Cifra. Unos 500.000 son de contrabando, y la otra mitad de importaciones y tránsito

La abogada Virginia Cervieri -socia directora del estudio Cervieri Monsuárez & Asociados y presidenta de la Cámara de Lucha contra la Piratería y el Contrabando del Uruguay- fue una de las que expuso sobre el asunto. Esa gremial -dijo- lleva adelante una lucha en varios frentes, entre ellos el combate a la falsificación de productos y al contrabando.

Entre enero y noviembre, en Uruguay se incautaron un millón de productos falsos, según datos de la cámara. La mitad son productos falsos de contrabando, y la otra mitad se divide entre mercadería que ingresó vía importaciones o de tránsito en el país.

Uruguay, por su ubicación, es país de tránsito de productos apócrifos, en su mayoría provenientes de Asia y cuyos destinos finales principales son Paraguay y Brasil, explicó Cervieri. De todas maneras, el 10% de esta mercadería queda en la plaza local, según estimaciones manejadas por la gremial. En relación al contrabando, en tanto, la experta sostuvo que, dado el fácil acceso desde Brasil y Argentina, Uruguay es “proclive” a esta modalidad delictiva. Los textiles representan el 60% de los productos “piratas” que ingresan a Uruguay, seguidos de forma alejada por los rubros electrónica, juguetes, lentes y otros (en los que entran perfumes y medicamentos), con 10% cada uno. Por último, Cervieri también mencionó el caso de las importaciones, y dijo que por año se incautan aproximadamente 300 mil productos falsos ya sea en plaza o en proceso de importación.

Asimismo, la abogada dio cuenta de cómo se está atacando la venta de productos ilegales a través de plataformas online. En lo que va del año -señaló- se “bajaron” en Uruguay más de 80 mil productos ilegales del mercado web, por un valor estimado de US$ 9,4 millones. Cervieri llamó a lograr destrucciones más rápidas para evitar que parte de esa mercadería se derrame al territorio nacional. De hecho, dijo, hay un proyecto de ley de destrucción anticipada.

Visión empresarial

Luego de la intervención de la abogada, tres empresarios de diferentes áreas aportaron su visión acerca de la problemática. El presidente de la Asociación Grupo Centro, Cordón y Ciudad Vieja y presidente de la Comisión Informalismo de la CNCS, Nelson Gagliardi, dijo que trabajar con estos “flagelos” es algo a lo que el empresariado está “acostumbrado”. Vaticinó, además, que el año próximo tendrá “mucha turbulencia”, fruto de un abaratamiento de Argentina, que hará que muchos uruguayos viajen y consuman en el país vecino.

“No tengo dudas de que Buquebus va a tener un año brillante”, dijo. Además, apuntó que los comerciantes han “subestimado” el papel del turismo y apuntó que hay que explotar más esa actividad.

En tanto, el presidente del Centro Comercial e Industrial de Cerro Largo, Miguel Mestre, sostuvo que allí el contrabando no es considerado algo “ilegal” por el grueso de la población, además de estar asociado al trabajo.

De todas maneras, más que por el contrabando -dijo-, los empresarios de Cerro Largo están en alerta por la fuga de divisas: “Dinero que se va y no está regresando”. En esta situación, indicó que han propuesto medidas al gobierno para ser más competitivos, como el descuento del Imesi a las naftas, para volver menos atractivo trasladarse hasta la frontera para comprar combustible, visita que se aprovecha también para adquirir otros productos.

“Nosotros nunca pedimos el cero kilo, Canon”, dijo mirando al director de Aduanas, Enrique Canon, que lo escuchaba desde la primera fila. Por su parte, el presidente de la Asociación de Importadores Mayoristas de Almacén, Fernando Melissari, añadió que las autoridades solo controlan al comercio “instalado”, y disparó que “uno paga impuestos hasta donde puede”. Para Melissari “se viene un 2016 más que difícil”, al que habrá que enfrentar con “creatividad”. “No quiero pasarme al informalismo; quiero seguir como estoy y dormir tranquilo”, finalizó.

Consejos para mejorar a futuro

La asesora económica de la CNCS, Ana Laura Fernández, indicó que en el segundo trimestre de este año la tasa de informalismo en el mercado de trabajo fue de 24,8%. Las ramas de comercio y alojamiento y servicios de comida son las dos que más lo padecieron en 2014. Entre algunas causas del informalismo, señaló a la política impositiva y a la “presión fiscal”, al exceso de regulaciones y a la legislación laboral. La reducción del gasto público y de la presión fiscal y la “racionalización” de la estructura tributaria fueron las recomendaciones enumeradas para hacer mejorar esta situación.

EL OBSERVADOR