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En los próximos meses el Banco Central (BCU) dará a conocer el resultado de un estudio que determina si existe o no un excedente de reservas en custodia de la autoridad monetaria, que eventualmente pueda utilizarse para la financiación de proyectos de infraestructura o el pago de deuda pública, entre otras iniciativas posibles.
"La carta orgánica mandata al BCU a determinar el nivel óptimo de reservas, asociado a cuál es la caja mínima que debe tener para contar con cierta salvaguarda en caso de desastres financieros o económicos", señaló el presidente de la autoridad monetaria, Mario Bergara, en su exposición en un evento empresarial realizado ayer.
En ese sentido, sostuvo que el BCU está "iniciando el estudio de cuál es el óptimo de reservas que debe mantener", a la luz de que se encuentran por encima de los máximos históricos. "Si entendiéramos que las reservas actuales tienen un excedente, obviamente vamos a dialogar con el Ministerio de Economía (MEF) y por la vía legal se determinará cuál es su uso más rentable económica, financiera y socialmente", expresó Bergara.
Respecto a la posible utilización de las reservas señaló que "puede ser para pagar deuda o para apalancar el financiamiento de proyectos de infraestructura", pero no descartó otros usos. Si bien, el jerarca no dio un plazo exacto para la finalización del estudio, sostuvo que los resultados se darán a conocer "en un tiempo bastante reducido", durante "los próximos meses", sostuvo en el almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing.
En los últimos 12 meses el BCU duplicó el volumen de reservas de libre disponibilidad, y actualmente alcanzan los US$ 3.766 millones. El total de reservas compuestas además por obligaciones con los bancos y el sector público aumentó 62,3% en el mismo período, hasta US$ 8.088 millones.
Antes de asumir como presidente, José Mujica dijo que utilizaría "una parte" de las reservas para el financiamiento de obras de infraestructura.
En aquel momento, el presidente del BCU se mostró en desacuerdo con la iniciativa propuesta por el mandatario.
Al ser consultado por El Observador acerca de esa posibilidad a la salida del foro económico de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), el 4 de diciembre, Bergara señaló que, si bien la carta orgánica de la autoridad monetaria permite financiar al gobierno por un stock de deuda equivalente a 10% del presupuesto del año anterior, "está claro que en lo que ha sido la estrategia fiscal y financiera eso es un último recurso". Sentenció además que, de hacerlo, se estaría dando "una señal de que toda la otra gama de fuentes de financiamiento está agotada, situación que no es el caso de Uruguay".
Fondos previsionales. Durante la instancia de preguntas, Bergara respondió acerca de la iniciativa que elabora la bancada oficialista para flexibilizar las opciones de inversión de las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP).
"Los parámetros de inversión que se evaluaron en 1996, cuando se hizo la ley (de AFAP) con un fondo que no existía, seguramente no son los más adecuados para la situación actual, con un fondo tan voluminoso y creciendo de manera tan rápida", resaltó el jerarca.
Asimismo, sostuvo que el principal objetivo de la nueva normativa será "que puedan operar de manera masiva en el financiamiento de las obras de infraestructura que el país necesita y que necesitan imperiosamente financiamiento".
Equilibrios. El titular del BCU sostuvo que la fijación de la política monetaria debe estar equilibrada con la política fiscal, cambiaria y de deuda.
"Si bien la política fiscal puede ser expansiva por necesidades cíclicas, en el largo plazo es imprescindible restaurar esos equilibrios", señaló. La inconsistencia con una política monetaria contractiva, sostuvo, "afecta la credibilidad". Aunque señaló, "no es el caso de Uruguay".
"Un aumento excesivo de la tasa de interés puede aumentar los incentivos a los cambios de portafolio y el costo de hacer política monetaria", sostuvo. Al mismo tiempo, una política monetaria extremadamente contractiva "puede hacer muy costoso el impulso fiscal cuando es necesario en momentos críticos".
Respecto a la política cambiaria, señaló que su importancia para la economía uruguaya lleva a que el BCU "tenga que hacer política monetaria con un ojo en el tipo de cambio", debido a que "una política monetaria demasiado contractiva puede llevar a desalineamientos cambiarios".
En ese sentido, sostuvo que la administración debe evitar los "fundamentalismos" y velar por los equilibrios de política.