Proponemos volcar todos los esfuerzos nacionales para ingresar a la economía del hidrógeno

El hidrógeno tiene el potencial de poner fin a la dependencia que el mundo tiene del petróleo importado y de ayudar a difuminar el peligroso juego geopolítico que se está dando entre los militantes musulmanes y los países occidentales. Reducirá drásticamente las emisiones de dióxido de carbono y mitigará los efectos del calentamiento global. Y dado que es tan abundante y existe en todas partes, todos los seres humanos dispondrán de energía, convirtiéndose en el primer sistema energético verdaderamente democrático de la historia.

La dificultad para adoptarlo consiste en que para separarlo del agua se necesita consumir mucha energía. Sin embargo nuestro país ya produce gran parte de la energía por medios no contaminantes. Las centrales de generación hidroeléctricas son una de las fuentes de energía mas eficientes y limpias. Utilizar esa energía para generar hidrógeno como medio de acumulación es hoy el complemento lógico.

El hidrógeno es el combustible del futuro. No produce contaminación ni consume recursos naturales. Se extrae del agua y luego se oxida y se devuelve al agua. No hay productos secundarios ni tóxicos de ningún tipo que puedan producirse en este proceso. La economía del hidrógeno está a la vista. La rapidez con que lleguemos a ella dependerá de lo decididos que estemos a abandonar el petróleo.

Islandia se nos ha adelantado en el camino y ya tiene una planta productora, una estación de servicios y ómnibuses que funcionan con hidrógeno,  ¿qué estamos esperando?