años, los precios acumulados subieron 40 y algo %, quiere decir que había allí un problema de deflación contenida. Y es tan mala la deflación como la inflación. La deflación es un proceso muy penoso, muy complicado, y muy lento de ajuste de precios relativos, en especial porque hay mucha rigidez a la baja de determinados valores de variables nominales, entre ellas los salarios y los precios públicos. Respecto a la competitividad regional, creo que Uruguay tiene hoy un valor del dólar bastante caro frente a lo que es el potencial del país. Pero ese valor se va a mantener por un tiempo importante hasta que las cosas se consoliden y la capacidad productiva de las empresas se adecue a un valor de paridad diferente y más normal con el stock de capital del país y el stock de capital humano, el nivel de enseñanza media del país. Lo importante en todo esto es hacer lo que están haciendo muchos empresarios en el Uruguay de todos los sectores, inclusive del sector servicios: tratar de consolidar su posición externa, fuera de la región, que es lo que le va a dar a mediano plazo, posibilidades de seguir subsistiendo cuando las cosas sean más normales en el país y en la región. También hay que tener presente que Uruguay difícilmente pueda tener un tipo de cambio de paridad desalineado con la región por mucho tiempo. Como pienso que la región va a seguir con escasos capitales por un tiempo razonable, pienso que en Uruguay va a haber un tiempo razonable donde el valor del dólar va a ser alto como hoy. Es una oportunidad histórica para consolidar procesos de mejora en la productividad, consolidar mercados fuera de la región, para invertir donde los rendimientos de la inversión –dado el desfasaje de precios relativos- puedan ser mejores, para que cuando las cosas sean más normales no suframos. Hoy hay un hecho bastante sintomático: las exportaciones hacia EEUU igualan a las exportaciones hacia Brasil y las exportaciones hacia Alemania igualan a las exportaciones hacia Argentina. Esto no pasaba en Uruguay. Es cierto que están concentradas –especialmente con EEUU- en un solo sector. Hay que ampliar eso, creo que el acuerdo con México es importante para Uruguay porque le da un nuevo mercado. Ojalá se pudiera firmar con la Unión Europea algo más profundo. De todas maneras, con la Unión Europea, el arancel para los bienes industriales es de un 2%. Y en EEUU hay cantidad de bienes que entran a 0% por el sistema general de preferencias. Hay que buscar los intersticios del mercado y tratar de entrar y consolidarse. Nuevamente, no veo un peso mucho más fuerte por un tiempo razonable, hasta que las condiciones de la región se normalicen. Si Uds. Me dicen: este valor de la divisa ¿es un valor de paridad de mediano plazo? Digo: “No”. Está muy caro el dólar. Estamos intentando que en corto plazo no haya saltos y hasta que los capitales no vuelvan a la región va a seguir estando caro. Lo que sí hay que comparar los precios internos del Uruguay con lo que pasa fuera de la región. Estamos más baratos que Brasil, con Argentina ahí ahí, pero salimos de este “micromundo” y estamos muy baratos y comparado con países mucho más pobres que Uruguay . Y eso no tiene mucho sentido.
Ramiro Soto Ministro, dos preguntas. Una se refiere a la rebaja de tasas impositivas que podrían no afectar la recaudación. Este economista que está de moda en América Latina sobretodo, Stiglitz, hacía referencia a que la famosa curva de Laffer era una “pavada escrita en una servilleta”. Quería saber si para nuestro país esto es así. La segunda pregunta es un poco ingenua: Ud. Cree que nuestro país está viviendo una economía neoliberal, o dado el peso del Gobierno y de las Empresas Públicas, podría ser más bien una social democracia o una mezcla.
Isaac Alfie Yo creo que dije lo contrario: si bajamos los impuestos vamos a perder recaudación, claramente la curva de Laffer para nosotros no estamos ni cerca. Es evidente que teóricamente y matemáticamente se puede demostrar. De hecho, en el único impuesto que se dio es en el impuesto inflacionario. Cuando los fenómenos inflacionarios se van de madre, la caída de la base imponible que es la demanda de dinero es tan grande que se recauda menos por impuesto inflación. Respecto a la economía neoliberal de Uruguay, yo creo que Uruguay tiene una economía neosocialista, no neoliberal. No por las empresas públicas sino por el exceso de regulación y de impedimentos en general. Neoliberal en Uruguay no tenemos nada, más allá de que se pueda estigmatizar a las personas y a quienes defienden la solvencia del sector público y la prudencia en el manejo del Gasto y las cuentas públicas, se lo tilde de neoliberal. En realidad no sé lo que quiere decir eso, pero no importa, eso sí que no es ni de derecha ni de izquierda, porque todos los gobiernos que han abandonado la ortodoxia financiera han terminado muy mal. De hecho, todos los imperios cayeron porque sus finanzas públicas fueron débiles. Todos cayeron porque después ponían muchos impuestos y la gente se rebelaba, y de hecho, la piedra roseta, que está en griego y en jeroglífico. Y ¿saben lo que está escrito? Una protesta por el aumento de impuestos del faraón. Eso viene del fondo de la historia. Y el imperio de Roma empezó a caer cuando empezó a envilecer su moneda bajándole el contenido de oro y eso todo fue porque no tenían financiamiento.
Horacio Castells Si no hay más preguntas, agradecemos al Ministro, al Subsecretario y a todos Uds. La presencia. Muchas gracias. Fecha de actualizado: 03/May/2004
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ENCUESTAS:
¿Ud piensa que con la actual crisis internacional es prudente negociar en Uruguay acuerdos salariales a largo plazo?
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