En el siguiente gráfico, es posible advertir la alta correlación que existe entre la evolución del Producto y la recaudación. En el eje izquierdo se observa la evolución del PBI y en el derecho, la de la recaudación. De las tendencias y de las pendientes se desprende que en general, la recaudación “sobrereacciona” respecto a las variaciones del Producto.

De allí que sea tan importante observar una regla fiscal que permita ahorrar cuando el Producto crece para poder mitigar la merma en la recaudación cuando el Producto empieza a caer.
La historia económica de nuestro país enseña que en general, no se sigue tal regla fiscal.
La crisis económica sufrida por el país en los años 2001-2003 implicó un fuerte ajuste fiscal que pagó toda la población en términos de mayores impuestos y menores gastos para la sociedad.
La deuda pública contraída era de tal magnitud que se sabía que el ajuste iba a tener que aplicarse en los sucesivos gobiernos. Por eso es que preocupa que al tercer año de crecimiento económico, incluso cuando ya éste no se presenta tan vigoroso como el de años anteriores, se comience a gastar más y a olvidar las lecciones aprendidas.
En el siguiente cuadro se aprecia la variación real de los ingresos y egresos del Gobierno central. Casi todas las columnas se refieren a variaciones en términos reales, excepto una de las columnas semestrales que enseña el valor en millones de pesos corrientes a efectos de calibrar la magnitud de los gastos.

Se sombreó con naranja los ingresos y gastos más importantes en cuanto a su monto, y se resaltó en amarillo las variaciones reales más significativas (se excluye el Plan de Emergencia que lleva gastados unos 80 millones de dólares).
Cruzando ambos conceptos, se observa un crecimiento real de 6% en salarios reales de la Administración central y Organismos docentes, en los gastos de Seguridad Social de la Caja Militar y en los Gastos de funcionamiento tanto de la Administración central como de Organismos docentes. No se comenta en este caso el incremento de las inversiones.
A su vez, las Empresas Públicas han tenido un peor comportamiento en términos de resultados económicos en relación al año 2005, aún teniendo en cuenta el mayor déficit de Ancap derivado de las compras de petróleo.
Y en este marco, además, se anuncia unos 300 millones de dólares más de gastos en la Rendición de Cuentas (más de 1.5 puntos del Producto), nuevas contrataciones de personal en varios organismos del Estado y nuevos aumentos de salarios.
Lo que más preocupa es que se está avanzando en nuevos y mayores gastos, sin haber hecho la reestructura del Estado que el Gobierno había prometido discutir en 2006 y aprobar en 2007. Por el contrario, se mantiene todo el aparato estatal heredado y se le incrementa su costo, trasladando ese peso a través de impuestos, a toda la sociedad.
En el siguiente cuadro se puede observar que el número de funcionarios públicos en nuestro país duplica la media latinoamericana tanto en relación a la Población total, como a la Población Económicamente Activa. Hasta tanto no se de una profunda reestructura en el Estado que contemple ajustes en el número de funcionarios públicos, es totalmente desaconsejable realizar nuevas contrataciones o modificaciones salariales.

Fuente: La economía política de la reforma del servicio civil en Uruguay: los años 90
Filgueira, Heredia, Narbondo, Ramos. Octubre de 2002
El Gobierno perdió la oportunidad el año pasado de aprobar el Presupuesto quinquenal y mantener, tal como se había estilado en las últimas administraciones, las Rendiciones de cuentas con artículo único. El Dr. James Whitelaw ha sostenido en reiteradas oportunidades que existe una norma constitucional que prohibe incluir en las Rendiciones de Cuentas, disposiciones cuya vigencia exceda la del mandato de Gobierno, o que no se refieran exclusivamente a su interpretación o ejecución. Al permitir nuevas consideraciones en las Rendiciones de Cuenta, no sólo se contraviene la disposición constitucional, sino que todos los años tendremos este ejercicio de pujas redistributivas entre sectores del gobierno que siempre terminan en mayores gastos y mayor peso del Estado para los contribuyentes.
La Cámara Nacional de Comercio y Servicios advierte que el camino se está desviando en materia fiscal y que se está repitiendo un error tradicional en el país: aumentar el gasto en momentos de crecimiento de la actividad económica.