PABLO ROSSI Los supermercados estiman que con el congelamiento de precios y la rebaja de 10% a los productos de la canasta básica dejarán de percibir US$ 20,7 millones. Con esto, la pérdida de rentabilidad estimada del sector será del orden de 2,66%. La medida de congelar precios y formar una canasta básica que contenga…

PABLO ROSSI

Los supermercados estiman que con el congelamiento de precios y la rebaja de 10% a los productos de la canasta básica dejarán de percibir US$ 20,7 millones. Con esto, la pérdida de rentabilidad estimada del sector será del orden de 2,66%.

La medida de congelar precios y formar una canasta básica que contenga 200 artículos con un 10% en su precio original, es considerada por el sector supermercadista como “un esfuerzo de los diferentes actores” para contener la inflación para que la misma cierre el año dentro del rango meta previsto (entre 4% y 6%) por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

Tal es así que el presidente de la Asociación de Supermercados del Uruguay (ASU), Fernando Vieites, afirmó a El País que en promedio las grandes cadenas de supermercados y los 72 locales independientes que se adhirieron a la medida renunciarán a US$ 20,7 millones en total de ganancias, mientras permanezca la medida que comenzó a regir el pasado lunes 22 y culminará el 31 de diciembre.

Este monto que dejarán de percibir significa una pérdida de rentabilidad del orden de 2,66%, agregó. “Esta caída es en proporción al tamaño de las empresas. El más grande perderá más dinero que el chico”, dijo el representante de ASU.

La decisión de elaborar una canasta de 200 productos y congelar las listas de precios de los restantes artículos que se comercializan en los supermercados fue consensuada entre el Ministerio de Economía, la ASU y los industriales, según explicaron la semana pasada en conferencia de prensa.

Más allá de esto, Vieites afirmó que esta iniciativa que procura frenar la inflación tendrá un impacto superior si se la compara con la medida implantada en el verano de 2009. “Con aquella medida el impacto fue bastante menor. Dado que bajarle el precio a 200 artículos no impacta tanto. El costo pesado es congelar el resto de los artículos. Esto es lo más oneroso para nosotros”.

Para el vicepresidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), Gabriel Murara, los supermercados “tienen unos márgenes bárbaros” como para tomar este tipo de medidas. De todos modos cuestionó la canasta básica que se conformó con 200 artículos: “Por lo que me han comentado está conformada por elementos que no son significativos”.

Murara recordó que en 2009, cuando se tomó una medida similar a la que está vigente desde el pasado lunes, “la incidencia del tipo de cambio frente a la competitividad era similar a la de ahora. Lo que cambió fue la situación coyuntural. La carne y la soja no valían lo que valen ahora. Esta medida que se tomó hay que verla en el contexto de los precios generales”.

La CIU ha planteado su preocupación por la competitividad y ha dejado en claro que esto se refleja en la propia canasta donde el 55% de los productos son importados.

Si bien el acuerdo fue consensuado, el presidente de la gremial supermercadista dijo que no se llevará a cabo un control para saber si todas las cadenas están cumpliendo con la iniciativa. Lo que hay es “un control ciudadano. Los compradores conocen los precios, por lo menos de los productos referentes, y notarían si hubiese un cambio de precios”.

En caso de haber omisiones, Vieites desestimó una posible sanción para aquel supermercado que no cumpla. “Sanción no puede haber, llamaremos al empresario y le diremos lo mal que le estaría haciendo a la Asociación y a su empresa”. No respetar lo acordado sería “muy perjudicial para la empresa que lo haga, su imagen quedaría muy deteriorada”.

Fuente: EL PAIS  ECONOMIA 29/10/2012 Página 11