26/08/2025
Inteligencia artificial, automatización y género: ¿una transición justa?
LOS AVANCES TECNOLÓGICOS PODRÍAN REFORZAR DESIGUALDADES EXISTENTES SI NO SE PROMUEVEN POLÍTICAS DE INCLUSIÓN Y FORMACIÓN CON PERSPECTIVA DE GÉNERO.
La revolución tecnológica que vivimos, impulsada por la inteligencia artificial (IA) y la automatización, promete transformar radicalmente el mundo del trabajo, la producción y el consumo. Sin embargo, en este entusiasmo por los algoritmos, los robots y los datos, pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre cómo impacta este proceso en la igualdad de género y en la construcción de sociedades verdaderamente sostenibles.
Hoy, gran parte de los empleos con mayores riesgos de automatización son los que ocupan, mayoritariamente, las mujeres: tareas administrativas, servicios y comercio minorista. Al mismo tiempo, los empleos del futuro vinculados a STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) siguen siendo campos con baja participación femenina, perpetuando un círculo de desigualdad que amenaza con profundizarse si no se toman medidas.
El avance de la IA tampoco es neutral. Muchos algoritmos reproducen sesgos históricos de género, raza y clase. Desde sistemas de contratación automatizada que penalizan trayectorias laborales con interrupciones (como licencias de maternidad) hasta asistentes virtuales “femeninos” que refuerzan estereotipos de subordinación y docilidad, la tecnología a menudorefleja —y amplifica— prejuicios sociales.
Frente a este panorama, el debate sobre la “transición justa” no puede limitarse a los sectores industriales desplazados por robots, sino que debe incorporar una mirada inter- seccional que incluya el género. Es imprescindible diseñar políticas que acompañen estos cambios con programas de formación técnica orientados a mujeres y diversidades, incentivos para su incorporación en carreras tecnológicas y marcos legales que regulen el desarrollo ético y no discriminatorio de la IA.
En Uruguay, donde la digitalización avanza con fuerza y la industria tecnológica crece sostenidamente, este desafío es doble: aprovechar la oportunidad para modernizar el país sin repetir las exclusiones del pasado. Promover la participación de mujeres en tecnología no es solo una cuestión de equidad, sino una estrategia de competitividad y sostenibilidad. Más diversidad significa más innovación, y también productos y servicios que respondan mejor a una sociedad plural.
Finalmente, cabe preguntarnos: ¿qué futuro queremos construir con la IA? ¿Uno que consolide privilegios y profundice brechas, o uno que garantice el acceso equitativo a los beneficios del desarrollo tecnológico? Para ello, es clave que el debate sobre IA y automatización no quede solo en manos de técnicos y empresarios, sino que convoque a toda la sociedad, con voz activa de mujeres y jóvenes, para delinear un horizonte donde la tecnología sea verdaderamente una herramienta para la inclusión y la justicia social.
Artículo escrito por la Dra. Anabela Aldaz para REVISTA SEA #37