El gobierno investiga denuncias sobre la operación de organizaciones brasileñas en el litoral del país que se dedican al contrabando de pescado del río Uruguay, según informaron a El Observador fuentes oficiales.Según las denuncias, los brasileños contratan pescadores artesanales uruguayos, los proveen de las artes de pesca y luego se llevan a su país decenas…

El gobierno investiga denuncias sobre la operación de organizaciones brasileñas en el litoral del país que se dedican al contrabando de pescado del río Uruguay, según informaron a El Observador fuentes oficiales.Según las denuncias, los brasileños contratan pescadores artesanales uruguayos, los proveen de las artes de pesca y luego se llevan a su país decenas de toneladas de pescado en vehículos acondicionados con cámaras frigoríficas. Esta semana, Policía Caminera detuvo en la ruta hacia Brasil a un camión refrigerado que transportaba dos toneladas de dorado.La situación genera preocupación en la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), que carece de funcionarios estables en las zonas preferidas por los brasileños para la pesca de dorado.“Atraparon a uno, pero todas las semanas salen varios camiones”, aseguró a El Observador el coordinador de la bancada de ediles del oficialismo en Salto, Juan Carlos Perín, que representa al sector Asamblea Uruguay.La Prefectura de Salto extremó los controles en la zona pero desde sus oficinas se señala que el monitoreo de los camiones que transportan pescado escapa a su jurisdicción.Tigre de río. Perín señala que existen filmaciones de la actividad de las organizaciones brasileñas que vienen a buscar dorado a Uruguay porque la pesca de esa especie está prohibida en su país.La mayor concentración de dorados en el río se sitúa frente a la represa de Salto Grande, porque los peces no pueden remontar aguas arriba. Esa es la zona preferida por los brasileños. Allí también suele ir de pesca el presidente Tabaré Vázquez cuando se escapa de las oficinas de Suárez, contó el edil del Frente Amplio.Según Perín, los contrabandistas entregan redes a los pescadores artesanales locales y aparatos de refrigeración para que guarden allí los dorados. Luego, una vez a la semana, vienen con camiones refrigeradores para llevarse las cargas hacia Brasil. También operan en Belén y Constitución, donde existen cooperativas de pescadores artesanales. Según la Prefectura, entre esas dos localidades y el puerto de Salto hay unas 50 embarcaciones de pescadores artesanales.El dorado, llamado el tigre de río, es una de las especies más ricas y apreciadas por los consumidores de pescado. En Uruguay, los pescadores artesanales reciben unos $ 17 por kilo de los brasileños, que luego lo venden a más de $ 100 en su país.Desapariciones. El edil frenteamplista criticó con dureza la actuación de la Dinara frente a las denuncias. “No ha hecho absolutamente nada ante la depredación del dorado”, afirmó.Desde Dinara se informó a El Observador que una de las empresas brasileñas que opera en esa zona del litoral uruguayo legalizó su situación y obtuvo permisos para extraer dorado y exportarlo a su país. De las restantes empresa dedicadas a la tarea, las autoridades de los organismos especializados del gobierno dicen que no tienen noticias.Pero las denuncias son preocupantes y no sólo involucran la pesca en el río. En Constitución funciona el Instituto Nacional de Pesca, que depende de la DinaraSegún Perín, allí se crían y reproducen diferentes especies en piletas con el fin de tirarlos en el Río Uruguay.“Pero nunca se tiran y los peces desaparecen”, señaló el edil.